Economía en Cuba

¿Y si cae la oferta de bienes en divisa?

Por: Miguel Alejandro Hayes
En una nota anterior me referí a que se debían incluir nuevas variables a la hora de hacer abstracciones en materia de economía, destinadas a estimar los posibles efectos de la dolarización parcial en Cuba, que recientemente entró en vigor.
Uno de esos aspectos a tener en cuenta era el referido a si el sector estatal contaba con la capacidad para sostener en sus tiendas las ofertas de electrodomésticos y otros, en divisas. De no ser así, el efecto, sería/será no solo sobre la estructura de dicha oferta –como mencioné la nota a la que se hace referencia-, sino también sobre los ciudadanos.
Recientemente pude ver como en algunos de los puntos –al menos de La Habana- ya comienza a verse la disminución de los productos ofertados en divisas. Podrá ser solo una apreciación personal, o ser temporal y situarse en los contratiempos naturales asociados a los flujos de inventarios. Como no fue lo observado, un muestreo que permita hacer inferencias estadísticas con cierto grado de rigor -y por tanto, no se debe generalizar-, me limito solo a sugerir otra de las posibles consecuencias de un desabastecimiento, o, mejor dicho, el no sostener los volúmenes y diversidad de los productos ofertados en divisas –al menos en la capital.
Habría que tener en cuenta que quienes se hicieron las nuevas cuentas con las que compran en moneda extranjera, si mañana todos deciden extraer su dinero, no podrán; no por una particularidad cubana, sino porque así funcionan los bancos. De lo que deriva, que solo se podrá ir extrayendo el dinero -si así lo deciden sus dueños-, poco a poco; por lo que en el corto plazo de los agentes económicos, ese dinero en las cuentas solo existe en ellas: con él únicamente se logra comprar en las tiendas correspondientes.
Teniendo en como premisa lo anterior, si el sector estatal no garantiza que haya qué comprar con el dinero de esas cuentas, entonces, este quedará inservible; su portador dependerá de cuando exista en divisas lo que desee obtener. La distinción entre mantener las tiendas en divisas con cantidad y variedad, o no, marca la diferencia entre la intención y el compromiso gubernamental con sus ciudadanos.
Una bueno política doméstica, que actúe en beneficio de los consumidores, llevaría que se sostengan ofertas en cantidad, calidad y diversidad de forma tal que, si en un primer momento, el gobierno pudo superar el apuro de la necesidad de divisas, sus ciudadanos puedan encontrar salida al dinero de sus cuentas en los bienes que demanden. Espero que así se haya pensado y así se lleve a cabo.

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