Economía Política

Destruyeron el salario

Por: Marcos Paz Sablón

Primero fue Miguel, jodiendo con que hacía falta leerse una entrevista a un tal Manuel Sutherland hablando no sé qué cosa de la economía de Venezuela, y hablar también sobre el tema. Vaya por Dios. No podía pedirme que escribiera sobre los unicornios o sobre la bolsa de Chipre o sobre Tutanga, no: toca hablar de la economía veneca- el que esto garabatea se considera lo suficiente chic como para decir veneca y no venezolana, ojo. Al parecer Hayes se pensó que porque uno se espanta Telesur a diario puede ponerse a pontificar de las economías latinoamericanas, como si fuera Randy Alonso o un comentarista de Cubadebate.
Bueno,vale. A ver que dice el primo latino de Kiefer
(El que se atreva con este texto decidirá si Miguel está o no un poco loco por pedirme escribir sobre semejante asunto)
Segundo: Como que yo soy Fidel que no se le debería titular a nada “DESTRUYERON EL SALARIO”. Mi parte revolucionaria comenzó a pensar en gusanos y mercenarios al instante. Anótenle un punto a nuestro sistema educativo.
El bajante a dicho título reza así:
““En el año 2001 el salario mínimo en Venezuela era de 400 dólares y ahora 2 dólares, la mayor destrucción del salario en la historia de la humanidad”, sostiene el economista Manuel Sutherland”.
Baf. ¿Esto no puede ser real, no?
Pues no. El salario mínimo en Venezuela es de 1,80 dólares- unos 2,5 millones de bolívares. Parece una cifra alta, pero en el mercado de cambio paralelo -el de referencia en la calle- equivale apenas a un dólar. Y un kilo de pollo alcanza ya los 3 millones de bolívares.
La economía de Venezuela está en caída libre. La hiperinflación, los cortes de energía y la escasez de alimentos y medicamentos están expulsando a millones de venezolanos fuera del país.
Podría decirse que el mayor problema al que se enfrentan los venezolanos en su vida cotidiana es la hiperinflación. Este fenómeno económico hace que se dé una subida del nivel de precios muy rápida y continuada, haciendo que el dinero pierda rápidamente su valor.
De acuerdo con un estudio realizado por la Asamblea Nacional de Venezuela, en manos de la oposición, la tasa de inflación anual del país alcanzó el 1.300.000% en los 12 meses hasta noviembre de 2018. Para fines de 2018, los precios se duplicaban, en promedio, cada 19 días.
Sobre el papel, Venezuela es un país rico. Está probado que sus reservas de petróleo son las más grandes del mundo. Pero un exceso de confianza en el petróleo, que representa alrededor del 95% de sus ingresos en exportaciones, dejó al país en una situación vulnerable cuando el precio del crudo cayó en 2014.
El gobierno de Nicolás Maduro también está haciendo grandes esfuerzos para obtener crédito después de que no pudo cumplir con el pago de algunos de los vencimientos de los bonos del estado.
Pero como es difícil que, en la situación en la que está el país, los acreedores hagan inversiones en Venezuela, la solución que ha encontrado el gobierno es volver a imprimir todavía más dinero.
Así que el bolívar está cada vez más bajo y la inflación es ya desorbitada.
En un intento de atajar la crisis, el gobierno decidió lanzar una nueva moneda, el “bolívar soberano”, eliminando cinco ceros del final del viejo “bolívar fuerte” y vinculándolo a una criptomoneda, el petro, en agosto de 2018.
Otras medidas incluyeron: aumentar el salario mínimo 34 veces respecto a su nivel anterior; frenar los generosos subsidios a los combustibles de Venezuela para aquellos que no tengan el llamado “carnet de la patria”.
El Fondo Monetario Internacional predice que la inflación podría alcanzar hasta 10.000.000% (sí, diez MILLONES por ciento) para fines de este 2019.
Entre 1984 y 1985, con una duración de 18 meses, Bolivia reportó un ciclo de hiperinflación que sumó 23.454 %, mientras que Nicaragua, con 58 meses de etapa hiperinflacionaria entre 1986 y 1991 sumó 13.109 % y Venezuela, con 12 meses recién cumplidos, ya supera los 980.000 %.
Los principales detonantes de la hiperinflación en Venezuela tienen que ver con la intervención por parte del gobierno de Venezuela en la política monetaria y el Banco Central de Venezuela (BCV), principalmente a través de la inyección de dinero inorgánico en la economía. Adicionalmente, el déficit fiscal de la República es financiado por el BCV, lo cual genera un proceso conocido como la monetización del déficit. Por otro lado, debido a la crisis económica que azota al país desde 2013, el gobierno ha reducido dramáticamente las importaciones, lo cual ha generado una reducción de la oferta de bienes. Por último, el control de cambios, vigente desde el año 2003, ha generado falta de divisas en la economía y la aparición de un mercado paralelo que cotiza muy por encima de la referencia oficial, dicho mercado que se utiliza para fijar el precio de productos y servicios.

¿Parece poco?

5 Comentarios

  • Raul javier home Cartaya

    Esa es la realidad en Venezuela ahora pueden hablar de que lo ha causado ,es que no me queda claro si ha sido por malos manejos del gob o por causas externas y cómo podría revertirse eso .
    Gracias

    • José Ernesto Novaez

      Hola, coincido con el comentario anterior en el sentido de que el trabajo es demasiado descriptivo. Acumula datos, pero no hace un análisis de las razones profundas de la crisis venezolana. Sin dudas el mal manejo del estado, la corrupción e inadecuados mecanismos de enfrentamiento a la crisis interna ( con un carácter muchas veces marcadamente político y electorero), juegan un papel importante en este proceso. Pero no se puede desdeñar el acoso y saqueo internacional de que ha sido víctima el país. El precio fijado externamente del dólar, el saqueo de recursos por la frontera con Colombia, el ataque a todas las fuentes de financiamiento, las sanciones y, más recientemente, los Miles de millones congelados en varias cuentas en el extranjero, que jamás volverán.
      En fin, creo que en el caso de Venezuela y la izquierda latinoamericana en su conjunto, conviene abrir un debate objetivo de todos los procesos, que, lejos de las apariencias, vaya a las esencias que están determinando estos procesos.
      En otras palabras, creo que si hablamos del fracaso del modelo de izquierda de las primeras décadas del siglo XXI, el análisis debe estar en las limitaciones mismas de esos modelos, en su incapacidad para trascender la comparsa electorera burguesa, en su pacto con la burguesía y el capital transnacional, en el carácter limitado y populista de muchas reformas (aún cuando algunas si pusieron en crisis a las burguesías nacionales y al modelo de estado burgués) etc y no en indicadores económicos que, como todos sabemos, pueden ser falseados o provocados por una intensa presión exterior. Estos indicadores son valiosos, pero no pueden ser el único criterio.
      Sirvan estas líneas como invitación para abrir un debate objetivo, lejos del triunfalismo de la propaganda oficial, donde podamos sacar en limpio una serie de lecciones para futuras prácticas socialistas.

    • Hayes Martinez

      Gracias José Ernesto. Concuerdo en lo que planteas sobre la descripción. Sin embargo, creo yo que todo es importante. Esa descripción marca una línea sobre la cual sostener un análisis, un debate; es decir, ya sugiere por donde pudiera ir la cosa.
      Por otro lado, es bueno saber que hay personas como usted y Raúl que desean pasar a un plano dónde se analice y se debata seriamente. Tal vez para ustedes, el texto sea incipiente ( desde su punto de vista, tienen razón). Pero ese texto para muchos sería algo novedoso. Recuerda que mucha izquierda resume el problema de Venezuela en la agresión externa y ya. Por lo que una descripción, un conjunto de datos que entren en la mente de muchas personas, sería necesario.
      Para pasar a ese debate ( que tenga una abarcabilidad de impacto), habría que concientizar a muchos de los que lo resumen todo en la agresión del imperio, de realidades como la expuesta en este texto periodístico de Marcos. Insisto en que conozco gente que niega lo expuesto ahí.

    • Hayes Martinez

      Gracias por comentar Raúl. Te dejo el link de un artículo mío que, si bien no expone lo que pides, da otros elementos. Así podemos ir construyendo un debate

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