Marx + Proudhon (V)

proudhon

Por: Oscar Herrero

Una rivalidad de intelectuales que todavía separa a muchos

El camino consciente hacia el socialismo, tiene muchas bifurcaciones, mientras la historia hace su tarea. A veces, la labor de Marx dedica elogios a la obra de Proudhon, lo comenta de esta manera: ‘La obra de Proudhon ¿Qué es la Propiedad? tiene para la economía social moderna la misma importancia que la obra de Sieyes ¿Qué es el tercer estado? Tiene para la política moderna; su libro es el manifiesto científico del proletariado francés… Todos los desarrollos de la economía presuponen la propiedad privada… Proudhon somete la base de la economía política, la propiedad privada, al primer examen serio, desprejuiciado y al mismo tiempo científico. Este es un gran progreso que ha realizado, un programa que revoluciona la economía política y pone por primera vez, la posibilidad de una ciencia realista de la economía política.’
Cuando Marx -en 1846- es expulsado de Paris, según lo comenta Tulio Rosembuj, en ‘Conocer a Proudhon y su obra’, le escribe a Proudhon invitándolo a participar en su mismo frente revolucionario, convirtiéndose en uno de sus corresponsables. Este le acepta el intercambio de correspondencia, al tiempo, que le exige una precisa delimitación y a vuelta de correo, le escribe: ‘…Busquemos juntos las leyes de la sociedad. …pero, por Dios, luego de haber demolido los dogmatismos, a priori, no intentaremos a nuestro turno, adoctrinar al pueblo… Aplaudo de todo corazón, vuestro pensamiento de poner en evidencia todas las opiniones, hagamos una polémica rica y leal, demos al mundo el ejemplo de una tolerancia sabia y previsora, pero porque estamos en la cabeza del movimiento, no nos convirtamos en jefes de una nueva intolerancia… Tengo que hacerle alguna observación sobre la palabra de orden de vuestra carta: al momento de la acción, puede que usted piense que no es posible ninguna reforma en la actualidad sin un golpe de mano, sin lo que una vez se denominaba revolución, y que no es, más que una revuelta. Yo creo que no tenemos necesidad de ello para triunfar y que, en consecuencia; no debemos colocar la acción revolucionaria, como medio para la reforma social, porque este medio sería simplemente un llamado a la fuerza, a la arbitrariedad, en breve, una contrariedad (de las masas). Para mí el problema es: que retornen a la sociedad, por medio de una combinación económica, las riquezas que han salido de la sociedad por medio de otra combinación económica. En otros términos, desarrollar en la economía política, la teoría de la propiedad contra la propiedad, de modo, que pueda generarse lo que vosotros, era de los socialistas alemanes llamáis comunidad y que yo, por el momento, me limitaré a denominar libertad, igualdad. Prefiero quemar la propiedad a fuego lento, antes de darle una nueva fuerza, haciendo un San Bartolomé de los propietarios’. Una defensa de la reforma y una apuesta en la mediación del estado por parte de Proudhon, no en vano, entre sus textos de madurez, escribe un compendio: Teoría de los impuestos y en todo caso, las revoluciones eran acontecimientos que ocurrían muy esporádicamente, y respondían a convulsiones exacerbadas, producto de que las contradicciones de clase se salían de madre, determinadas por las condiciones históricas, no por la voluntad trasnochada de unos escasos conspiradores. No, era la tarea del día a día, de un constructor del socialismo.
Por otro lado, se expresaba en los dos pensadores, la asimetría socio-política de sus respectivos países. Ambas eran naciones arrasadas por la industrialización británica, aunque Francia, revolución mediante, a través de las invasiones napoleónicas se aseguró mercados para su incipiente industrialización, luego de varios siglos de padecer el aplastamiento de los terratenientes, muchos ya convertidos desde fines del sXV, en arrendadores de tierra, sumados a la terra-tenencia ortodoxa del clero, la revolución fue exactamente una bisagra para dos perspectivas económicas antagónicas: la libertad burguesa tan reclamada por los enciclopedistas formaba ahora parte de la cotidianidad y el espíritu de Rousseau, ahora, después del Manifiesto de los iguales -1796- el movimiento socialista francés se echa a andar, a partir del entendimiento de que la revolución se detuvo, la clase mayoritaria, quedó fuera de ella, por eso, el activismo francés y Proudhon en particular, partiendo de la experiencia revolucionaria, de la que no reniegan, sino que son hijos de esa experiencia, su preocupación esta en extender las tres banderas revolucionarias; fraternidad, libertad, igualdad, al conjunto de la población, básicamente a la clase trabajadora. Este era el sentimiento del conjunto del activismo, como de las masas francesas en general. Por eso Proudhon ve la salida a través del mutualismo, del cooperativismo, de acotar el poder de la burguesía, a través del sindicalismo de los gremios del renacimiento, que tenía hondas raíces en los países latinos, la negociación en bloque, un autonomismo de clase, que en un punto, significaba valerse de las mejores tradiciones latinas. Pensaban que la novedad capitalista era indetenible, por lo tanto, los trabajadores necesitaban construirse, una sociedad paralela y simultanea, que para ellos no tenía nada de utópico. Lo utópico, les resultaba el planteo de Marx, un socialismo a partir de la superación del capitalismo, que en ese momento, gozaba de una gran potencia. Los socialistas franceses veían el socialismo a partir de esmerilar los intereses de la burguesía hasta conformar una sociedad completa de trabajadores pequeño-propietarios. El sumun de la idealidad, desde el punto de vista social, pequeñoburguesa.
Otra cosa, era la experiencia social, e intelectual que modelaba el trayecto teórico del socialismo alemán, del cual, Marx era uno de sus principales animadores. Alemania se destacó por esa gran revolución cultural, social que significó el protestantismo. Lo que Francia resuelve con la revolución de un solo golpe, la liberación del clero y los señores de la tierra, en Alemania ocurrió de manera gradual, aunque no exento de guerras de menor escala. Los luteranos se desarrollaron a través de pequeñas comunidades agrario artesanales, en muchos casos acompañados por príncipes arruinados que se sumaban a la nueva ideología, que en la medida que prosperaban y tributaban a la corona prusiana, gozaban de la tolerancia de esta, al tiempo que le otorgaban un margen de independencia respecto del poder vaticano. Esta experiencia, en paralelo con renacimiento latino, produjo un gran periodo de auge del clasicismo cultural alemán, El poder prusiano centralizado, apoyado en los Junkers terratenientes, que se encargaba de tener a raya a los incipientes burgueses que por más logados que se encontraban, no podían superar a la férreamente organizada y culta aristocracia prusiana, cuyo poder, se asentaba en el control tributario de la tierra. El desarrollo artístico y filosófico era tolerado, mientras no le amenacen las rentas extraordinarias.
El pueblo podía producir un Mozart, un Beethoven, un Goethe, un Schiller, un Kant, un Hegel, pero de ninguna manera acceder a un capital, que le permitiera un proceso de industrialización, requería expropiar a los junkers, imposible para la débil burguesía alemana, lo cual le impedía pertenecer al club de las potencias marítimas, que la acerque a sus vecinos: ingleses, holandeses y ahora, también franceses. La intelectualidad alemana, tenía clara la ‘idea’ de liberación, pero era complicada su concreción, porque el poder de los Junkers lo abarcaba todo, la libertad, podía imaginarse, sublimarse hasta la perfección teorética, pero de ninguna manera concretarse. Ese es el sustrato de donde proviene Marx. El universo Guttemberiano le dio esa fisonomía al pueblo alemán, que los emperadores supieron capitalizar en sus disputas dentro de los reinos católicos y el propio papado. A este respecto, Hegel se refería con admiración respecto del pueblo francés, refiriéndose a la ilustración, que con escaso poder teórico, hicieron una revolución basada en una audacia y una valentía, que los alemanes con todo su gran capital filosófico, carecían. Esto no es menor, quiere decir, que el mejor programa, nada significa frente a la audacia, física o concreta para elevar el movimiento, más vale lo contrario, agrego yo, a menudo, el programa actúa, como un freno justificatorio, para detener la audacia. El propio Marx, dice en la Crítica al programa de Gotha, que la elevación del movimiento, es superior a mil programas. Cabe aclarar, que la reforma, en términos anarquistas, está referida a la reforma que se consigue a través de la acción directa, considerando a la acción directa, como método permanente de lucha, distinta de la reforma socialdemócrata, encausada dentro de la legalidad. Por otro lado, los marxistas conciben la revolución como de una vez y para siempre.

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