Historia

A 145 años de una tragedia

Por: Norma Normand Cabrera

Por estos días en que conmemoramos el bicentenario del nacimiento de Carlos Manuel de Céspedes del Castillo evocamos con pesar su inútil muerte, ocurrida el 27 de febrero de 1874.

Algunos dicen: “cayó en combate desigual“, otros, entre quienes me incluyo, sostienen que el abandono del cual fue objeto no solo lo llevó a aquel paraje agreste de la Sierra Maestra llamado San Lorenzo en condición de “residenciado”, sino que en última instancia fue responsable de la cacería que sobre él lanzara la columna de soldados españoles del Batallón de San Quintín, presumiblemente conducida hasta allí por algún informante.

Le había sido negada la escolta que por su alto rango político le correspondía, y su hijo Carlos Manuel, que lo acompañaba en su destierro, no estaba con él en esos momentos: el Iniciador, el fundador de nuestro país y nuestra nacionalidad, el primero en declarar libres a sus muchos esclavos y proclamar la independencia de Cuba, fue acosado, acorralado cual animal perseguido.

Ya estaba casi ciego, trató de defenderse como pudo, lo poco que pudo.

En su solitaria y desesperada defensa, herido de muerte, se despeñó por un barranco, donde encontró la muerte. No había cumplido 55 años.

Al respecto de su destitución por la Cámara de Representantes, el 28 de octubre de 1873, Céspedes expresó:

“Ya sin responsabilidad estoy libre de esta carga. La historia proferirá su fallo. A todos he recomendado la prudencia y que sigan sirviendo a Cuba, como yo lo haré mientras pueda”.

No pudo viajar al extranjero para desde allá continuar ayudando en el afán de hacer a Cuba Libre, como era su propósito, pues nunca le fue otorgado el salvoconducto pertinente para hacerlo. Marchó entonces a ese rincón cubano que lo vio morir, donde dedicara sus últimos días y sus últimas energías, su inmenso talento y su envidiable cultura a develar los primeros saberes a los niños campesinos de una humilde escuelita.

La desaparición física del Padre de la Patria marcó el inicio del declive de la Guerra Grande. Cuatro años más tarde el Pacto del Zanjón sellaría su triste epílogo.

6 Comentarios

    • Norma Normand Cabrera

      Muchas gracias por tu opinión, muy acertada y valiosa. Los hechos y figuras de la historia nunca deben ser extrapolados ni puestos a actuar en épocas ni contextos diferentes. Es un error frecuente, sin embargo.

    • Hayes Martinez

      Gracias Osvaldo. Si, realmente asombra la pureza para enfocar una figura. Estar tan descontaminado hoy, es una virtud.
      Gracias a Norma por traernos este texto

  • Osvaldo Ferrari Diez

    Hay un personaje en nuestra historia, de quien hace uno años preguntaron en una prueba de ingreso y un estudiante contó qué había salido mal, porque no conocía el “nombrecito ese”.
    Se refería a Francisco Vicente Aguilera.
    ! Cómo me gustaría que un día hablaran de él!
    ? Por qué no embullan a Norma?

    • Hayes Martinez

      Mi buena idea Osvaldo. Confiemos en que Norma regrese a su texto y vea de su petición. De seguro al leerla, se animará 😉

  • Norma Normand Cabrera

    Lo haré con gusto. Si un patriota merece ser rescatado del olvido y exaltado es Francisco Vicente Aguilera. Todo cubano debía venerarlo!

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