Economía en Cuba

La unificación monetaria y la “percepción”

Por: Tamarys L. Bahamonde

Mucho se ha dicho y se ha debatido sobre el tema de la dualidad monetaria en Cuba y sus efectos en la economía cubana. Aún así, es un tema difícil de entender por los no especialistas. A decir verdad, es un asunto complicado para los economistas, y se sabe que los economistas, por regla general, no sabemos explicar la economía, y ahí seguimos en el círculo vicioso de la incomprensión.

No me voy a referir a los efectos financieros de la unificación monetaria a nivel empresarial, porque eso lleva análisis que sobrepasan la intención de este post. Solo apuntaré que la tasa de cambio que rige en las empresas es una tasa de cambio artificial y que luego de la unificación, muchas de ellas, en la actualidad operando con un margen de beneficios importante gracias al tipo de cambio, muy posiblemente se encontrarán operando en números rojos o con un margen de utilidad muy bajo.

Sin embargo, a lo que deseo referirme es al efecto sicológico o de percepción en el pueblo, algo que no siento que se estudia o analiza en nuestro país lo suficiente en el momento de trazar políticas públicas. Se ha hablado mucho del impacto “real” de la reunificación, pero apenas nada del efecto percibido. Ese subyace bajo la realidad y la afecta. A fin de cuentas, todos tomamos decisiones basados en nuestra percepción de la situación y no de cómo es en realidad.

Hay un efecto disfrazado en el tipo de cambio y que será visible muy pronto. Muchos cubanos con los que he conversado afirman que es lo mismo dejar o quitar el CUC, porque en definitiva ya estamos pagando la tasa de 25 X 1 en nuestras transacciones diarias. Sin embargo, hay un componente sicológico vital en nuestras decisiones de compra. Cuando creemos que estamos siendo racionales, nuestro cerebro está siguiendo atajos para proponer soluciones no necesariamente óptimas. Con ello, lo que quiero decir es que cuando los precios cambien totalmente de cuc a cup, y solo tengamos etiquetas que muestren que un pantalón vale 500 cup, y no 20 cuc, o que un short vale 300 cup y no 12 cuc, o que la leche en polvo ya no se adquiere a un precio aproximado de 5 cuc, sino a 125 cup, percibiremos la realidad de una forma nueva, aunque nos resistamos a admitirlo. Si hoy sabemos que la vida en Cuba es desproporcionalmente cara, en ese momento, será carísima. Los precios no tienen que cambiar. Nuestra percepción lo hará y con ello, se pueden adelantar algunas consecuencias. La más obvia es que en los primeros tiempos, puede reducirse la venta de productos no imprescindibles. No importa que los precios ya se expresen en ambas monedas. El hecho de verlos en CUC aún, provoca una sensación subliminal de “no es tan caro” o de “es pagable”.

Por otro lado, ¿se mantendrán las estimulaciones, que ahora son en “divisas” en las empresas que tienen incorporado ese sistema? ¿Alguien se imagina las cartas de los restaurantes expresadas ahora en MN? ¿300 cup por un plato? También van a disminuir los clientes en los primeros tiempos, hasta que “sicológicamente” nos adaptemos a los nuevos cambios. Y cuando solo sea el cup, ¿en serio creemos que el cambio con respecto al dólar es de 25 vs 1? Pero esa pregunta solo podrá ser respondida por el tiempo.

A ello hay que sumar el efecto positivo de tener una moneda “fuerte” en términos también sicológicos. Ciertamente brinda más seguridad invertir o hacer turismo en un país con una moneda resistente frente al dólar u otras divisas internacionales, aunque solo sea una apariencia.

En adición a eso, me pregunto: ¿se mantendrán precios diferenciados para turistas y cubanos en teatros, por ejemplo, donde los nacionales pagamos de 10 a 30 cup por una entrada y los extranjeros tiene que pagar entre 10 y 30 cuc? Si la respuesta es no, ¿se ha contemplado el impacto en la disminución de ingresos en divisas en el país? Si la respuesta es afirmativa, ¿se ha contemplado el efecto sicológico de la diferenciación? No tengo evidencias, pero creo que no es una práctica común internacional establecer precios diferenciados para turistas y nacionales para museos, instituciones o lugares históricos.

¿Cuánto dinero hará falta para comprar una casa? ¿La pagaremos en euros? ¿En libras esterlinas? ¿Y los carros? No me burlo, hablo muy en serio. Tendremos que usar notación decimal para expresar algunos precios, hasta los de la cebolla, muy pronto.

Yo apoyo la unificación monetaria, pero mi punto es que debe venir con un ajuste de la política de precios, o lo que es lo mismo, con el establecimiento de una verdadera política de precios. Lo de fijar un margen único que funciona lo mismo para la leche en polvo que para un jean desafía la lógica económica y financiera. Pero de precios ya hemos hablado. Y muy en serio.

2 Comentarios

  • jose dario sanchez

    me da mucho gusto comprobar que el sentido comun es un don ,En medio de un blog marxista, teoria y practica para mi obsoleta y superada, surge su voz, llena de sentido común. Es clarisimo que la doble moneda es,entre muchas otras una medida dirigida a la percepción !!!! Seria demoledor ver diariamente esfumarse el salario en dos boberias,saber que lo que se gana no sirve para nada,saber que son inalcazables articulos de la vida diaria!!! saber,en fin que no se puede vivir humanamente con lo que se gana. Hace mucho tiempo,la vida del cubano esta llena de “visiones” ,”fantasmas”,en fin de percepciones .Me pudiera extender, pero creo que mi proposito ya ha sido cumplido.Quiero que sepa que si usted,joven criada en ese ambiente “revolucionario” es capaz de percibir ese mundo de “percepciones” ,creo usted es genial. Ha tocado un punto clave: la propaganda revoluionaria o como se disfraza una realidad !! Felicidades !!

    • Hayes Martinez

      Buen día. Ya habíamos hablado de la cuestión del marxismo en otros comentarios. Insisto en que no nos asocie al marxismo que usted por desgracia tuvo que aprender. Y están publicados nuestros textos, puede leerlos. Además de que no todos los colaboradores son marxistas. Nosotros también nos distanciamos de ese que usted conoció ( por razones teóricas)
      Por otro lado, le sugeriría, si me permite, no se deje atrapadar por la fraseología, como puede ser la referencia que usted hace a “propaganda revolucionaria”. Esa propaganda es la del gobierno, si es revolucionario o no es otra cuestión. Si usted asocia gobierno a Revolución cae en la trampa, donde la palabra revolucionario queda en poder de la postura oficial, y solo les deja la opción de seguir al gobierno a todo aquel que se considere revolucionario, y a los que están en contra, de ser denominados contrarrevolucionarios.
      En el artículo no se cuestiona el ordenamiento monetario para cuestionar al gobierno, es decir, ese no es el punto de partida. Sino que se reflexiona sobre cómo se está tratando el tema monetario, aunque eso implique un cuestionamiento de la gestión del gobierno.
      El partismo que uno asuma no se puede convertir en el punto de partida de un análisis.
      La autora analiza con objetividad el tema, sin partir de su simpatía o no con el gobierno.
      Cuesta hacerlo, pero es la diferencia entre el pensamiento serio ( aunque sea equivocado) y la politiquería barata.
      Un saludo. Gracias por sus observaciones.
      Estamos de acuerdo en que el tema cambiario distorsiona el debate creando algunas ilusiones.

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