Sender Escobar y Vicente Feliú
Entrevista

Encuéntrense, canten, conspiren…

Entrevista a Vicente Feliú

Voz y acordes de un movimiento, que a pesar de los años continúa siendo nuevo. Acompañado por su trova, es representante de un continente; Vicente Feliú regenera con música las pasiones de una lucha intelectual que trasciende paralelos y meridianos con su canto de todos.
Sender Escobar: ¿Usted es uno de los miembros fundadores del movimiento de la nueva trova, cuándo es que se integra a dicho movimiento?
Vicente Feliú: Desde el principio, cuando no era aún ni movimiento en el 68 o 69.
SE. ¿Cómo define la experiencia de haber trabajado con grandes exponentes de la canción cubana como Silvio Pablo y Augusto Blanco?
VF. Ha sido una experiencia casi familiar, porque los trovadores siempre hemos sido parte de una gran familia. Somos un gremio muy especial y nos sentimos como una familia. A Silvio lo conozco desde los 14 años. En ese entonces no pensábamos cantar ni hacer canciones, y los demás nos conocimos a finales de los sesenta y desde entonces hemos seguido juntos.
SE. Su hermano Santiago Feliú está considerado uno de los iconos de la canción trovadoresca cubana. ¿Usted fue parte de la influencia musical de Santiago?
VF. Influencia no sé, pero en la parte sonora sí, porque nuestro padre hacía canciones, tocaba guitarra. Y Santi nació en medio de ese entorno y pasó su infancia escuchando las canciones de nosotros, así que de algún modo debo haber contribuido a ello.
SE. Como asesor musical de radio y televisión, ¿qué experiencia recuerda como la más grata y cuál como la más difícil?
VF. La más grata fue haber trabajado con un amigo que además resultó trovador, intelectual, director de radio, que es Víctor Valdés Roda, que me enseñó mucho del mundo radial. A mí me encanta la radio y después de dirigirme en tres programas me dijo que siguiera yo porque ya no tenía más nada que enseñarme.
La más difícil fue a principios de los noventa, donde era bastante complicado hacer radio porque no había corriente. Teníamos que esperar para poner la planta eléctrica para poder hacer los programas, editarlos y todo lo demás. Entonces para poder escuchar los programas realizados tuve que comprarme un grabador de pilas porque en la casa casi nunca había electricidad.
SE. Usted ha defendido la canción cubana en los más diversos escenarios. ¿Con cuál público -a parte del cubano- ha sentido más empatía?
VF. Con muchos en España, Argentina, Chile, Colombia, en todos los países de habla hispana hemos tenido buena empatía, más que yo, la canción cubana trovadoresca, de la Revolución fundamentalmente. Donde quiera que llegamos, se sabe sobre lo que cantamos.
SE. ¿Cómo surge el proyecto Canto de Todos?
VF. Fue por una necesidad. A finales de los años ochenta en América Latina, cuando finalizaron las dictaduras y comenzaron las dictablandas, muchas personas pensaron que nuestra canción ya no hacía falta y un poco que hubo una especie de slum de la canción protesta. Parecía que la música comprometida con lo social había desaparecido y la gente de mi generación y la siguiente estaban como esperando algo, y hubo un par de generaciones siguientes como que buscando brújula y comencé a viajar de nuevo por América del Sur a finales de los noventa y encontré a esos jóvenes -tengo la suerte de ser bastante conocido, no famoso en el sentido de que me estén pidiendo autógrafos y me persigan, es decir que podía llegar a cualquier lugar sin mucha preocupación-. Entonces tuve la oportunidad de conocer muy de cerca a varios jóvenes de toda América del Sur y tuve la idea de hacer un movimiento internacional de este canto nuevo -o como se quiera llamar-, y creé Canto de Todos -como la canción de Violeta-, el canto de todos, que es nuestro propio canto. Y tenemos siempre presente un pensamiento de Víctor Jara, el canto que sea valiente siempre será canción nueva, es decir como la Bayamesa de Céspedes y Fornaris, Longina, o la canción de Adrian Berazaín sobre Martí mientras sube el Pico Turquino. Es otra generación con otra época, otros personajes.
Hemos tenido la posibilidad de reunir las dos edades: los más viejos con los más jóvenes. Y eso es Canto de Todos, un encuéntrense, canten, conspiren, hablen, seamos uno, tenemos un lenguaje común -que es lo mejor que nos pudo dejar la conquista todos los latinoamericanos-. Podemos entendernos y creo que defendemos una canción de ombligo, de pueblo, de esencia. Y debemos saber que todos somos todos.
SE. Muchas gracias.

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