Entrevista

Estoy enfrascado en sembrar más amor

Entrevista realizada por Sender Escobar a Roberto Chile

Esta vez es el lente de la palabra quien encuadra al fotógrafo. La toma verbal es iniciada por un ¡Acción! transfigurado en sonrisa. El plano secuencial del diálogo trascurre con una bandera de fondo que denota la gran particularidad de un hombre que se apellida como un país austral, pero materializa a Cuba en 24 cuadros por segundo de historia, cultura y personas. Destacado inmortalizador de imágenes, Roberto Chile presiona el obturador de la vida a través del audiovisual con su destacada originalidad creativa.

¿Conserva su primera cámara y las primeras fotografías que realizó?

Ojalá tuviera aquella diminuta Smena con que comencé a tomar fotografías en mis años de adolescencia.

Aún, cuando no soñaba ser fotógrafo, buscaba el mejor ángulo, la luz más expresiva, desde las escuelas al campo hasta años después. Cuando comencé a retratar a mi primera hija, hace ya casi 40 años, lo hacía con amor de padre y preocupación artística. Ya entonces trabajaba como camarógrafo. Ahí están esos negativos, intactos, celosamente conservados en mis archivos personales. No los he vuelto a imprimir nunca más. Después vino una Nikon. Esa sí la conservo y los negativos también.

Una de las obras más destacadas de Roberto Chile son los cortos que promocionaron la obra de destacados artistas plásticos y los dieron a conocer ante el público cubano. ¿Cómo surge la idea de este proyecto? ¿Continúa realizando este tipo de audiovisuales?

La primera tanda de esa serie de audiovisuales vio la luz entre los años 1995 y 2000. Un conjunto de 40 cortos a importantes figuras del arte cubano contemporáneo, quiénes a pesar de su talento y una vasta obra, no eran lo suficientemente conocidos por el gran público cubano. Fueron ejercicios artísticos, realizados casi todos en medio del Período Especial, con escasos recursos y mucha pasión

Después en el 2008, creé el proyecto Alas con Puntas para promover el arte cubano a través del audiovisual. Trabajos más elaborados, con más imaginación, experiencia y la misma pasión. Fue una época de mi vida profesional, tal vez irrepetible. Aunque no me faltan deseos volver.

¿Nunca ha pensado en realizar trabajos de ficción?

De la ficción se está encargando mi hijo Daniel Chile. Yo nací para el documental.

He trabajado con él en varias de sus realizaciones como director de fotografía, productor… pero los hijos son flechas y él ya puede volar sin mí. Lo acompaño, estimulo y apoyo en todo, pero Daniel es Daniel y la ficción es asunto suyo. Ahora está tratando de levantar un proyecto de largometraje. El día que lo logre, porque lo va a lograr, seré el padre más feliz del mundo… Pero ya soy feliz, por él y por mi otra hija, Yanelys, psicóloga, quien me regaló una nieta mitad cubana y mitad guatemalteca. Los dos viven hoy en Guatemala, pero no por ello dejamos de vernos todos los años, aquí o allá. Somos una familia unida gracias a un amor de más de cuatro décadas entre su mamá, Vivian González y yo. Esa es mi película: mi vida.

¿Colaboró alguna vez con Santiago Álvarez?

Soy un fiel admirador de Santiago Álvarez, con quien compartí inolvidables momentos de trabajo y de amistad. Colaboré con él en varios de sus documentales, pero lo que más recuerdo de Santiago, además de su obra monumental, son su calidez humana, sentido del humor y su contagiosa pasión por el cine documental.

¿Cuáles son sus gustos cinematográficos y quiénes considera sus principales influencias?

Las preferencias y los gustos son diversos y en uno influye todo lo que le rodea, hasta el aire y el salitre que respiramos. Me encanta el cine de Chaplin, Billy Wilder, Stanley Kubrick, Spielberg; sin olvidar a los clásicos del cine de universal; la triada del cine mexicano: Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro; otros contemporáneos como Lars Van Triers, Wong Kar-wai. Del cine cubano, me quedo con Lucía de Humberto Solás, Memorias del subdesarrollo de Titón y Fresa y Chocolate de Titón y Juan Carlos Tabío, aunque hay muchas más.

Añoro los documentales del ICAIC de los 70 y los 80, no solo los de Santiago, sino también otros realizadores y profesionales del cine a muchos de los cuales, conocí personalmente e influyeron determinantemente en mi vocación y formación profesional. He visto con optimismo realizaciones recientes de jóvenes cineastas cubanos, que nos traen ideas atrevidas, visualidad contemporánea, narrativa sorprendente. De una manera u otra, todo influye si uno tiene la mente y el corazón abiertos.

¿A dónde cree que se dirige el documental cubano? ¿Piensa que los trabajos realizados hoy en día están enfocados en temas de interés para la sociedad en general?

En un artículo titulado Vistazo al cine cubano reciente escrito por Mireya Castañeda y publicado en Granma el 11 de julio de 2014, la autora afirma que

…el documental cubano siempre se ha destacado por su estilo, por su amplia gama temática, y aunque no está privilegiado en la exhibición, no dejan de realizarse.

Con sus altas y sus bajas, el documental sigue vivo en Cuba, aunque con menos visibilidad de la que merece. ¿A dónde va? No sé, pero sin dudas contribuirá al retrato del país en que vivimos, y ojalá también, al mejoramiento de la sociedad, ya sea con un lenguaje realista o evocativo, entre la apología y el látigo. Pero, de cualquier manera, abordando temáticas actuales y recreando la vida nuestra.

Lo único que puede salvar el arte, y en este caso, nuestro cine, es la libertad creativa, sin muros ni ataduras: el talento en función de la vida colectiva y nuestras aspiraciones de lograr una Cuba mejor que la que tenemos hoy. Y en eso juega un rol importante el cine.

A su gusto, ¿cuáles considera las fotografías más representativas e impresionantes de la historia de Cuba?

Son muchas las fotografías y los fotógrafos que nos representan e impresionan. Aunque las antologías no son infalibles, te remito a La Imagen sin límites – Exposición antológica de la fotografía cubana, concebida por el crítico de arte, escritor e investigador Rafael Acosta de Arriba, donde muestra una perspectiva de Cuba, a partir de la fotografía desde sus inicios hasta los días de hoy. La más impresionante, la más universal, Guerrillero heroico de Alberto Korda, la imagen más reproducida de la historia de la fotografía. Pero hay muchas más de valor incalculable.

¿En que está proyecto está inmerso actualmente?

En más de uno, pero esencialmente estoy enfrascado en sembrar más amor del que he podido hasta hoy. Solo así podré superarme como artista y como ser humano para poder sentirme siempre dichoso de existir.

Un Comentario

  • Diana Díaz

    Chile:

    Sabemos que donde quiera que te paras mencionas a Korda en un lugar cimero de la fotografía cubana y como un destacado admirador y deudor de su obra.

    GRACIAS MIL POR BRINDARLE SIEMPRE TU SINCERO HOMENAJE A MI PADRE

    Diana

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