Historia

Emilia, la mujer que bordó la primera bandera cubana

Por: Norma Normand Cabrera

Es abril y en la ciudad que no duerme la primavera se despereza de a poco, soltando flores y otras cosas bonitas. A la ciudad llega un barco y en el barco va una joven matancera de familia rica a quien sus ideas separatistas acababan de convertir en la primera mujer desterrada de Cuba por motivos políticos. Siglo XIX, por supuesto. Al que escribe no le consta la hora. Solo que ella tenía 24 años.
Solo que era Nueva York en el 50.
Emilia Teurbe Tolón ha venido a buscar la bandera.
Seis años atrás, recién cumplidos los 16, se había casado con su primo Miguel Teurbe Tolón, llamado el poeta de la libertad, que estaba vinculado a los planes conspirativos de Narciso López. A Narciso le descubrieron la conspiración en 1848 y Miguel, que sabía cómo vivir en colonia, Miguel huyó hacia los Estados Unidos, mientras Emilia permaneció en la ciudad de Matanzas al cuidado del patrimonio familiar.
Los espiaban, claro. Los españoles. La comprometedora comunicación sostenida por el matrimonio era espiada por las autoridades coloniales y dio origen a la imposición de varias causas judiciales, una de las cuales acusaba a Emilia de infidente y de colaborar con el esposo en los planes conspirativos. Sometida a interrogatorios, registros y prisión domiciliaria, finalmente fue deportada de Cuba.
Y ahora ha venido a buscar a Miguel y a su gente, a los conjurados, en momentos en que se ultimaban los preparativos de la expedición que desembarcaría en Cuba para iniciar el levantamiento contra el dominio colonial español.
Hacía ya casi un año, en junio del 49, Miguel Teurbe Tolón, a instancias de Narciso López y con la colaboración del escritor Cirilo Villaverde y otros emigrados, había diseñado sobre papel la bandera que identificaría a los combatientes en su lucha contra las fuerzas españolas.
Emilia llega a Nueva York y le encargan, apenas desembarcada, llevar al lienzo el diseño. Unió cintas de seda blanca y azul- las cinco franjas. Con un retazo de seda roja conformó el triángulo. La estrella también era de seda y tenía un ribete blanco y trenzado. El modelo bordado medía dieciocho pulgadas de largo por once y media de ancho. Sirvió de muestra a las jóvenes de Nueva Orleans para confeccionar la bandera que encabezó la expedición de Narciso López y que ondeó por veinticuatro horas en la ciudad de Cárdenas el 19 de mayo de 1850.
Emilia Teurbe Tolón volvió a Cuba en 1856.
A vivir en La Habana, por supuesto.
Se había casado con el doctor Luis Rey de Perault dos años antes, una vez terminado su matrimonio con su primo Miguel. En 1884 enviudó del doctor y después se unió en terceras nupcias al camagüeyano Juan de Dios Estrada Companioni, con quien marchó a España. Tenía sesenta años de edad. Se fue de Cuba para no morirse sin ver su bandera en el Morro. Antes, donó todos sus bienes a la Sociedad Económica de Amigos del país, en beneficio de la enseñanza gratuita.
Falleció en Madrid el 22 de agosto de 1902.
En 1950, Año del Centenario de la Bandera, el Congreso de la República la proclamó oficialmente Encarnación de la Mujer Cubana, y el Ministerio de Comunicaciones emitió en su honor una serie filatélica
La bandera que bordó, guardada y custodiada por manos patriotas a través del tiempo, se exhibe en el Museo de la Revolución.
Desde el 23 de agosto de 2010 los restos de Emilia Teurbe Tolón, traídos desde España, descansan en la Necrópolis de Colón, en La Habana. Sobre su tumba ondea la bandera de la estrella solitaria.

6 Comentarios

    • Hayes Martinez

      Saludos Norma. La fecha también es importante. Gracias por este texto.
      Es una bella historia la de aquella joven. Confieso mi ignorancia de no conocerla.
      También me lleva a la reflexión de quitar los monolitos de nuestra historia. La bandera, y demás símbolos, cercanos al anexionismo. Me cuesta, pero es necesario construir una identidad de la nación que asuma todas las raíces como válidas

    • Hayes Martinez

      Usted Norma, es esa gota que nos trae siempre la historia. No la que siempre termina en demostrar una línea directriz, sino una que nos humaniza, que nos muestra que es más que una postura política, o mejor dicho, que no hay que hacer tanto énfasis en una enajenada postura de estado

    • Norma Normand Cabrera

      Muchas gracias, Miguel. Me animas a seguir “escarbando” no solo en temas menos divulgados, sino también en las personas que estuvieron vinculadas a ellos.
      Dices bien, sería erróneo marginar hechos porque el trasfondo ideológico no fuera el que nos hubiera gustado. Perdieron sus bienes, muchos sus vidas, aun cuando a la luz del tiempo se demostrara que estaban errados.
      Cariños para ti.

    • Hayes Martinez

      Está acabando Norma ( con todo respeto). Entre Bonachea y Emilia, remueve la historia, la baja de la piedra

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