Hablar de corrupción

Por: Miguel Alejandro Hayes

Parece que hay nuevos aires en el país. Con la renovación se cambian personas y nuevos asuntos se levantan sobre la mesa. La corrupción pasa a ser uno de los temas que ocupará más nuestra atención en el futuro.

Pero hay que hablar de la corrupción sin tapujos. No se puede enfrentar ese tema con las circunferencias que muchas veces hacemos- a veces por precaución a veces por inercia-, pero las hacemos. Hay que abordar el tema con los pantalones bien puestos, y no taparle la causa.

El Consejo de Ministros del nuevo gobierno ya se reunió y discutió la importancia de eliminar y combatir las ilegalidades.(1) También intelectuales y cierta farándula política de academia (en el mejor sentido de la palabra) le ha prestado atención. No me queda claro si se habla de altos casos de corrupción  o la corrupción a nivel del ciudadano de a pie. Imagino que se trate más bien de la segunda.

Los primeros mencionados, de seguro apuestan por crear todo un ejército de inquisidores que castiguen la corrupción. Los segundos le buscaron explicaciones desde lo institucional, apelaron a la conciencia, la inercia, el cambio climático, la penetración cultural, la falta de preparación de los dirigentes, y hasta el imperialismo. ¿De verdad se puede pensar que es algo de esto la causa del problema llamado corrupción?

Suponiendo que son ciertas todas esas posibles causas, ¿se ha pensado en la implicación de eso? Si la institucionalidad o la conciencia de los intelectuales mencionados se preocupan por la corrupción, debe ser importante -digo yo-. Está claro -empírica y racionalmente- que es un problema en el funcionamiento de buena parte del país, por tanto sus causas no son fenómenos aislados sino generalizados.

Según tengo entendido cuando se cae algo de pintura se puede volver a pintar, pero cuando se cae casi toda, siendo más lo sin pintura, hay que volver a pintar. Esto me dice, que esto de la corrupción pinta de tratarse de una crisis del modelo social y económico cubano.

De todos modos parece que se olvida que al hablar de un país, se habla de la gente que vive en él. A quienes piensan el problema como mencioné al inicio (cierta intelectualidad y la institucionalidad superior) parecen guillotinados por Hume y se creen verdaderamente hombres de ciencia y de Estado que pueden separarse de una vida cotidiana de necesidades a medio resolver (imagino que siempre habrá alguno que no las tenga). Parece que los que piensan con la barrigas llenas piensan que la escasez no existe o que es un acto de voluntad individual y que esto no tiene nada que ver con la actuación o postura política.

Llevo tiempo evaluando la posibilidad de escribir sobre el salario en Cuba, y esta no es la ocasión pero aquí adelanto algo de eso y recuerdo lo tan elemental olvidado para hablar de corrupción. Piénsese en el salario medio de Cuba, muy cercano a los 650 pesos cubanos. Después compáresele con el monto de la canasta básica de un cubano hoy día, que oscila sobre los 1800 pesos cubanos. Si alguien tiene duda, calcule-por lo bajo- cuánto entre comida, y quizá algo más necesita al mes para vivir (y fui condescendiente). ¿Cómo cubrir lo que falta? ¿Qué hacemos los cubanos en estos casos? No todo puede ser el dinero que  viene de afuera de algún familiar.

¿Cuesta mucho pensar en esto al hablar de la corrupción? Puede alguien pensar que ha proliferado la corrupción en el país (o tiende) solo porque en un acto consciente muchos decidieron ser corruptos? ¿O que la estructura jurídico administrativa estimula la corrupción como si esa tuviese vida propia?

¿Cuándo se va a entender que hay personas en Cuba con carencias, y que una buena parte de malversaciones, y delitos económicos encuentran su origen estas condiciones? ¿Para qué sirve la enseñanza del marxismo en la educación superior si cuando hay que explicar las condiciones materiales que gestan un fenómeno social se ignora esto?

Podrán seguir inventando causas, algunos se les ocurrirá crear comisiones, grupos, brigadas, otros apelarán a predicar el evangelio de la moral comunista e incluso podrá aliviarse temporalmente, pero esos ingresos que no alcanzan seguirán estando ahí y la causa de la corrupción volverá a generala.

Hay que dejar la ceguera condicionada: mientras existan los bajos salarios, la permanencia en una subsistencia del cubano, esto determinará fenómenos como la corrupción, que si bien son negativos, no son precisamente obra del diablo o de un espíritu maligno, sino de nuestras propias carencias del día a día.

Quien se considere revolucionario y quiera resolver esto o ayudar a su solución vaya pensando en cómo mejorar los ingresos del cubano de a pie. Buscar otras causas, es enajenarnos de nuestra realidad.

Bibliografía

  1. Granma.Consejo de Ministros analizó temas de la vida económica y social. Granma. 26 de abril de 2018, pág. Portada.

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