proudhon
Marxismo

Marx+Proudhon(III)

Por: Oscar Herrero
El programa hacia adentro
La forma federativa de organización, que está más relacionada con las ‘sociedades secretas’, tiene programa, publicitadamente oculto, ya que es un programa que rige solo al interior de la organización. Incluso pueden darse distintos tipos de programas en una organización, si se trata de un horizontalismo extremo. El programa va cambiando con la incorporación de cada integrante. También puede ocurrir, que la organización sea mixta, con un programa público, preparado para lucha dentro de la legalidad y otro más profundo para la acción directa. De manera que el programa no mide la calidad de la organización. El programa tiene su importancia es la guía para el desarrollo del ‘interno’ de la organización. Los programas tienen una finalidad temporal, en tanto temporales son los problemas que se propone solucionar, mientras el programa mínimo, marcha al compás de la presión burguesa, el máximo se va congelando y transformándose en un programa para siempre. Vale la pena, hacer un repaso de los distintos programas que por su importancia han sido planteados con impronta universal. El manifiesto comunista de 1848,que fue enmendado con la circular de 1850, Como programa rectores, en realidad marxistas, los programas rectores fueron los de social-democracia alemana, que como locomotora arrastró al resto de los partidos socialistas del mundo, donde existían esos partidos. Entonces el Partido se dio un programa, en Eisenach en 1869, Gotha en 1875, Erfurt 1891.En el caso de las organizaciones anarquistas por su propia naturaleza, los programas son en cada región, regido por los problemas más sentidos de cada lugar. A esto hay que sumarle, que durante el siglo XX, ambas corrientes dejaron la pureza del siglo XIX, y cada una fue incorporando elementos de la otra. Las luchas revolucionarias del siglo XX, estuvieron imbuidas de métodos tomados de las formas federativas, mesclados con teorías provenientes del marxismo. En la denominación marxismo-leninismo, se metió todo tipo de prácticas, y no está mal. Significa que nuevas prácticas superaron el marco teórico pre-existente. Guevara decía ‘la teoría es hija de la práctica.’ Por ejemplo, hay carencia total de papeles de la revolución Vietnamita: el origen y porque de sus métodos, su analítica, donde aprendieron sus tácticas, como fueron construyendo la estrategia, claro, no son centro-europeos, tienen menos respetabilidad que Gramsci, por ejemplo y un ejemplo, también del coloniaje ‘revolucionario’ latinoamericano.

En realidad este fetiche del programa está relacionado, con justificar, el solipsismo de las iglesitas trotskistas, en su esfuerzo por descalificar a todos los procesos triunfantes, en especial, las revoluciones conquistadas, por el proletariado mundial. Atrincherados en sus púlpitos ven a las revoluciones, como ‘falsas’. Más o menos, nos sugieren, que si no estuvieron: ‘Las jornadas de abril, Kerenski, la asonada de Kolchak, los soviets con mayoría menchevique, el vuelco en la composición de los soviets y por fin el triunfo bolchevique, la revolución no es ¨auténtica¨’, la acusarán de ‘sustítuismo pequeño- burgués. Eso de andar con guerrillas, con foquismo, ocupando territorios, sin consejos obreros ¿Qué clase de marxismo es?’ Ni hablar, del proceso Venezolano, que es un proceso, por lo menos novedoso, históricamente hablando. Entonces nuestros revolucionarios repasan y la estudian, dan charlas, hacen actos para los aniversarios, la remozan con datos de algún escritor que incorporan a la galería, pero con el mismo relato, estructuralmente hablando. ‘La revolución nació en el ’17 y murió en el ’27 y allí se apagó la luz, hasta el día de hoy’, ‘menos mal, que estamos nosotros, bregando por la ¨verdadera¨ revolución’, quieren decirnos. ‘Por eso hacemos más hincapié en la lucha contra los ¨traidores¨, antes que en la lucha contra el capitalismo, en sí mismo’, podrían acotar.
Los trotskistas, en estos años, con los límites antes señalados se han apropiado del relato explicativo de la lucha de clases. El maoísmo suele ser bastante hermético, en cuestiones teóricas, por un lado está bien, por lo más arriba señalado, pero a un nivel general, se trasunta en escasa la difusión de del ideario socialista y el PC enredado en la real-politic, quita del radar, el aspecto insurreccional, de la lucha de clases. No obstante, los partidos son los únicos que enseñan esta materia, luego está la auto-iniciativa de los activistas, la profundización de la adecuación y el descubrimiento de definiciones y explicaciones más abarcadoras, de mayor universalidad. De nuevo, al movimiento lo realiza la acción concreta, no la explicación. También hay que tener una explicación de la ‘religiosidad’ del comportamiento práxico (de praxis) de las organizaciones aludidas. Mientras exista la propiedad privada, existirá la fetichización de determinados objetos, en este caso, la objetivización del marxismo. El ateísmo no se adquiere con auto-conciencia, camina aparejado con la extinción de la propiedad privada, la división del trabajo y la familia.

Tomar el poder ¿para qué?
Así como la tendencia marxista centralizada, tuvo grandes aciertos en cuanto a la ‘toma del poder’, en cuanto a desalojar la libre iniciativa del control del estado, fue sin embargo, impotente, en cuanto a la disolución de ese estado, bajo la forma de poder obrero concreto. Se trata de una transitoriedad no resuelta del estado obrero. Como fue ya explicado más arriba, no fue por obra de la voluntad de los protagonistas, sino más bien por la tiranía de los acontecimientos. La lógica de la guerra empuja a una mayor estatización en institucionalización de la misma. Esta institucionalización de la guerra arrastra consigo otra institucionalidad: la del patriarcado, que incide a su vez, en la conformación y sobrevivencia de la familia nuclear, con lo cual, a pesar de los enormes esfuerzos, han quedado truncos los logros del campo socialista.
Mientras la lucha de clase, protagonizada por los estados obreros o pos-capitalistas está signada por la lucha no ya contra una relación de fuerzas superior por parte de del soporte bélico-especulativo que todavía le queda al imperialismo, y que toda guerra, finalmente es guerra de clases. Para que haya guerra, necesariamente tiene que haber clases, aunque sea en uno de los contrincantes. La guerra tanto como el dinero, siempre inficiona a la parte contraria, de manera que hasta las guerras de liberación están contaminadas de ‘clasismo’ en el sentido opresivo del término. En medio de la laberíntica trama en cuanto a formas de combate que realiza el imperialismo, como manera de prolongar su ‘extinción’, está la de haber adoptado ‘formas guerrilleras’ de apropiación de territorio, pertrechando a organizaciones reaccionarias ideológicamente: el yijhadismo sunita por caso.
La mujer en armas, organizada en función de combatir invasores salafistas artificialmente instalados, so pretexto de liberar la zona de las ‘tiranías’ o sub-imperios regionales implicó la reinstalación de un fascismo concreto, a través de métodos terroristas. En este contexto, la intervención de las organizadas fuerzas kurdas, combinó sabiamente la liberación territorial, con la liberación de la mujer, de toda esa región, donde el patriarcado tiene un carácter acendrado, justamente por padecer una historia de invasiones y de guerras que fortalecen las relaciones patriarcales a niveles casi antropológicos. La recuperación de Rojava y Kobane de manera directa por parte de las YPG, con dirección kurda, proporcionó la autoridad para pasar dentro del estado-nación sirio a un régimen comunal de condiciones matriarcales, con las características de una confederación comunal y esta experiencia sí, tiene componentes socialistas en todas sus formas. Apunta a crianza de hijos comunal, rompiendo de esta manera con la familia nuclear, aniquila el estado, ya que la propiedad comunal, destruye el otro pilar de la propiedad: la división del trabajo, recurriendo incluso a métodos ancestrales de producción.
Aquí aparecen contradicciones largamente discutidas dentro del marxismo. Ocurre que este modo de acceder a tecnologías, que permitan superar este modo de producción, como en el campo de la agricultura o la construcción de viviendas, en función de carencias concretas, enfocadas con criterio ecológico, que dicho sea de paso, la autonomía de la mujer exhibe una condición de gratificación por la ‘producción en sí’, más que como ‘medio para’, con lo que la producción se impregna de una impronta ecológica, menos frecuente en la ‘ansiedad’ masculina. La contradicción referida apunta a esa especie de ‘mandato’, que marcó la conducta de los bolcheviques, entre otros, pero que la literatura de aquella Rusia reflejó, mejor que nadie, es la referida a la superación tecnológica del capitalismo, condicionada por la guerra con que azuza permanentemente el capitalismo, al punto tal de adquirir un rasgo ideológico: un fetiche por la superación tecnológica, so pena de desembocar en un socialismo de la pobreza. La carrera tecnológica montada e impuesta por la carrera armamentística. El camino kurdo ya pavimentado por sus hermanos mayores: Federación Rusa y China, ahora, ya en condiciones ventajosas en su puja contra el imperialismo se permite un giro hacía el humanismo profundo, que parte de una economía de Plan mundial hacia una secular comuna federativa. O la consecuencia ‘humanística’ de la ‘guerra civil prolongada’.
Como tema recurrente y tangencial que venimos comentando en esta conversación: el tabú del socialismo de ‘pobreza’.
O, como conciliar la ‘carrera’ tecnológica con el desarrollo de la conciencia de clase. Posiblemente se trate de una mezcla de ambos esfuerzos. Sólo que hasta ahora la superación tecnológica se nos aparece como consecuencia de la necesidad. Un esfuerzo que parece ausente en estado de satisfacción. Si la tendencia hacia el socialismo como una corriente orientada hacia la superación del estado de necesidad. No, como ahora, acicateados por la carrera misilística ¿Cuál sería el aliciente, más allá de superar la curiosidad natural, la investigación espacial, por ejemplo y la necesidad de viajar o investigar la vía láctea? Ya llegará el desarrollo de vocaciones generosas. Tareas enfocadas, como ya se hace con cooperación internacional. La educación orientada hacia la creatividad, habrá logrado la construcción de sujetos motivados con incentivos puramente ‘espirituales’. La pura lógica indicaría que la auto-superación humana aumentaría sus cotas de progreso, a través del Plan social, ahora, en lugar del estatal que conocemos.
¿Quién conduce?
Este imperialismo nucleado en torno al dólar, que hoy conduce la economía planetaria, al decir conduce, se quiere decir impone la habitualidad y con ello la conformación del deseo de las personas. Un sentido de pertenencia impuesto, construye un sujeto social, podríamos decir. Esta ley rige incluso para los ex estados obreros, porque las relaciones tienen una direccionalidad, que si bien está contextualizada en la confrontación, no ya entre capitalismo y socialismo, que apenas subyace como telón de fondo, sino a través del intercambio cotidiano de mercancías con que el mercado va inficionando a las economías de Plan. Circunscriptas estás a sus respectivos límites nacionales. Mientras que los estados-nación capitalistas junto a sus respectivos monopolios, actuando de manera centralizada, valiéndose del volumen de su porte inciden en la orientación de la institucionalidad, pero que en la inmediatez virtual, que es lo que cuenta a la hora de gobernar capitalistícamente, donde las operaciones de propaganda suelen confundirse con la proyección histórica de los países.
El con-federalismo socialista que propone el PKK, representa en este contexto, una pura novedad, la confederación territorial, plasmada en la Comuna. La concreción de la autonomía federativa territorial, se corresponde en el campo productivo con la democracia directa, de las relaciones laborales, es decir: si esta tendencia prospera, se estaría consumando aquel reclamo, más proudhoniano que marxista. En la discusión ideológica soviética estuvieron por momentos, alineadas ambas corrientes: la disolución del estado, que va en simultaneo, con la disolución de la religión, la familia y en el caso kurdistaní, concretamente, la tentativa de por lo menos acotar la división del trabajo. Tendencias que estuvieron vigencia en las convenciones soviéticas hasta la Constituyente del ’36, claro que en la experiencia soviética esta tendencia convivía en contradicción, con la propensión a la centralización nacional de la organización productiva, con su correspondiente correlato político. Una vez más, la tendencia centralizadora se impuso por necesidad defensiva, por imperio del cerco amenazante del fascismo concreto. Ahora, en cambio, el comunitarismo de Kobane, arranca, no solo como proyecto, sino también como praxis necesaria para la cohesión de distintos pueblos, con los habitantes en armas sosteniendo el concepto de Comuna.
La potencia política de cualquier proyecto se mide por su sustentabilidad. Por la capacidad de de sobrevivencia del grupo que encarna esa idea. Esa capacidad de sobrevivencia que conlleva la ‘idea’ en la lucha por su instauración indica la salud de la organización que protagoniza la lucha. En el último siglo se complejizó porque estuvo atravesada por Partidos que tomaron el poder en algún estado-nación dado. En sus propios postulados la lucha por el socialismo es una lucha por la conducción del modo de producción, esto le otorga la impronta de una lucha planetaria. Entonces la lucha por el socialismo se complica por tratarse de gobiernos de representación obrera, insertos dentro de una dirección de mercados capitalistas, cuya principal orientación, necesidad y propósito es derrotar ‘el comunismo’. Estos gobiernos, que al fin de cuentas, no representan más un voto, están atravesados por dos desafíos antagónicos. Uno, hacía su propio pueblo. Hacia la pluralidad de demandas emanadas de la propia población, con una profunda orientación humanística, porque su gobierno no se termina en sus límites nacionales, aunque formalmente sí. Su orientación última, como está dicho, apunta a la conquista de la clase obrera mundial y dos: la orientación hacia la protección del conjunto territorial que administra y esto lo pone en la guerra permanente con ‘su entorno’, el acoso permanente del imperialismo a través de sus sub-potencias subordinadas.
La atormentante experiencia de gobernar
Las organizaciones conspirativas se preparan durante toda su existencia para ese horizonte mágico que implica la ‘toma del poder’, la mayoría sin poder lograrlo en su sentido lato. A partir de la consolidación imperialista del capitalismo y del triunfo de la Revolución Rusa, la transmutación de esta conducción (del imperialismo) en su morfología y contenido, por ejemplo: en los años ’70, en su trayecto de esplendor: La Trilateral Comisión, como órgano de conducción expresaba los intereses de EE.UU. Canadá, como colonos de las Américas; Europa, como responsable del área África y Cercano Oriente y Japón hegemonizando a Corea del Sur y el sudeste asiático; de esa ‘era de oro’ del ciclo que arranca en la post-guerra a hoy que prácticamente se reduce a la desflecada ultraderecha mormónica de lo más regresivo del Partido Republicano estadounidense, en coalición con el último socio confiable que les queda, el no menos mesiánico likud israelí, cuyo más elevado programa se reduce a defender el dólar, de un derrumbe anticipado, con métodos policiales. Muchas de estas organizaciones en tanto tienen una existencia, en potencia, en el mejor de los casos, capitalizando el dolor social. Pero cuando estas organizaciones, por consecuencia a ultranza con la salida que no se sacan de los ojos, y la situación política-económica-social, efectivamente toman el poder. Una nueva experiencia revolucionaria triunfante hasta ahora, por lo menos. La suerte de esta experiencia, en los términos que la propia colectividad Kurda se lo plantea, depende de la capacidad bélica de defender el proyecto. Hasta ahora, han apelado a alianzas tácticas con el enemigo principal, (el imperialismo) para arrancarle armas artillería cohetería y toda la parafernalia de alta industria, combinadas, con alianzas tácticas regionales, enemigos secundarios dentro de la región. Ergo, una situación difícil de sostener en el largo plazo. A no ser que en el medio, se produzca la caída del imperialismo. Considerando otra hipótesis, la más conservadora, que siempre es la que tener como base, conseguir una cobertura bajo el paraguas Chino-Ruso-Sirio negociado, pero esto depende del desarrollo total de la guerra y de la suerte de Turquía, posible gran perdedor.
La gesta Kurda abre un nuevo capítulo en la lucha mundial de clases. Aunque en esta disputa –en términos actuales- tengan que ceder algo de territorio de los cuatro cantones liberados, igual hay una situación que ya no vuelve atrás. Al efecto del tema que estamos abordando, lo que aquí cuenta es la estrechez de juzgar por el programa que se ejecuta. El del PKK, que es el programa más profundo dentro del conjunto de organizaciones que participan de las YPG en Kosovo o en Rojaba. El programa del PKK con el apoyo de sentencias de Abdulah Ocalän, no propone gran cosa, a diferencia de los precisos y dialécticos programas marxistas, contiene muchas lagunas, imprecisiones, frases ambiguas, como preparadas para llenarlas con un contenido u otro ¿Y… qué? Lo que cuenta es la gesta que están realizando. Insisto lo que va hasta el día de hoy. Otro tanto, y también sin fetichizar, puede decirse del E.L.N.Z. Una organización que según RT noticias, le adjudica el patrimonio de cuarenta mil personas en armas, con lo cual puede decirse que es la organización más numerosa de América Latina, porque esto significa que si los milicianos/as son cuarenta mil, quiere decir, que el total de los organizados quintuplica esa cifra. Al margen, de la calidad resistente de este colectivo. Supera a todas las organizaciones, dentro del campo ‘no gubernamental’, revolucionario de la América Sumergida, las comillas de no gubernamental está relacionado, con que en muchas aldeas si bien no gobiernan oficialmente, cuentan con el ‘control’ de muchas intendencias pequeñas y oficialmente tienen presencia electoral en todo el país, aunque como en estas elecciones, se sabe, que México en esta materia es profundamente fraudulento, les impidieron la presentación en los comicios nacionales, a través del no reconocimiento (o rechazo) de los avales electorales. Lo cual no impidió que usen el espacio, con sentido propagandístico.
Aquí también, el programa del zapatismo tiene rasgos muy ambiguos. Construir las Juntas del Buen Gobierno, y tener como programa los acuerdos de San Andrés, a mucha gente no le dice nada, pero sus adherentes saben muy bien de que se trata. No tiene la universalidad abstracta del marxismo, pero es concreto para las regiones campesinas de México, con población condenada a abandonar sus tierras para entregarlas a los mono-cultivadores, donde el campesino zapatista resiste abandonar su terruño, que también defiende una calidad de vida. Una mirada pequeñamente marxista diría: ‘defienden el feudalismo, impidiendo el desarrollo de las relaciones productivas, pero el desarrollo rural de las fuerzas productivas se puede desarrollar después de la toma del poder, como ya lo desarrolló la experiencia China. Lo lógico es que pasen a la actividad industrial, el día que posean una industria concreta, no ahora que tienen que ir a parar, como changueros, en villas miserias suburbanas. Por qué no mirarlo al revés, como las comunas agrarias. o agro-industriales que anticipan la futura organización socialista. El EZLN tiene también una gran tarea urbana, con un programa idem. En las ciudades los activistas ayudan, armando a la población para echar de las barriadas a ‘los dilers’ como eslabones de las bandas narcos, como una manera de proteger a los niños/as de toda la trama delincuencial que los asola, entonces la auto-organización vecinal, crece con un programa adhoc. Programa típicamente proudhoniano. Esto además les permite desalojar del territorio, tanto en el campo, como en la ciudad al enemigo concreto: los narco-parapoliciales. Nadie se explica porque crecen exponencialmente los narco-parapoliciales, el motor de este crecimiento es entre otros el desarrollo del zapatismo, que es lo único que no aparece en la noticia, O, a los estudiantes de Ayoscinapa no los hacen desaparecer, porque no aprobaron las materias. Por poner solo un ejemplo notorio. Claro, en la prensa burguesa, ni pio del Zapatismo, recontra-mal-ejemplo, periodista que los nombra y que los nombra, no en las páginas policiales, sino su existencia misma, es boleta. Si esto no es lucha de clases, de nuevo ¿Qué es?, en que casillero de traidores los ponemos. Aquí vemos otra ley. Dime con que cuerpo represivo cuentas y te diré cual es volumen de tu agitación en la lucha de clases y otra subsidiaria: cuanto más subterránea, más clandestina sea tu inserción, más visible serán los elementos lumpen-parapoliciales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: