La mala conciencia

Mala Conciencia, analizando desde tu trinchera

Por: Boris

Un proceso penal arbitrario en Cuba -con casi una presunción de culpabilidad por parte de las autoridades competentes – es algo tan común que se asume con normalidad. Por eso es de extrañar que el caso de Ariel Ruíz Urquiola haya desatado una campaña mediática de tales proporciones.

Urquiola no es un preso que se halla en el Combinado del Este perdiendo una década de su vida por un juicio montado a partir de falsos testimonios -obtenidos mediante intimidación- en medio de una campaña contra las drogas y que, en muchos casos, incluye a simples consumidores portando más cantidad de la ínfima permitida. Tampoco asesinó a una vaca o persona, lo que pudiera llevarlo a perder un tercio de su vida. Él fue condenado a un año por desacato a la misma autoridad que, previamente, lo había hostigado, algo que tampoco se pone en duda, como parte de una razón de estado elevada al nivel del sentido común que se tiene hacia la disidencia cubana de la cual él es parte. No era de esperar que fuera tratado con justicia pero, sin embargo, se ha vuelto un detonante para las ansias de libertad.

¿Por qué él entre tanta gente?
Pues, para la disidencia histórica en Cuba -mayoritariamente de corte neoliberal- y para los grupos  en el exterior de corte “anticastrista”, Urquiola es uno de los suyos “reprimidos por el sistema”, que sirve para jugar el papel de mártir a la perfección incluso a costa de su propia vida, como él mismo estuvo dispuesto a hacer. Pero el apoyo por parte de la disidencia de; izquierda quizás sea más lógico aún, teniendo e cuenta que  históricamente esta ha tenido posiciones anticarcelarias, además de la pertenencia del susodicho a un muy disperso y heterogéneo movimiento ecologista que también está asociada al izquierdismo. ¡Es uno de ellos!
Todo parece indicar que en Cuba el problema no es económico, ni siquiera sistémico, sino político. Pero en la práctica todo preso es un preso político. Desde el momento en que hay toda una estructura social en función de privar a personas de su libertad hay una política en acción. Y, hasta ahora, a nadie le había preocupado. Ningún de los tantos presos que puede haber por políticas irracionales del Estado Cubano es una figura tan mediatizable por parte de un grupo tan dado a estarse exhibiendo en la arena pública como es la disidencia y oposición cubana,  ya sea de izquierda o derecha.
Pero la peor muestra de mala conciencia se ha dado por parte de los ideólogos del Estado que, ni siquiera, han tomado posición al respecto,  aunque pretendan arrancarse las vestiduras ante cualquier desviación o, incluso, arrancárselas a otros para mostrar su indignación. Para ellos fue otro acto circense que, por su carácter lúdico, no debe llegar a ningún lado; otra escena del juego político.
Sinceramente, me alegro por Ruíz Urquiola y sus familiares. Pudiera tratar de sacar una enseñanza de esto pero temo que el cinismo me gane. Tan sólo puedo desear que si hay otras  vidas que se están perdiendo en prisión de manera tan irracional, hallen un camino de salida hacia la libertad y que sus familias tengan apoyo de alguien, porque ellos también importan.

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