Economía Política

La importancia de la tautología

La cuestión de “liberar” las fuerzas productivas

Por: Miguel Alejandro Hayes
Leí la carta de Yunier Mena varias veces. Conversé y di mis criterios sobre ella en las redes sociales, así como en otros escenarios; creo que en ellos ya planteé lo que podía decir al respecto. A continuación expongo algunas de esas ideas bajo el deseo de que puedan ser parte de la construcción de la que todos somos parte.
Señalo también, que a pesar de que la misiva no está dirigida de modo directo a mí, todo aquel que la lea sabrá que su redacción apunta a incentivar el diálogo. Por eso, perdonen los destinatarios formales que asuma hacer públicas mis valoraciones devenidas de la lectura del texto.
***

“La necesidad de liberar las fuerzas productivas (…) eso nos llevaría al capitalismo o a un capitalismo con nombre de socialismo”. Ese argumento acapara el centro de mi atención y le señalo que parte de un error de concepto.
Si bien nadie está obligado a adherirse a al paradigma marxista, y los diferentes de este no son inferiores, y dado que el intercambio está planteado alrededor de categorías propias del marxismo, todo lo que apuntaré en estas líneas, es desde dicha corriente.
Las fuerzas productivas (FP) son aquellas capacidades productivas –o el potencial- que se tiene en la vida en sociedad. Estas, son: la capacidad productiva del hombre, la de la naturaleza, y de lo que estos en combinación crean -la capacidad de los medios de producción.
Es aconsejable ver lo anterior en contexto y evitar maneras esquemáticas. Por ejemplo, un río que está a 10 kilómetros de una ciudad y que no existe forma de que conecte con ella o que no forma parte de su dinámica de producción–aunque sea como un elemento integrante de su cultura-, entonces no puede contarse como una FP de la ciudad hipotética; o tal vez sí, pero en determinados aspectos –y ya eso es otro debate.
Es necesario dejar claro que producción acá –al menos en Marx- no es la acepción económica –en el sentido estricto de la ciencia económica moderna-, sino producción como totalidad, como universo que comprende –por llamarlo de otra forma- lo material y espiritual. En otros pocas palabras, producción de realidad. Así puede verse desde momentos muy tempranos de la obra de Marx.
Por tanto, “liberar las FP” no es más que el aprovechamiento racional, óptimo, etc –en dependencia de cómo se asuma- de las capacidades productivas de la sociedad. Lo que puede ser, desde replantear la organización social del trabajo, invertir más en algún sector, mirar más hacia los recursos naturales, reorganizar el uso de la fuerza de trabajo, la formación de esta, y un sinnúmero de factores y acciones, siempre que incidan con signo positivo sobre la producción social.
Para crecer, mejorar, desarrollar, es necesario entonces, “liberar”; término que parece que sonar raro, pero que se puede cambiar por : “emplear de manera eficiente” las FP.
En el caso cubano, nos mantenemos muchas veces por debajo de lo que se puede hacer dado el potencial, por las relaciones sociales de producción (RSP) en la que se ve envueltas las FP (trabas, burocratización, rigidez, esquemas atrasados y descontextualizados, desconocimiento o mal empleo de técnicas y herramientas, dogmas político-ideológicos, u otras tantas). Esa relación -dialéctica- entre FP y RSP, se llama modo de producción (MP), y cuyo fundamento son las relaciones de propiedad.

El Marx que hablaba y se quedaba solo en términos generales del MP, era un joven en edad y teoría. Como instrumento, el MP poco sirve si no se despliega. Sin eso, queda a la profundidad de la tautología. En buen cubano, ¿cómo se come eso del MP, cómo se ve? De ahí que para hablar del correspondiente al capitalismo, lejos de quedarse en lo general abstracto, expuso el alemán la lógica del auto-movimiento del MP que se imponía. La economía política de Marx no iba entonces de decir el qué del MP, sino su cómo; eso no se puede olvidar. Ese cómo, es conocer la organización interna como sistema de mediadores.
Lo que llama la atención -al menos a quienes les compartía estas líneas mientras estaban en proceso- es el hecho de que “liberar las FP” es, un slogan muy general; y como todo lo general, dice casi nada.

“Liberar la capacidad del hombre, de la naturaleza, y de lo que el primero crea en combinación con la segunda”, puede ser casi cualquier cosa. Si abarca diversas políticas o acciones sostenidas que sean favorables al bienestar social –como se mencionó arriba-, tal frase es equivalente a decir: “mejorar la economía”, “mejorar el país”, “optimizar las capacidades”, u otras expresiones que indiquen la mejor ejecución posible dado con lo que se cuenta. Vaya, lo que siempre nos decimos. Y es que, siendo estrictamente consecuentes con una economía política, ese discurso no dice más que lo evidente que “debe” ser el movimiento de una categoría.

Por lo que, buscando un poco más la rigurosidad a la altura de la práctica política, económica, cultural y sistémica que se requiere hoy en Cuba, un debate o los pronunciamientos sobre cómo mejorar la situación actual, requeriría superar la generalidad ya planteada y caer en su especificidad histórico-concreta cubana. Ejercicio este, por cierto, que debe llevarse con el riesgo de lo que puede descubrirse.
Por desgracia, esto no es un intercambio teórico. Sin embargo, es peligroso desconocer que la concepción que se tiene del mundo es prisma para relacionarse y proyectarse hacia este, por tanto, de la acción transformadora. No es lo mismo luchar contra la explotación al estilo del socialismo utópico o de la Liga de los Justos, que con la objetividad devenida de la comprensión no enajenada del sistema –como la del Capital.
La tautología es bienvenida siempre se que sea útil como punto de partida. Ya eso es algo, pero se necesita ir más allá. El “liberar”, sigue necesitando un cómo.

3 Comentarios

  • Cubanario

    El problema que no plantea el señor Miguel Alejandro Hayes el doble carácter de las Fuerzas productivas muy bien analizado por el comunista y filosofo español Manuel S Sacristán Luzón.

    Dice: “Por tanto, “liberar las FP” no es más que el aprovechamiento racional, óptimo, etc –en dependencia de cómo se asuma- de las capacidades productivas de la sociedad. Lo que puede ser, desde replantear la organización social del trabajo, invertir más en algún sector, mirar más hacia los recursos naturales, reorganizar el uso de la fuerza de trabajo, la formación de esta, y un sinnúmero de factores y acciones, siempre que incidan con signo positivo sobre la producción social”. la situación problemática que se plantea hoy para una perspectiva socialista es la eficacia de las fuerzas productivo─destructivas en desarrollo.
    Claro que es peligroso desconocer que la concepción que se tiene del mundo es prisma para relacionarse y proyectarse hacia este, por tanto, de la acción transformadora.

    Por ello, Sacristán refería en una entrevista que “parece preferible estudiar la cuestión en un plano más profundo que el de la estrategia, y lógicamente anterior a él. Creo que el problema de la concepción del papel del desarrollo de las fuerzas productivas en su choque tendencial con las relaciones de producción contiene un conjunto de cuestiones que necesitan una nueva consideración.
    El modelo marxiano del papel de las fuerzas productivas en el cambio social es correcto; creo que la historia conocida sustancia bien la concepción marxiana; ésta es coherente en el plano teórico y plausible en el histórico empírico. De modo que no creo que sea necesario revisar esas tesis.
    La novedad consiste en que ahora tenemos motivos para sospechar que el cambio social en cuyas puertas estamos no va a ser necesariamente liberador por el mero efecto de la dinámica, que ahora consideramos, de una parte del modelo marxiano. No tenemos ninguna garantía de que la tensión entre las fuerzas productivo─destructivas y las relaciones de producción hoy existentes haya de dar lugar a una perspectiva emancipatoria

    ¿En qué plano, pues, se presenta la necesidad de revisar la tradición predominante en el pensamiento socialista? Como ya he dicho, no en el plano teórico. La tensión entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción sigue siendo una constatación realista y de considerable capacidad explicativa de la historia que conocemos, de nuestro presente y de las posibles proyecciones futuras de éste.
    El problema es cómo reaccionar políticamente ante la presente tensión entre las fuerzas productivo─destructivas en desarrollo y las relaciones de producción existentes. Y lo principal de la solución que me parece adecuada consiste en alejarse de una respuesta simplista que se base en una confianza inalterada en el sentido emancipatorio del desarrollo de las fuerzas productivo─destructivas. Si se quiere formular esto de forma más filosófica, se podría sugerir que se trata de romper con el resto de hegelianismo que empuja a confiar en las supuestas leyes objetivas del desarrollo histórico. Por el contrario, habría que entender que un programa socialista no requiere hoy (quizá no lo requirió nunca) primordialmente desarrollar las fuerzas productivas, sino controlarlas, desarrollarlas o frenarlas selectivamente.

    Por el contrario, habría que entender que un programa socialista no requiere hoy (quizá no lo requirió nunca) primordialmente desarrollar las fuerzas productivas, sino controlarlas, desarrollarlas o frenarlas selectivamente. Y se prefiere decir lo mismo de una forma más imaginativa, se podría empezar por señalar que hoy debería estar ya clara la inadecuación, por ingenuidad, de una célebre frase de Lenin según la cual el comunismo son los soviets más la electricidad. No se ve que la célebre presa del Dnieper haya acercado mucho el comunismo. Más bien se puede sospechar que la organización férrea de la sociedad para producir ese tipo de obras ha contribuido considerablemente a destruir los soviets.
    Una política socialista respecto de las fuerzas productivo─destructivas contemporáneas tendría que ser bastante compleja y proceder con lo que podríamos llamar “moderación dialéctica”, empujando y frenando selectivamente, con los valores socialistas bien presentes en todo momento, de modo que pudiera calcular con precisión los eventuales “costes socialistas” de cada desarrollo. Esa política tendría que estar lo más lejos posible de líneas simplistas aparentemente radicales, tales como la simpleza progresista del desarrollo sin freno y la simpleza romántica del puro y simple bloqueo. La primera línea no ofrece ninguna seguridad socialista y sí muy alta probabilidad de suicidio”.

  • Jorge Alfonso

    La importancia de la tautología
    La cuestión de “liberar” las fuerzas productivas

    Comentario.

    “En retórica, una tautología (del griego ταυτολογία, decir lo mismo) es una afirmación obvia, vacía o redundante. Es repetición de un pensamiento expresado de distintas maneras. Algunas veces se la puede considerar repetición inútil y viciosa”

    Cuba es un país atípico, único en el mundo por la Idiosincrasia de su pueblo y porque hizo una revolución a solo 90 millas de las costas del País Capitalista e Imperialista más poderoso económico y militar el mundo, decidimos tempranamente declarar su “carácter Socialista” y asumimos como principio ser dueños absolutos de nuestro destino y proclamar a amigos y enemigos nuestra decisión inquebrantable de defender nuestra independencia hasta las últimas consecuencias.
    Nuestra aspiración de comunista y revolucionario Marxista Leninista y Fidelista es que el mundo cambiara y se pareciera más a nosotros, pero después de la caída de la URSS y el campo Socialista, empiezan a producirse cambios de conceptos y se empezó a hablar de la necesidad de parecernos más al mundo, y la necesidad de construir “el Socialismo Posible, Prospero y Sustentable”, fue el reconocimiento implícito y la autocrítica no expresada que seguíamos siendo pobres, de los años perdidos y los recursos derrochados, de la existencia del Bloqueo y de todo lo que debimos hacer y no hicimos para atenuar los daños que podía provocarnos una vez no existiera el campo Socialista y el solidario mercado con los países del CAME. De la necesidad nacen las ideas del cambio, de las reformas y peor aún lenguaje y filosofía de los transicioncitas, tan peligrosa propuesta que marcó el inicio de cambios que conducían a “La liberación de las fuerzas productivas” fue la transición del socialismo real al socialismo posible.
    Se produce la admiración por antiguos países socialistas o comunistas que habían realizado cambios profundos, Políticos, Económicos y Sociales, donde la liberación de las fuerzas productivas y presencia abierta a la Empresa Privada trajo importante desarrollo económico y se creó rápidamente una sociedad de consumo y división de clases con grandes desigualdades, esos países no cambiaron de nombre aunque todos sabemos que hoy son países capitalistas que mantienen el nombre para en el proceso no asustar a la clase obrera y a parte de la sociedad que aún viven sin disfrutar de las riquezas creadas, muchas de ellas acumuladas en los nuevos millonarios.
    Cuando se habla en Cuba y generalmente en el mundo de liberar las fuerzas productivas se interpreta como una exhortación neoliberal de liberalizar la economía, la producción, la acumulación y reproducción del capital y dejar todos esos conceptos en manos y a merced del mercado, que es como decir dejar hacer al capitalista dueño de la propiedad privada y ahora dueño de los medios de producción, que es quien sabe hacer producir eficiente la Fuerza Productiva.
    Pero nosotros no somos Chinos ni Vietnamitas, y en Cuba hay que hacer los, cambios con moderación porque somos un país atípico, la influencia del modo de vida capitalista es alta, pero la conciencia y el antiimperialismo también es alto en nuestro pueblo, la gente está vigilante, y aun con la falta de transparencia y falta de libertad de prensa y expresión la opinión pública a frenado algunas decisiones antipopulares como la “eliminación de la libreta e consumo de productos de primera necesidad, hay un rechazo muy fuerte a la aplicación de las relaciones de mercado y servicios como el transporte con precios de oferta y demanda, la pérdida del poder adquisitivo con la existencia del trabajo por cuenta propia y Empresas Pequeñas y medianas privadas.
    La formulación teórica de intelectuales e incluso la alta burocracia gubernamental en artículos y publicaciones referente a la necesidad de liberar las fuerzas productivas y de fortalecer la propiedad privada es la forma de ocultar las verdaderas intenciones e intereses que se esconden para aquellos que desean que en Cuba se produzca un regreso al capitalismo aun con nombre de socialismo como ha ocurrido en otros países Comunistas del mundo.
    En Cuba todos los cambios ocurridos dese la década del noventa y principalmente en las dos últimas décadas de este Siglo no es nada más que la intensión “Sin prisa pero sin pausa” de Liberar la fuerzas productivas, y esto en el sentido más amplio de la palabra pues incluye las fuerzas productivas de la propiedad privada.
    Trump ha traído para Cuba mayores malas con el endurecimiento del bloqueo y la aplicación de la Ley Helms- Burton lo que provoca más sufrimientos al pueblo, pero también trajo algo positivo, que se demoren y se mediten mucho más los peligros de los cambios previstos en el proceso de Actualización del Socialismo lo cual representa un peligro para la perdurabilidad de nuestro socialismo, si es importante y hay necesidad de liberar las fuerzas productivas pero las fuerzas productivas revolucionarias, Empresas Estatales, Cooperativas, principalmente cooperativas productivas de todo tipo, Campesinos Asociados o Individuales y otros, incluyendo iniciativas privadas, y todas ellas con regulación del Estado pero con la autonomía necesaria para producir eficientemente y crecimiento Económico-Productivo de las mismas, es impostergable para lograr potenciar las fuerzas Productivas, trabajar aceleradamente en la formación de precios, y esto para más complejidad está estrechamente unido a la reforma general de salario y la unificación cambiaria y monetaria para aplicarse en todo el sistema económico Cubano “El sistema de Cálculo Economico Total” y la planificación de la Economía”
    Gorbachov en su Perestroika sin mencionar ni una sola vez “la liberación de las fuerzas productivas” y mucho menos hacer referencia al Estímulo al desarrollo de la propiedad privada todo su programa consistía precisamente en lograr lo que se puede lograr con la liberación de las fuerzas productivas, se centró en hacer los cambios contando principalmente con la clase obrera y con el apoyo y entusiasmo del pueblo por los cambios propuestos, es interesante que en su fracasada intensión de salir del estancamiento Económico de la URSS en 30 páginas de las primeras 41 de su libro “La Perestroika” repite 25 veces la palabra democracia, y está claro que se refería a una verdadera democracia, no al simulacro de democracia de vidriera y simulación de elecciones existente en Cuba.
    Me gustó mucho este párrafo del libro La Perestroika y por eso lo transcribo aquí: “El socialismo es la creación viva de las masas: El socialismo no es un esquema teórico a priori, según el cual la sociedad se divide en los que imparten orientaciones y los que las cumplen. Me causa aversión tal comprensión simplificada y mecanicista el socialismo.
    Cuando se hable e “liberar las fuerzas productivas en Cuba” es necesario e imprescindible ponerle nombre y apellidos de otra forma es licito pensar que se está pensando llevar al país hacia el capitalismo o a un capitalismo con nombre de socialismo.

    • Hayes Martinez

      Jorge Alfonso, una vez más le agradezco por su comentario, y le pido disculpas porque, si mal no recuerdo, le debo una contestación de algún comentario de otro texto.
      Lo que me dice es mucho, y creo que línea por línea, si me le comento línea por línea lo que me dice usted, nos perderemos en retorico. Así que iré por los aspectos que considero más importantes.
      Primero, gracias por lo de tautología. Mi estudio nunca ha sido en el campo directo de la retórica, pero si en el de la dialéctica, la cual bordea la cuestión de la retórica. Con tautología, no ofendo, solo señalo, que es una idea obvia, que no se puede olvidar.
      Por otro lado, agradezco la aclaración de cómo se lee en el mundo la cuestión de las fuerzas( de manera neoliberal), por eso sugiero, desde marx, como entender la fueron de las fuerzas productivas.
      Habla de capitalismo con nombre de socialismo: ya lo tenemos!!!
      Saludos.

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