Economía Política,  Marxismo,  Teoría

El problema de Acanda

Por: Miguel Alejandro Hayes Martínez
Acercamiento al tema

El mercado es uno de los puntos más oscuros y polémicos de la teoría marxista. Cuando numerosos estudiosos analizan esta cuestión, se pueden desatar diferentes posturas que van desde la más pura ortodoxia de los manuales soviéticos de economía política (por suerte o por desgracia aún presentes), hasta concepciones más contemporáneas que traspapelan una concepción marxista con pensamientos samuelsonianos.

Dentro de este último hay una línea de entendimiento del mercado que me llama mucho la atención: la que lo circunscribe al capitalismo. Esta la he podido identificar en académicos, entre ellos, el tan admirado y respetado cubano, Dr. Jorge Luis Acanda. Si bien esto no es una crítica a su obra ni mucho menos, pero como él es de obligatoria referencia para los marxistas en Cuba y Latinoamérica, es por eso, que es él y no otro, el referente que da pie a este artículo.

A lo largo del texto suyo “Modernidad y Capitalismo” se puede subrayar una idea: el mercado adquiere su forma más acabada en los marcos del capitalismo, porque es aquí donde este comienza a dominar todas las esferas de la vida. ¿Es esto coherente con el pensamiento de Marx?

Para responder debe verse sobre qué concepto de mercado está discursando Acanda (y todo aquel que comparta esa idea, que insisto son muchos). Se pude inferir que esa lógica considera al mercado, desde la óptica contemporánea asociado al acto de comprar y vender tal y como lo vemos hoy: se va con dinero (en forma de billetes o moneda) y se cambia por algo. En ese sentido, ese mercado solo ha dominado en los marcos del capitalismo. Tan arraigada está esa concepción en las mentes, como lo puede ser el concepto de cosa, que más allá de ser una especie de designador universal de categorías, se ha cosificado su concepto, o la visión tan ingenieril y cosificada que se tiene hoy de la palabra estructura, que nada tiene que ver con la acepción con la que la usa Marx, o considerar al dinero como el billete-moneda y no a aquella cosa (cosificada) que sirve de mediador en el cambio. Pero pensar de esa forma al mercado no es hacerlo desde Marx.

Es difícil salir de esa concepción, porque siguiendo lo dicho anteriormente, implica incluso dejar de considerar el trabajo como solo la actividad remunerada salarialmente, que es como nos lo ha mostrado el capitalismo, y verla simplemente como actividad, así como al dinero de la forma en que se hace.

Romper la lógica de mercado cuestionada, es rearmar todo un sistema conceptos capitalistizados, -si se me permite el término-.Solo así, saliendo del entendimiento y significación dentro del capitalismo de las categorías, se podrá ir a los conceptos de Marx. Confieso que es tan difícil, que figuras de la dimensión de Lefebvre han entendido la propiedad en un sentido jurídico y no de relaciones sociales, pero se puede lograr (Ver La producción del espacio).

Aclaro que el énfasis aquí será en un concepto de mercado y su lugar en las sociedades y no con el de trabajo y de dinero.

La cuestión entonces es, ¿cuál ha sido el papel del mercado en la historia? Según explica Nicolaus en su prólogo a Grundrisse (1), el mercado es el mecanismo a través del cual se reproduce la estructura social. Si él estuviera en lo cierto, ¿cómo han podido reproducirse entonces las sociedades si este ha alcanzado su forma dominante en el capitalismo, tal y como afirma Acanda?

Intercambio, valor y mercado:

Para buscar el mercado en Marx hay que recordar que no se podrá encontrar una definición tal y perfectamente elaborada en su obra madura. Existen alusiones y sobre todo ataques morales en sus primeros textos de juventud, pero aquí se asumirá la implícita en El Capital.

Entonces, cuándo, cómo y por qué surge el mercado. Como ya dije no es el lugar donde se compra y se vende tal y como se hace hoy. Hay que buscar en que situaciones de la vida humana lo condicionaron. Intentando demostrar la tesis que plantea Nicolaus, se continuarán estas líneas.

Para comprender habría que remontarse a las primeras sociedades clasistas, o de manera abstracta a una sociedad con tales características. En cualquiera que fuese su forma, esclavista o feudal, existían dos grandes grupos de clases, los de arriba y los de abajo-por llamarle de ese modo-. Esas estructuras sociales se reproducían y auntoconservaban, es decir, reproducían ese sistema de relaciones sociales y estructuras sociales de dominación. Eso significa que si la reproducción se da a través del movimiento, interacción, la interacción dentro de estas sociedades les reproducía su estructura clasista. ¿Cómo interactúan los hombres, clases, en las sociedades pre-capitalistas?

Siguiendo una línea marxista, recuerdo que mencionaba cómo se desarrollan estructuras sociales en función del desenvolvimiento del trabajo, de la actividad humana. Eso conduce a que la interacción se da a través del trabajo, pero no de cualquier trabajo, sino del trabajo objetivado, es decir: el resultado reconocido socialmente de la actividad humana. Esa objetivación se da en lo que Marx llama valor y que es el nexo entre todos los grupos sociales. Así la forma del reconocimiento de la actividad humana, de un grupo sobre otro, condicionaba una estructura clasista, pero ese reconocimiento dado en cómo interactuaban era un mercado: se daba y se entregaba algo de cada lado. Esa idea no se podrá encontrar de forma explícita en El Capital, sino que es algo a interpretar tras la lectura de la sección primera sobre todo.

Contextualizándolo un poco…en una sociedad de esclavismo clásico, a los esclavos se les quitaba el resultado de su trabajo y era para los señores y servidores de estos (como capataces, ejemplo). Ahí había una lucha de clases, un grupo se le imponía a otro. Pero también había un intercambio, impuesto pero un intercambio, validado por esa sociedad. Digo validado, porque si las sociedades esclavistas duraron, era que se sostenían y eran validados desde todo tipo de mecanismos que incluyen hasta lo ideológico, cultural, etc. En ese intercambio había un reconocimiento de la actividad de los esclavos, y evidentemente de la de los señores (que no era más que ser señores). Esa validación creaba un mercado, es decir: un mecanismo de intercambio de resultados de la actividad humana, unos daban el fruto de su trabajo a cambio de que les dieran el derecho de las condiciones de subsistencia. El señor obtenía lo necesario para seguir existiendo como señor y el esclavo, lo necesario para reproducirse (subsistir) como esclavo.

Como también –digamos-, las formas de renta del feudalismo era un mercado. El señor feudal tomaba esta en trabajo, especie o dinero a cambio de un derecho de vivir en las tierras, o simplemente de vivir.

Así, en toda estructura social ha habido una validación de los distintas clases (con periodos de inestabilidad y revolución claramente), en toda esos intercambios, expropiaciones de los resultados del trabajo, había un mercado, un intercambio consciente. En esos procesos sociales de producción y apropiación de realidades esclavistas, feudales y capitalistas, ha estado existiendo el mercado, como forma que reproducía esas sociedades, como forma a través de la cual los hombres se relacionaban, obteniendo en este las proporciones del producto social necesarias para reproducirse dentro del eslabón social al que pertenecen.

Lo novedoso del capitalismo, fueron las formas concretas de ese mercado, y no hablo precisamente del dinero. Recuerdo que en Marx, la mercancía dineraria puede ser cualquier cosa que sirva de mediador en el cambio en un periodo de tiempo y espacio. El capitalismo respecto al mercado tiene la característica que mejora y pule esos mecanismos, consolidando la forma dinero, cada vez más cosificada y monopolizada e introduciéndola lo más posible en todas las formas de interacción humana, que no es una mercantilización, sino un empuje hacia las formas capitalistas de mercado, tal y como se ve hoy en día en el mundo. Lo que él esconde son relaciones sociales de intercambio entre los hombres, y eso ha existido siempre. Sigue siendo el mercado un mecanismo donde el obrero (el de abajo) obtiene lo que necesita y el de arriba también, para seguir tal y como están, como también lo fue para que el siervo y el esclavo entregaran directamente su trabajo y siguieran siendo explotados.

Conclusiones

Estoy seguro que abordar tal cuestión implica una redacción que sobrepasaría los límites editoriales de este medio, por lo que también me comprometo a una redacción próxima de corte más académico, pero quería plantear al menos elementos que pongan en duda como se ha entendido el mercado.

Por otro lado, debería quedar como mínimo la semilla de la necesidad de no caer en todos los engaños de las formas de lenguaje del capitalismo, que entre los tantos conceptos nos ha cambiado el de mercado, por lo que hay que comenzar pensarlo simplemente como la forma a través de la cual se intercambian los resultados de la actividad humana, y separarla de su forma y contenido capitalistas. Así queda el mercado presente en los diferentes estadios sociales y reproduciendo las relaciones imperantes en cada una. Eso es mucho más marxista.

Bibliografía

1. Nicolaus, Martin. El Marx desconocido. [aut. libro] Carlos Marx. Grundrisse. México: Siglo XXI, 2007.

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