Marxismo en Cuba

Marxismo y estado

¿Cómo pensar el estado desde el marxismo? Era la pregunta implícita en el debate del habitual espacio Trinchera Abierta que organiza el proyecto La Trinchera. Realizada esta edición, en La Marca.
Con Miguel Alejandro Hayes, coordinador del proyecto La Trinchera, como moderador, en esta ocasión los panelistas fueron el profesor e investigador Ariel Pierucci, y el científico y marxista Yassel A. Padrón.
En un momento donde los jóvenes cubanos, según las propias experiencias de los colaboradores de La Trinchera, han perdido en buena medida el interés por el estudio de los diferentes marxismos; donde la Carta Magna habla de la presencia de los saberes marxistas dentro de las guías que se deben tener en cuenta en las formas de pensar la nación cubana, y los estereotipos y modos de ver los marxismos que dominan en el imaginario de los jóvenes continúan arraigados a la visión dogmática y altamente ideologizada que se imparte en la educación superior y media superior; y donde se aprecian cambios y reacomodos en el movimiento social, tales como la aparición de actores independientes (eufemísticamente “por cuenta propia”) en el ámbito económico, político y hasta académico; se consideraba necesario llevar a debate Marxismo y Estado.
Yassel Padrón comenzó su intervención recordando que el marxismo puede considerarse que nació como una filosofía antiestatista, sin embargo, sirvió para la legitimación de todos aquellos estados centralizados del socialismo real.

Continuó abordando cuestiones tales como la de pensar el estado desde la superestructura, repasando a los presentes en La Marca, viejos debates como la relación estado y sociedad civil.
Insistió como en la historia ha habido necesidad de un estado, a partir de ser inevitable la presencia de ciertos mecanismos en las unidades económicas autoritarias, y que la explotación derivada de dichos autoritarismos ha tenido que ser escondida bajo la ideología que generan los propios sistemas.
Ariel Pierucci, por su parte, comenzó contando que la vida sexual de los reyes de la Francia previa al estallido revolucionario, era del dominio e interés de toda la nación, asunto con el cual existía el choteo cotidiano (y en buena parte de las cortes europeas). Explicó, que era debido a que en la falta de actividad sexual de las altezas galas, estaba en juego el asegurar un heredero, y por tanto, la supervivencia del reino, de ahí que la población estuviera atenta a tal íntimo asunto. Con ello, Pierucci de manera muy sugerente, mostraba como en el imaginario de aquella sociedad había la necesidad un estado, y que incluso, formaba parte de su espiritualidad y cotidianidad.

Así, se veía en ambos panelistas una conducción de la interrogante de si es necesario el estado o no. En el primero, como forma que emerge de la lógica de producción social, y el segundo, recalcando cómo la subjetividad social se apropia de que se amerite su presencia.
Padrón habló de que el Estado presenta el derecho, el que privilegia unas clases sobre otras, como de cumplimiento para todas las clases, y de que los intereses de un conjunto de un conjunto de estas se venden como universales.
A su juicio, han existido sociedades estadocéntricas, y sociedades sociocéntricas. Como ejemplo de la primera planteó al estado despótico oriental. De las sociocéntricas, explicó, que son aquellas donde ya la hegemonía de clase esta afianzada, ya tiene vida propia una dinámica social que favorece a unas clases sobre otras, existe una hegemonía ideológica, entonces, se crea la ilusión de la liberación, ya que no se hacen necesarios mecanismos tan explícitos de coerción.
Según expuso, el capitalismo es sociocéntrico, salvo en momentos de crisis, donde concentra en sus manos el ejercicio del poder. Eso condicionó, que la alternativa al capitalismo, estuviera pensada de manera estadocéntrica, como fue el socialismo real.

Continuó sobre la cuestión del estado en los proyectos revolucionarios. En diálogo con las ideas de Marx, Bakunin, advirtió del peligro de tomar el poder del estado. Sin embargo, señala el joven científico que la revolución es para quitar el poder del estado a la burguesía. Y eso deja muchas preguntas al sujeto revolucionario.
Por otro lado, la ponencia de Pierucci, en combinación con las del otro panelista, traía la temática del estado a Cuba. Ilustró sucesos asociados a la creación de la libreta de abastecimiento y como con ella, se buscaba reducir los efectos sociales de la desigualdad vista en el acceso a alimentos, a partir de priorizar el abastecimiento de sectores populares, frente a unidades privilegiadas como restaurantes. Desde aquel entonces, señaló, se empezaba a crear en Cuba la idea en el imaginario popular de que el estado tenía que encargarse de todo. Y hasta hoy, mucha gente espera que sea el estado quien dé el paso al frente.
Así, se hemos podido constatar los más jóvenes, durante recientes desastres naturales, donde se vio que para la entrega de donaciones, hubo quienes esperaban una autorización por parte del estado, expuso.
Sin embargo, en la opinión de Pierucci, se aprecia una contradicción respecto a cómo la conciencia cotidiana piensa el estado, donde existe una pérdida de confianza en la capacidad de este por parte de ciertos sectores, a la par que estos mismos esperan que garantice el resolver necesidades.
Luego, en las intervenciones de los presentes, salieron a colación ideas a tener en cuenta, tales como una posible dualidad en el pensamiento marxista respecto al estado, que puede tener un lado teórico –y hasta cierto punto más conservador- , y otro más asociado a una práctica política, en pro de tomar el poder del estado. Otras, abordaron puntos que giraban en torno a la realidad cubana, sobre todo, de cómo los jóvenes podíamos contribuir desde nuestras disciplinas, al mejoramiento de la sociedad.
Hayes, en su condición de moderador, quiso recalcar la idea de tener cuidado a la hora de pensar las gratuidades en la actualidad, ya que se necesita reconocer las diferencias de contextos. La aparición de asimetrías y brechas de equidad a la hora de la apropiación del producto social por el surgimiento de, por ejemplo, los nuevos ricos, puede convertir los mecanismos generadores de equidad en generadores de lo inverso y en deformadores de la asistencia social, porque trata a todos los ciudadanos por igual a la hora de asistirlos, cuando algunos lo necesitan más que otros, e incluso, hay quien no lo necesita, lo que convierte todo en un mero igualitarismo.
El debate, no dejó concluido el tema de la relación del marxismo y el estado. Al contrario, pudo mostrar que mucho queda por hacer al marxismo como ciencia para reflexionar sobre el estado, como parte de los nuevos retos para pensar y mejorar la sociedad cubana.
Para cerrar de manera especial, se tuvo la sorpresa de contar con la intervención del joven poeta Pablo Dussac, quien recordó con sus versos a los participantes en el debate, que portamos en nuestras voces la chispa de nuestra lucha.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: