Economía Política

¿Crear más ricos?

A propósito de la urgencia del mercado mayorista

Por: Miguel Alejandro Hayes

La actualización del modelo económico cubano, trajo consigo la apertura a nuevas formas de propiedad, de las que destaca la privada. Esta, naciendo en un rudimentario marco regulatorio, realiza algunos reclamos para su mejoramiento. De ellos, uno de los más conocidos es el de la creación de un mercado mayorista, donde puedan adquirir insumos a un menor precio.
Cabe destacar que la cuestión no radica en la existencia de un espacio físico-geográfico que brinde estás facilidades. Es decir, este mercado, no es un lugar, sino que se refiere a las relaciones – y sus características- de intercambio, en la cual los privados compren lo necesario para su proceso productivo a menor cuantía. Por eso, la cuestión esencial es la de los precios de esas compras.
Como ya han señalado algunos expertos, solo habría que crear las regulaciones -casi sin requerimientos logísticos- para que dentro de la misma red minorista, estos adquieran lo que necesiten a precio mayorista -o preferencial, no importa la terminología-. Todo ello, apoyado en un proceso que utilice mecanismos de verificación como el uso de la licencia del en ocasiones mal llamado Trabajo por Cuenta Propia (TCP), por ejemplo, para evitar corrupción u otras prácticas.
Este “necesario” cambio, se ha convertido en una demanda que viene desde los propios interesados -los privados-, académicos, e incluso de una parte de la burocracia política y económica. La racionalidad que se utiliza en su defensa, alega que todo será por el bien social, con un efecto directo positivo sobre el consumidor. El hecho de la reducción de los costos, hará que los privados reduzcan los precios de los bienes y servicios que ofrecen, en beneficio del consumidor, se dice.
Dentro de los marcos del esquema en el que tales ideas se plantean, parece todo verdadero. Pero como la verdad sólo es resultado de la coherencia dentro del sistema teórico que es planteada, habría que recurrir a otro marco referencial para obtener otros resultados, y llevar la cuestión a otros términos.
Para ello, lo primero sería incorporar al análisis algunas determinaciones de la producción, como el volumen de la producción (ya sea de interna o de importación) de la que se nutrirán las facilidades mayoristas, y del cual deriva una relación con el resto de los agentes de la economía, sobre todo los consumidores. Lo que conduce a una interrogante, ¿de qué sirve ese mercado mayorista, si su presencia puede aumentar el desabastecimiento? Los negocios como cafeterías (en la aceptación cubana) podrán comprar a menor precio, que dependiendo del monto que adquieran, dejarán al consumidor sin ese producto (ejemplo, aceite, pollo). Así que en condiciones de escasez – como la que tenemos actualmente- la existencia de tal mercado mayorista, sin un crecimiento productivo de esos artículos que se podrían comprar al por mayor, pondrán a los decisores en un balance de cuánto destinar al consumo de la población, contra el consumo de las materias primas de los privados.
Se deberá decidir si satisfacer las necesidades de la población, o del capital privado, o combinaciones de ambos. Por lo que, desde esta óptica, la medida per se, no sería algo favorable al consumidor, aunque ciertamente, sí al privado. Excluyo aquí el efecto sobre la empresa estatal.
Por otro lado, es sabido que el mercado no es libre, que sus reglas se fijan en sociedad por la lucha de clases. En esa lucha, la figura -relaciones- de monopolio, juega un papel clave. Por eso, no se puede hablar del comportamiento de los precios sin el monopolio, y esta es otra determinación. Este, en cualquiera de sus formas histórico concretas, se caracteriza por la imposición de precios -o por manipularlos-.
De ahí que deba tenerse en cuenta la existencia de ciertas relaciones y comportamientos, de estructuras monopólicas (oligopólicas, cárteles, da igual el paradigma desde el que se entienda) de privados en algunas ramas, por ejemplo, los centros de recreación nocturnos. Estos, vistos en su conjunto, y algunos por separado, son un monopolio, por la posición exclusiva que ejercen frente al consumidor, siempre entendido en un espacialidad geográfica.
Esos negocios, sirven de caso para esbozar algunas ideas. Es un sector altamente lucrativo, que no hará descender sus precios por una reducción de sus costos. Su condición de monopolio, se los permite. Piénsese en su por qué.
Hay que recordar que estos servicios, no funcionan para el consumidor por una racionalidad de optimización económica-monetaria. Su público -el que ya poseen-, no depende de los precios, sino cuán de moda esté el establecimiento, y en estos casos, el estatus de monopolio permitirá que los precios de sus servicios -incluso- asciendan. Es decir, para qué bajar los precios, si de todos modos irán a su negocio a consumir. Los bares puestos de moda, ejercerán su condición privilegiada y exclusiva, y no estarán interesados en disminución de sus precios por mejorar sus costos, si pueden como mínimo mantenerlos.
También existen mercados monopolizados respecto al consumidor donde toda la oferta se concentra en un reducido grupo de productores en determinada espacialidad, donde el precio pueda direccionar los clientes de un productor a otro. En estos, si ninguno puede por el volumen de su producción imponer condiciones, ninguno venderá más barato, ya que de todos modos (como todos juntos son un monopolio, y por separado no tienen poder de mercado), le corresponde una cuota de este mercado (una demanda), por lo que no tiene sentido bajar el precio, si de todos modos venderá; en otras palabras, como ningún otro productor puede vender a un precio menor y en cantidad como para que los competidores pierdan sus clientes y gane en nivel de ventas este, no tiene sentido que alguno que disminuya sus precios. Este hecho de ser precio-aceptantes los productores, hace que ninguno despunte en una guerra de precios contra los demás, y de manera inconsciente -aunque he llegado a pensar que son conscientes- cooperan para su preservación.
Ese ejemplo de los bares de La Habana, es uno de los casos que ilustra que con brindar menores costos, dadas las relaciones de monopolio respecto al consumidor, solo se beneficia al productor. Hay muchos otros sectores donde se da esta relación donde el productor (o un grupo de ellos) impone condiciones. Cuestión que debe entenderse siempre en una espacialidad y tiempo determinado.
Resumiendo, los monopolios se imponen, y de la misma manera que puede hacerlo Etecsa, lo hacen los privados. Hemos pensado que sus precios se deben a un criterio de costos, cuestión que oculta las condiciones sociales que lo sustentan. Después de todo, si una empresa fija precio, hay un segundo momento donde la sociedad lo valida. Lo que quiere decir, que se pude poner el precio que quiera, que a la sociedad no le importa cuánto costó, no se compra por eso, sino por la necesidad del producto, y ahí el productor fija sus términos por ejercer su monopolio. Nadie compra un producto traído de Panamá, Guyana, etc, al precio elevado que tiene por clemencia con el importador, sino porque es necesario lo que este trae, y no se puede encontrar en otro precio -regularmente- ese producto. Por eso, lo que está en última instancia detrás de todo precio elevado, es la posibilidad de ser impuesto, por ser monopolio.
Entonces, los mercados mayoristas, lejos de mejorar el acceso a servicios para los consumidores, en algunos sectores el objetivo no se logrará, y el efecto novedoso será un mayor enriquecimiento de los ya ricos, que continuarán con sus precios de venta, y se reducirán sus costos. Si ya los dueños de bares de La Habana son ricos, imagínense con una reducción significativa de sus costos. No dudo que haya quienes actúen con humanismo y reajusten sus precios, pero será un fenómeno que dependerá de las particularidades de la subjetividad, y no de una causalidad.
A todo ello, la política pudiera ser un sistema de impuestos asociado al nivel de precios del consumidor o topar precios, pero la poca experiencia en manejo de este tipo de cuestiones en nuestra economía, las relaciones de monopolio, y el contexto de escasez, pudieran generar el efecto contrario, como ha ocurrido ya en la agricultura o recientemente con el tratamiento al transporte privado en la capital.
Por otro lado, no considero que la política sea crear ricos cada vez más ricos, en espera de que un día eso se vierta sobre la sociedad, sino ir generando un marco que se centre en el consumo de los ciudadanos (material y espiritual), en ir beneficiando a estos (nosotros) en el presente.
No quiere decir que esta lógica de monopolio se dé en todo lo privado, y mucho menos que por eso haya que renunciar al mercado mayorista, sino hay que mirar con atención a su creación para no aplicarlo mecánicamente y no renunciar a concepciones teóricas como la economía política a favor de una microeconomía a-histórica (descontextualizada), no vaya a ser que en vez de ayudar a la población, al ciudadano de a pie, solo se potencie la existencia de hombres más ricos. Y es necesario generar riqueza, lo que no quiere decir torpemente generar hombres muy ricos, que aunque sean necesarios, no son los abanderados de un proceso revolucionario, al menos, en contextos de países subdesarrollados.

2 Comentarios

  • Jorge Alfonso

    El mercado mayorista es nada mas que un eslabón en la cadena comercial en la sociedad capitalista que esta dentro de la lógica de las relaciones comerciales de la oferta y la demanda y se produce porque genera un incremento de las ventas, una reducción de la manipulación de los productos , reducción de fuerza de trabajo e incrementos de las utilidades. Y hay que hacer notar que en el mercado mayoristas la venta mínima que se realizara a precios competitivos mayoristas las fija el Comerciante, administrador o dueño de ese mercado, por lo que no todos los comerciantes privados tendrían acceso al mismo, resultando entonces los grandes comerciantes del mercado minoristas actúan como un intermediario mas que vendería a comerciantes minoristas cuyo volumen de compras es inferior a el fijado por el gran mercado mayoristas.
    Es común encontrar en las sociedades de consumo que precios mayoristas se obtienen por compras por docenas u otras unidades de medidas en tiendas minoristas, pero en grandes Almacenes importadores los volúmenes de ventas pueden ser muy superiores, entonces no esta al alcance al pequeño comerciante detallistas, sino de grandes comerciantes con precios diferenciados al por mayor y precios al comprador individual que siempre es el mas alto, repito, todo la lógica de volumen de ventas, menos manipulación de los productos, y menos fuerzas de trabajo, también rápido movimiento de los productos y del capital con mayores utilidades.
    En Cuba no existirá nunca un mercado mayoristas mientras que la oferta sea sea inferior a la demanda, y las importaciones estén por encima del consumo. Mientras tanto la solución para que no se produzca la competencia entre el pequeño comerciante(cuentapropistas) y el consumidor con alteración de precios a la población es la total prohibición de ventas de productos industriales de todo tipo , importados o de producción nacional por los pequeños comerciantes de los mercados cuentapropistas, que solo podrán comercial la producción artesanal de todo tipo, alimentos etc.

  • Jorge Alfonso

    Y es lógico que en ningún caso la existencia de un mercado mayoristas reducirá los precios al,consumidor aunque sean mayoristas las mismas tiendan minoritas, porque entonces la loica de acercar el producto al consumidor provocara que se mantenga o crezca la demanda, entonces no existirá motivo alguno para reducir los precios, lo que se incrementara son las utilidades y la acumulación de capital.
    Esto es consecuencias de que los mismos que no sabían como se construía el socialismo, se metieron a aplicar relaciones capitalistas de mercado, sin conocer las leyes del mercado capitalistas cuya lógica y comportamiento es autónoma y solo se rige por la oferta y la demanda, los males que hoy afectan a la población por la apertura capitalista en el Gobierno de Raul Castro, donde se redujo el poder adquisitivo de la población, creció o duplico la desigualdad, se incremento el numero de ricos y lógicamente el numero de pobres pues la distribución careció de la igualdad existente en el socialismo real y también vario en desigualdad el consumo, apareciendo incluso desnutrición y algunas enfermedades que habían casi desaparecido como la tuberculosis etc. Esos males irremediablemente se incrementaran una vez aprobada la nueva Constitución, que con cinismo inusual se aprueban y garantizan derechos ciudadanos que antes nunca fueron promocionados como el respeto a todos los derechos humanos etc. lo cual se hace con la intención que sean aceptables los cambios de una nueva forma de Gobierno, o de un nuevo Estado.
    Cuando en la constitución de 1976 en el Articulo 1 se enunciaba : Cuba es un Estado Socialista de trabajadores independientes y soberanos, organizados con todos y para el bien de todos, como República Unitaria y democrática, para el disfrute de las libertades políticas, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana.
    En el proyecto de Constitución se especifica: ARTÍCULO 1. Cuba es un Estado socialista de derecho, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien
    de todos, como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad y la ética de sus ciudadanos, que tiene como objetivos esenciales el disfrute de la libertad política, la equidad, la justicia e igualdad social, la solidaridad, el humanismo, el bienestar y la pros
    peridad individual y colectiva.
    Pero en lo que sería la nueva Constitución no solo se propone cambiar la institucionalidad del Estado vigente sino parte de la base ideológica del mismo, lo que afecta también al sistema político en general, así, el Proyecto no menciona al comunismo, ni al internacionalismo proletario, ni alude al capitalismo, ni habla de explotación del hombre por el hombre, ni se acuerda de que el anterior Estado era de los trabajadores independientes y soberanos.
    Si alguien se pregunta si en realidad ha sido cambiado el sistema político, económico y social de Cuba, recuerde que este Proyecto consagra un nuevo Estado, con un nuevo jefe de gobierno, con órganos antes inexistentes como los Gobiernos Provinciales y sus Consejos y sus Intendentes y sus Gobernadores, además de que se incluyen en el diseño estatal la Controlaría General de la República y el Consejo Electoral Nacional. Por si alguien mantiene la duda, podemos responder rápido con la más superficial pero suficiente respuesta: si cambia el Estado, cambia el sistema político.
    Y se cambia no es para mas socialismo, seria para mas capitalismo, entonces en la misma medida crecerán los males que se provocaron a consecuencia de un pragmatismo de reformas aplicadas sin medir sus consecuencias.

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