No hay justificación

Por: Claudio Katz

Fragmeto de las declaraciones del destacado economista argentino Claudio Katz en una entrevista realizada por Mario López (Rebelión)

No creo que las protestas sociales hayan sido una conspiración de la CIA, pero seguramente los hombres de Trump van a utilizar el conflicto para ver si pueden desplazar a Ortega. Intentarán colocar un títere. No quieren un país integrado al ALBA con proyectos de construcción de un canal financiado por China.

Pero la existencia real de ese conflicto con Estados Unidos no nos puede conducir a justificar una matanza; Ortega choca con el imperialismo y al mismo tiempo actúa violentamente contra su pueblo. Ese es nuestro dilema, pero no es nuevo. Muchas veces Washington tuvo conflictos fuertísimos con gobiernos de todo tipo, por ejemplo con Noriega en Panamá o Galtieri en Argentina.

 

Los casos de Medio Oriente son más contundentes. Nadie podría decir que la teocracia iraní es progresista, o Bashar Assad en Siria o Saddam Hussein eran mandatarios de izquierda y contra todos ellos Estados Unidos organizó guerras. El resultado de esos conflictos no es indiferente para nosotros. Siempre es decisivo ubicarse en el campo opuesto al imperialismo. Pero este posicionamiento no implica justificar crímenes contra los pueblos.

 

Tenemos que asumir esta compleja situación con dos desafíos. Denunciar la represión contra las protestas en Nicaragua y encontrar al mismo tiempo caminos para impedir que el imperialismo sea el ganador de la crisis. Un sendero de esa combinación podría ser la salida negociada. Si nosotros apoyamos la inadmisible brutalidad del gobierno, las víctimas irán decepcionadas a Washington a buscar el sostén que la izquierda les niega.

Siempre ha sucedido cuando gobiernos de origen progresista abandonan ese perfil( de izquierda). Desde el antecedente de Stalin hemos visto ese tipo de involuciones en incontables oportunidades. Presidentes con pasado socialista o antiimperialista en algún momento cometen injusticias o disparan contra el pueblo o los militantes. Yo creo que ese es el momento de giro y el dato irreversible. Convierte a una formación aburguesada en una organización antagónica con la izquierda. Ocurrió en Sudáfrica con la masacre de mineros en Marikana, con Hussein cuando bombardeaba a los kurdos, con Komeini cuando encarcelaba a los comunistas, con Gadaffi cuando apresaba palestinos.

 

Y justamente en esos momentos hay que levantar la voz. Especialmente nosotros los militantes o intelectuales, que no somos funcionarios y no estamos condicionados por la necesidad geopolítica de actuar con cautela. En ellos podría ser comprensible el silencio, pero en nuestro caso no hay justificación.

Entrevista con el economista de izquierda Claudio Katz: “Indigna el silencio frente al intento de magnicidio en Venezuela”

Resumen Latinoamericano

 

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