El “centrismo político” en Cuba(I)

Por: Joel Ernesto Marill Domenech

Hace más o menos un año comenzó una fuerte polémica sobre la existencia y proliferación en Cuba del llamado “centrismo político”. Sobre ello, en tan solo unos pocos meses se esgrimieron las más disimiles posturas, en donde no faltaron criterios radicalmente contrapuestos que dieron lugar a encontronazos no siempre amigables en las redes y otros espacios de debate. No soy estudioso del tema y solo participé como espectador silencioso en los momentos más arduos de este debate, pues sinceramente considero que es parte de un fenómeno que en muchas aristas desconozco y del cuál no quisiera, como algunos, tocar a la ligera y más ahora, cuando pareciera que la aguas están más calmadas creo poder estar en condiciones de emitir un grupo de opiniones en torno a un fenómeno tan complejo que sería imposible recoger en todo su dimensión ni en quince de estos post.

–  Breve exposición de los momentos fundamentales del debate sobre el Centrismo en Cuba.

Hace un año, una avalancha de criterios apareció de pronto en donde antes poco o nada se discutía y tan rápido como apareció el debate, este desapareció y al día de hoy parecería que el centrismo es tema del pasado,  un fenómeno coyuntural que o se autoeliminó o fue resuelto en el seno de las fuertes polémicas que desató. Pero ver el centrismo solo como un problema coyuntural que existe solo por la existencia, perdón por la redundancia, de un grupo de personas que se podrían encasillar en esta posición política, es un análisis que toma la consecuencia como causa y por tanto está, a mi criterio, errado desde un principio. Es cierto que toda la polémica en torno al tema se desató en el momento en que se identificó a algunos blogueros, periodista alternativos e intelectuales como “centristas” y de defensores de ideas poco revolucionarias o tergiversadoras de las ideas de la revolución, sacando rápidamente a relucir las conexiones de estos grupos con destacados opositores de la revolución tanto en Cuba como en el exilio, así como su cercanía con embajadas, gobiernos extranjeros y organizaciones no gubernamentales de otros países, las cuáles muchas veces tenían nexos con el gobierno de los Estados Unidos o grupos de emigrados cubanos. Este hecho marcó la tendencia del diálogo sobre el centrismo, que en un primer momento se desplazó desde las ideas y opiniones que estos llamados “centristas” defendían, a por qué no era válido su discurso por las relaciones que ellos sostenían con el exterior, con la oposición tradicional y no tan tradicional al gobierno revolucionario. Este hecho para muchos, entre los que me incluyo, de tener lasos con una potencia extranjera para tratar de subvertir el orden institucional establecido en una nación es cuando menos un delito, no solo en Cuba sino en cualquier lugar del mundo.

El debate fue evolucionando hasta que algunos intelectuales cubanos comenzaron a combatir no solo los nexos sino también el propio discurso de los centristas, el cuál valga decir, carece de unidad funcional y en muchos casos de unidad de pensamiento (tema del que trataremos en el siguiente post). Este fue sin duda el momento cumbre del debate el cual se extendió por varios meses, hasta que con la misma rapidez que había surgido comenzó a decaer.

Por otro lado tenemos a los llamados ´´centristas´´, compuestos por un grupo de nuevas voces dentro del escenario político y mediático (alternativo) de la Cuba actual. Sus exponentes pueden ser tan variados como intelectuales, blogueros, periodistas o representantes de otros sectores casi siempre ligados a los medios alternativos de difusión. Estos no son un grupo homogéneo, sino todo lo contrario, su mayor “fortaleza” y debilidad radica en la heterogeneidad y multiplicidad de sus posiciones política, aunque en muchos casos estos no se reconozcan como tales, la discursividad del centrismo abarca un amplio espectro que sin duda incluye a muchos de aquellos que no se declaran abiertamente centristas. Muchos de los tachados como ´´centristas´´ han argumentado (en su momento) y aún defienden el hecho de no tener ninguna conexión con los opositores a la Revolución, ni estar al servicio de potencias extranjeras. Aún así sus posiciones han quedado como muy vacilantes en momentos claves en los que  la definición política era la única posición revolucionaria. Otros dentro del mismo grupo han actuado en consecuencia con un discurso más apegado a lo tradicional dentro de lo considerado como revolucionario, y no dejándose provocar por las acusaciones de los sectores más conservadores.

Concluyendo, es respetado decir que el debate sobre el centrismo fue fundamentalmente llevado adelante en círculos de intelectuales, en ambiente de universitarios y en las personas con acceso a internet y a sitios de información de los llamados ‘’alternativos’’.  Salvo dos o tres publicaciones en el periódico Granma y otros medios oficiales, poco llego a las personas de a pie, que en su mayoría quedaron totalmente exentas de un debate que puede tener mucho aún por delante, que pudiera ser crucial para el futuro de nuestra nación y la supervivencia de la revolución misma.

Hasta el momento hemos hecho referencia al debate ocurrido, su desarrollo y aparente final, creo que de una forma objetiva (lo más posible). Para el debate futuro quedan abiertas dos aristas fundamentales, ¿es el centrismo un proceso totalmente infundido desde el exterior o es causa de reorganizaciones en la sociedad cubana? De ser la segunda, ¿qué es lo que da lugar al surgimiento del centrismo?  Y algo que es más peligroso: ¿en qué estado se encuentra, no el debate, sino el centrismo como opción política en la Cuba actual y cuáles futuras implicaciones?

 

3 pensamientos en “El “centrismo político” en Cuba(I)”

  1. Las diferentes corrientes de pensamiento político que hoy coexisten en Cuba y que se expresan en el escenario mediático, trascienden el centrismo, también llamado tercera vía, que inexorablemente gira a la derecha, por lo tanto los debates también superan esta tendencia política, asociada a ideas socialdemócratas. Estos tipos de posturas políticas por llamarlas de alguna forma han estado presentes dentro de determinados sectores de la sociedad cubana, principalmente los intelectuales desde hace mucho tiempo, varios autores se han referido a ellas, hoy son más conocidas por el desarrollo entre otras posibilidades informativas y espacios de debates como la internet. Sitios como La Pupila Insomne, CubaSi, CUBADEBATE, PostCuba, etc han publicado muchos artículos referentes al tema. Existen dos libros digitales que lo tratan, el primero se titula, “El centrismo en Cuba: Otra vuelta de tuerca hacia el capitalismo”, y el segundo, “Sin confusión: o socialismo o capitalismo. El debate no ha cesado lo que ocurre es que el punto culminante ocurrió cuando se produce una contraofensiva de las fuerzas que en mi opinión sostienen posturas genuinamente revolucionarias contra otras heterogéneas que tienen la característica de no atacarse entre sí, esas retrocedieron y lo que utilizaron como principal arma fue la descalificación de los que los adversaban llamándolos extremistas y acusándolos de minar la unidad, dos imputaciones falsas, no me extiendo en explicaciones hay que leer para entender.

    1. Realmente concordamos contigo, el presente artículo no trataba de exponer todas las aristas del centrismo, solo dar una breve introducción de lo que van a ser una series de post sobre el tema, en la cual se expondrá una opinión muy particular sobre el mismo con la cual no todos tienen que estar de acuerdo, pero que creemos que engloba bastante este fenomeno en la cuba actual.
      Sobre los libros a los que te refieres, hemos leido ambos y en muchas ocasiones participamos en conversatorios sobre el tema, de la mano de destacados intelectuales como Iroel sanchez, Javier Gomez y Enrique Ubieta, con los que no pocas veces tuvimos diferencias.
      Para finalizar decir que en La Trinchera no se guardarán la formas para complacer a nadie y siempre se defenderá la postura revolucionaria ante aquellos que vacilantemente quieran tergiversarla, tengan el signo político que tengan.
      Espero que continue antento a nuestra serie de post sobre el centrismo, siempre estamos abiertos al debate y a la exposición de criterios. Saludos

  2. Siendo extranjero, comunista y revolucionario me tocó leer mucho sobre el centrismo en mi viaje a Cuba y me llama la atención la laxitud ideológica de este Post. Ningún texto de lo que se decía centrismo estaba fuera de lo que tradicionalmente se denomina “derecha”, ni siquiera socialdemocracia. Que se barnice con el excesivo nacionalismo cubano (q ha permitido una defensa cultural, pero a su vez un eclecticismo en las ideas permitiendo el contrabando de ideas liberales) textos que son abiertamente social-democratas o directamente neoliberales. ¿Qué debate puede haber con el centrismo sino su ataque sin compasión a sus débiles ideas? ¿Existe una línea crítica desde la izquierda que se diferencia sustancialmente de estas posiciones de derecha? ¿hay un argumento más sólida que el de catalogar de “conservadores” a la línea política oficial? A si mismo, como conservadores, catalogaban Yelsin, Gorbachov, Mevdeved y otros actuales oligarcas de la línea derechista del PCUS que se escindieron para convertirse en la vanguardia tanto del liberalismo, del centrismo como de las timoratas voces de izquierda (y del emergente bloque social reaccionario: pequeño-burguesia del sector privado y segunda economia; intelectuales honestos y deshonestos, periodista de la glasnot, criminales y miembros del ala progresista del PCUS–. La dicotomia conservador/progresista es una concepción reaccionaria que desde el mundo capitalista ha intentado hacer olvidar los antagonismos revolucionarios reduciendo la lucha política una cuestión identitaria. La sabia rebelde de la juventud cubana, con la que intercambiamos muchas ideas y debates no puede quedar en el limbo cuando cuba necesita revitalizar su acción política, no sólo su debate en blogs, sino su trabajo de masas, su tensionamiento a las estructuras tradicionales y las nuevas, su voluntad en ideas y materialidad. Planteo estas palabras con humildad y respetando los debates de la nación cubana.

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