Apuntes de pose y postura.

Por: Carlos Ávila Villamar

 

Lamenté el bloqueo a la página de El Estornudo. En definitiva, cada tres largos reportajes vendidos dentro del empaque del periodismo narrativo, muy popular en estos días (no entiendo por qué, si en la mayoría de los casos resulta demasiado difuso como para ser periodismo, y demasiado aburrido como para ser literatura), había alguna opinión violenta, agresiva y francamente interesante. Leía El Estornudo porque me gustaba su relativo desparpajo: liberado de la pose moderada de OnCuba, Carlos Manuel Álvarez (a quien no conozco y de cuya moralidad no podré hablar, aunque pueda afirmar que ya desde Cubadebate había escrito textos magníficos) construyó un espacio reaccionario que merecía ser leído con atención aunque uno estuviera radicalmente en contra de lo que decía. Carlos Manuel Álvarez no tenía una pose, sino una postura, una a la que llegó tras un largo recorrido. A veces nuestros adversarios nos conocen más de lo que nos conocemos nosotros mismos (si es que puede llamarse adversario a alguien tan obsesionado por el Che Guevara que no encuentra otro concilio consigo mismo que tratar inútilmente de odiarlo, tarea difícil para el que lo haya leído). Lamenté el bloqueo de la página de El Estornudo porque en mi opinión era inofensiva, el periodismo narrativo solo es atrayente para aspirantes a escritores de periodismo narrativo, y los artículos de opinión resultaban más útiles al gobierno cubano que a la propia oposición de nuestro tiempo, que salvo el extraño caso de Ángel Santisteban es inmune a la literatura. Si yo fuera la CIA pagaría por un proyecto como CiberCuba, que entre chismes de reguetón y noticias poco fiables, de las que les encantan a las personas, recreara una opinión pública contraria al gobierno socialista. No pagaría un centavo, no obstante, por El Estornudo, que por su naturaleza jamás cambiaría el modo de pensar de demasiados cubanos. Los que lo leíamos, de un bando o de otro (y perdone el lector la dicotomía), teníamos claro qué encontrar allí.

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No hablaré mucho de Yoani Sánchez, porque está pasada de moda y fundamentalmente porque no hay mucho que hablar de ella. Le tengo, lo confieso, cierto aprecio: gracias a todo el dinero que ha recibido del exterior ha disparado ella sola el salario del egresado promedio de la Facultad de Artes y Letras. Ya usted sabe, si no puede escribir una novela métase a crítico literario, y si no puede tampoco pues hágase famoso en Twitter.

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Nadie debe olvidar que OnCuba no es como el resto de los llamados nuevos medios cubanos. No constituye un blog, sino una revista, y más que una revista su versión web constituye un pequeño diario, cubre un espectro amplísimo de noticias, tiene su propia cartelera, su sección de caricaturas, sus columnas fijas, está pensada como ese puente mediático que tarde o temprano debía construirse entre la isla de Cuba y la comunidad cubana en los Estados Unidos. OnCuba existía mucho antes de la visita de Obama. No es una página neutral, aunque por conveniencias de un lado y del otro se muestre de esa forma: dicho en pocas palabras la comunidad cubana en los Estados Unidos no es neutral. En ella hay una diversidad inmensa de intereses culturales, sociales y está claro, también económicos. Hay un error básico en pensar que OnCuba es hipócrita porque no publica editoriales de apoyo contundente al gobierno cubano, sería hipócrita si lo hiciera. Y otros lo hacen, que no quepa duda. Cuando escribía en OnCuba debía cuidar naturalmente el tono de mis textos, porque debían ajustarse no solo a un interés editorial, que sería la razón más evidente, sino a la sensibilidad de un extenso público, aquel que sostenía y todavía sostiene la revista. Creo que mentiría cualquiera que dijera que existen los medios donde los periodistas no tienen hasta cierto punto que encajar en una pose o una postura previamente acordada. Hugo Cancio es un hombre de negocios, a fin de cuentas. Si se quiere un acercamiento de OnCuba con el gobierno cubano nadamás habrá que conseguir un acercamiento de su público con el gobierno cubano, un giro en la política editorial de OnCuba se volverá entonces una mera cuestión de negocios. La contrarrevolución, ese sujeto abstracto, más que un movimiento definido me parece un malestar sociológico, cuyas emociones originarias son el resentimiento y el odio. Políticos diversos se han servido de ambos, pero por sí mismos constituyen estados irracionales y en ocasiones destruyen a aquellos que verdaderamente los sufren. Quiero pensar que OnCuba no cederá a las tentaciones del odio.

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La Joven Cuba, el blog de Harold Cárdenas, no se encuentra movido por las razones por las que surgió OnCuba, digamos que abiertamente comerciales (llegar a un público amplio para luego recibir altas ganancias, publicitando una serie de productos, algo común en los Estados Unidos). La obsesión por los artículos cortos y sencillos (apenas la rápida explicación de títulos atractivos, bajo los cuales la gente puede comentar), el premeditado interés en hacer una crítica fuerte a una persona, institución o página web en particular que no la merezca (no solo a Cuba Posible, hablando claro, sino a muchísimos fenómenos lamentables del país que un sitio como El Estornudo hubiera abordado gustosamente sin falsas cortesías), me llevan a pensar que Harold Cárdenas está más que nada interesado en posicionar La Joven Cuba, y de paso su propio nombre, en las búsquedas de Google, dejando como objetivo secundario cualquier aporte real del blog dentro del debate político cubano. El juego de escribir textos brevísimos y ambiguos sobre temas supuestamente polémicos, y de leerlos tratando de encontrar pequeñas iconoclastias, subversiones, guiños, hace decaer rápidamente mi atención. Ese modo de leer entre líneas, pensando que el articulista calla una parte de lo que piensa, la más importante, supongo que también sea frecuente en el público de OnCuba, pero allí tendría una razón, la revista intenta no tomar partido a menos que desesperadamente necesite hacerlo, su naturaleza le exige que los articulistas no hablen de más ni por un bando ni por el otro (de nuevo pido disculpas por la dicotomía). Pero no encuentro motivos por los que La Joven Cuba deba imitar el sistema de OnCuba. Ya ha pasado el mandato de Obama y ahora su pose se vuelve un blanco fácil para aquellos sobre los cuales en su momento decidió callar. Ahora puede parecer fácil criticar a Harold Cárdenas por los que lo auparon, sin embargo no olvidemos que  hay un público que sigue su blog, defectos aparte, la postura  supuestamente antidemocrática y reformista de La Joven Cuba por la que le critican ha tenido éxito incluso en medio de su autocensura porque la pose “reformista” (conservar el socialismo) y “antidemocrática” (conservar la democracia socialista) al parecer es más popular, más democrática que tantas otras.

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A La Pupila Insomne me acerqué por primera vez porque no tenía dónde publicar cierto artículo de la nostalgia soviética. Desde entonces seguí mandando cosas y seguí comunicándome con Iroel Sánchez, vía Facebook (no nos conocimos en persona hasta varios meses más tarde), y encontré en él muchísima más tolerancia de la que me habían referido prácticamente nueve de cada diez personas a las que había preguntado. La pupila insomne surgió en medio de una atmósfera terriblemente monocorde y agresiva en internet contra el socialismo cubano, una etapa donde el acceso de los cubanos a las redes era muy minoritario. Humanitaria e impunemente no pocos medios internacionales se encargaban de imaginarse cómo se pensaba en la “isla bajo el castrismo”, y de publicar esas literarias imaginaciones como si fueran verdades absolutas. Por suerte esos tiempos han ido pasando, al menos es más difícil la impunidad. Hace poco Iroel me preguntó cómo pensaba que podría mejorar su blog hoy día, le dije que para empezar haciendo una actualización radical a su diseño. Tú sabes de lo que te estoy hablando, me dijo entre risas. Bueno, contesté, quizás deba abrir sus propósitos iniciales, ser más que una respuesta a algo externo, ampliar el debate en su interior, como hicimos con el tema de la escuela Lenin (ver además del texto enlazado antes (https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/12/13/dos-tercios-mas-dos-tercios-menos-por-carlos-avila-villamar/). Él afirmó con la cabeza. El blog La pupila insomne no paga colaboraciones, no tiene dominio propio, lo tiene que administrar Iroel alternándolo con el trabajo. No he encontrado pistas de que él sea como dicen ciertos personajes, un agente de la seguridad cubana. Será muy eficiente, supongo.

 

Tomado de La Pupila Insomne

1 pensamiento en “Apuntes de pose y postura.”

  1. dos preguntas: 1) quiénes son, que no estaba enterado, esos plurales editores de La Trinchera, exactamente? suponiendo que sea una verdadera nota editorial y no la marca de una persona que intenta protegerse, 2) han coincidido siempre esos plurales editores con todos los otros artículos que han reblogueado, ya que no han necesitado antes agregar notas editoriales?

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