Teoría del valor, respuesta a crítica desde Cuba (2)

Polémica

Por: Rolando Astarita

Cuestión de método

Antes de analizar lo que escribe Marx en las glosas sobre Wagner, es necesario realizar una observación con respecto a las discusiones o interpretaciones sobre autores. Se refiere a que no basta con contraponer la cita X a la cita Y para “demostrar” que Y debe ser dejada de lado a fin de interpretar correctamente el pensamiento de un autor; o a la inversa, citar Y para dejar de lado X.  Esta forma de polemizar es propia de dogmáticos, o de gente que no comprende de qué se está hablando. Así, si en el escrito X Marx parece sostener, con relación al mismo asunto y en el mismo sentido, lo opuesto de lo que afirma en Y, o bien estamos ante una contradicción lógica; o ante un cambio de posición; o simplemente X e Y se refieren a cuestiones distintas. Lo importante entonces es explicar. Más aún cuando se trata de conceptos fundamentales, como son los contenidos en el capítulo 1 de El Capital, y en otros textos de Marx que quedaron en borrador, pero que dicen lo mismo que en ese primer capítulo.

Las glosas sobre Wagner y la teoría del valor de Marx

Vayamos ahora las “Glosas marginales al ’Tratado de Economía Política’ de Adolfo Wagner”, de Marx (en adelante, “Glosas”). Las citas que siguen corresponden a la versión contenida en el Apéndice del tomo 1 de El Capital, edición FCE, México, 1964; los pasajes citados los he comparado con la versión en alemán y la traducción al inglés que pueden consultarse en https://www.marxists.org/archive/marx/works/1881/01/wagner.htm. En lo que sigue, y en la medida en que indique solo el número de página, la cita pertenece a las “Glosas”.

Vayamos entonces al nudo de la cuestión. Como hemos visto en la primera parte de esa nota Marx habla, repetidas veces, sobre la reducción de los valores de cambio a sustancia común. Para dar ahora un solo ejemplo, ya citado, en la p. 46 del capítulo 1 de El Capital afirma que “es preciso reducir los valores de cambio de las mercancías a algo que les sea común, con respecto a lo cual representen un más o un menos.”

Sin embargo, y dado que Hayes Martínez no está de acuerdo con esta idea, le contrapone un pasaje tomado de las “Glosas” en el que Marx afirma que en ninguna parte habla de “la sustancia común del valor de cambio”. Sin embargo, son dos los pasajes que pueden desorientar a un lector superficial. A fin de clarificar la cuestión, los presentamos:

a) “Yo no hablo en parte alguna de ‘la sustancia social común del valor de cambio’; lo que digo es que los valores de cambio… representan algo común a ellos… a saber: el ‘valor’” (p. 713). Este pasaje es el que recuerda Hayes Martínez en su crítica.

b) “Yo no digo que la ‘sustancia social común del valor de cambio’ sea el ‘trabajo’; y como trato por extenso, en un apartado especial, de la forma del valor, es decir, del desarrollo del valor de cambio, sería curioso que yo redujera esta forma ‘a una sustancia común’, al trabajo” (pp. 713-4, corregido según versión alemana y traducción inglesa).

Como puede verse, estamos ante afirmaciones aparentemente contradictorias. En El Capital Marx explica que es preciso reducir los valores de cambio a algo que les sea común. Pero en las “Glosas” afirma que es equivocado hablar de la sustancia social común del valor de cambio, y precisa que sería “curioso” si él redujera el valor de cambio a “sustancia social común” (trabajo). Aunque en este texto Marx también recuerda el pasaje de El Capital, cap. 1, en el cual dice: “La sustancia común que se manifiesta en la relación de intercambio o el valor de cambio es, por lo tanto, su valor” (“Glosas”, p. 713; El Capital, p. 47 t. 1). Por lo tanto sabemos que en las “Glosas” Marx no modificó lo que escribió en El Capital. ¿Cómo se explican entonces los pasajes (a) y (b)?

El asunto se aclara una vez que entendemos de qué trata la crítica de Marx a Wagner. En primer lugar, tengamos presente que Marx critica a Wagner porque, según este, el determinante del valor son los costos, la utilidad, el provecho y el factor necesidad (véase p. 715). Marx está en desacuerdo, y de ahí su énfasis, en las mismas “Glosas”, en que la “sustancia social común” que subyace al intercambio es el gasto de fuerza de trabajo. Pero en segundo término, Marx critica a Wagner por no distinguir entre valor y valor de cambio y hacer pasar por valor al “precio comercial”, o sea, al valor de cambio (véase p. 715).

Pues bien, esta segunda crítica explica por qué los pasajes (a) y (b) citados no están en contradicción lógica con lo que afirma en El Capital. La razón radica en que si no se distingue entre valor de cambio y valor (o sea, entre forma y contenido), el afirmar, como hace Wagner, que el valor de cambio se reduce a sustancia social común, equivale a identificarlo con el valor. Por lo cual es imposible “encontrar el valor detrás de la forma de manifestarse” (véase p. 723). Si por el contrario se distingue el valor de cambio del valor, la reducción a sustancia común significa pasar de la esfera de la forma al contenido; o sea, del valor de cambio al valor. Lo cual no es sinónimo de hacer desaparecer el valor de cambio en el valor, como ocurre en el razonamiento “a lo Wagner”. Por eso, la “reducción” que hace Marx no conlleva la equivocada idea de que el valor de cambio es el valor. Por eso también Marx dice que sería “curioso” que luego de haber tratado la forma del valor “por extenso y en un apartado especial”, la redujera a simple “sustancia social común”, o sea, al trabajo.

Agreguemos que esta cuestión está en el centro de la crítica de Marx, no solo a Wagner, sino también a la teoría del valor trabajo de Ricardo, y por consiguiente, a su teoría monetaria. Marx insiste una y otra vez que el valor de cambio es la manera de manifestarse del valor, y que por eso hay que operar la reducción a sustancia común de los valores de cambio. Pero esa reducción no disuelve a la forma en la “sustancia común”. Por eso también Marx sostuvo que el valor de cambio no puede reflejar, de manera inequívoca y exhaustiva, los cambios en las magnitudes de valor (véase, p. 67, t. 1, El Capital). Y en el mismo sentido criticó la idea de que el dinero pudiera expresar, de manera directa, el contenido del valor, el tiempo de trabajo social (véase, por ejemplo, su crítica a John Gray en Contribución a la crítica de la Economía Política).

Es claro entonces que no hay contradicción entre la crítica de Marx a Wagner y su afirmación de que es preciso reducir los valores de cambio de las mercancías a algo que les sea común.

Rechazo de la teoría del valor trabajo de Marx

Digamos por último que Hayes Martínez, en esencia, apunta contra la teoría del valor trabajo. Por eso en “Teoría del valor y dialéctica”, escribe: “No es el trabajo el que le da valor a las cosas, sino las cosas, las que adquieren un reconocimiento social (valor), y con esto, por transitividad, se valida la actividad creadora, el trabajo” (La Trinchera, 2/02/2018, http://www.desdetutrinchera.com/2018/02/teoria-del-valor-dialectica/).

En otro escrito, “¿Quién crea el valor?”, publicado en Rebelión  (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=241145), leemos:

“¿Habrá alguna racionalidad que al decir que con más máquinas se crea menos valor? Por supuesto que sí, pero no precisamente haya menos “trabajo materializado”. Recordando lo que es el valor (lo que he expuesto), tiene toda la lógica del mundo que al intervenir máquinas que faciliten la producción, los hombres de una sociedad, le den un menor reconocimiento (figurado en un precio) al producto resultante. Sin duda alguna hay una reducción del valor, pero no por las máquinas per se, sino por el efecto en el subconsciente colectivo (cosa objetiva) y la nueva percepción respecto a los resultados del trabajo, a partir de los cambios en su producción”.

Pero cualquiera con un mínimo de conocimiento sabe que, según Marx, el valor del producto de una sociedad capitalista “no es más que trabajo social objetivado”. No hay manera de hacerle decir a Marx que el valor tiene como fuente “las percepciones sociales” y no el trabajo humano. No hay interpretación de las “Glosas” que pueda fundar semejante pretensión en la obra del autor de El Capital.

Por otra parte, cualquiera con un mínimo de conocimiento también sabe que, según Marx, la máquina no crea valor (véase, por ejemplo, p. 471, t. 1, El Capital); y que si la introducción de la máquina permite disminuir el tiempo de trabajo necesario para la producción de X, el valor de X disminuirá, al margen del efecto que pueda tener esa disminución “en el subconsciente colectivo”.

En definitiva, y en el mismo sentido en que terminaba la primera parte de la nota, repito: si se ha abrazado la teoría subjetiva del valor, lo más sano es decirlo abiertamente y no andar disimulando el asunto con charlatanería acerca de la “interpretación dialéctica de Marx”.

Tomado de  Rolando Astarita

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