Marxismo

Marx + Proudhon (XI)

El principio de autoridad

Por: Oscar Herrero

Como dijimos más arriba, la figura del caudillo, en los combatientes deviene en el líder, en el terreno político, especialmente, en la llamada política profesional. El liderazgo que los “centralistas” ejercían dentro y fuera del Consejo General estableció otra de las interdicciones con los “federalistas”, por su conocida posición de defensa de la autonomía de los individuos.

Principios socialistas, digo yo, que no tiene que ver con línea política, sino con conducta convencida.

Ya que la autoridad no está en la presión que se ejerce, sino en la ejemplaridad que se exhibe, o en la combinación de ambas, aunque con preeminencia de la segunda sobre la primera.
Engels, argumentó la necesidad de que una organización política debe funcionar con las mismas reglas que cualquier empresa que concurre al mercado y lo fundamentó así: “la autoridad del vapor se burla de la autonomía de los individuos; que las decisiones sean tomadas por un delegado, director o por un voto de la mayoría, en todo caso la voluntad de cada uno tendrá siempre que sometérsele, lo que significa que las cuestiones serán resueltas siempre autoritariamente. El mecanismo automático de una gran fábrica es más tiránico que nunca lo fueron las pequeñas empresas capitalistas que emplean obreros. En cuanto a la duración del trabajo, ninguna autonomía es posible en las fábricas y, cualquiera que sea, el régimen social. Las fuerzas de la naturaleza domadas por el hombre se vengan de él sometiéndole a un verdadero despotismo. Querer abolir la autoridad en la gran industria, es querer abolir la industria misma. Se trata de obediencia absoluta de todos a la voluntad de uno”.
La diferencia de la organización política, con otras organizaciones mercantiles radica en que aquella tiene la función de combatir el sentido de las segundas. Esta diferencia de significados, representa, en un caso, producción de de novedad socialista y en el otro, generación de dinero.

La “empresa” política es la principal fuente de cultura socialista.

La autoridad en este caso se equilibra en la rotación de las funciones. En este sentido, los anti-autoritarios argumentan: “que no se trata en todos los casos de una autoridad concedida a los delegados, sino a una ‘tarea’, lo cual es según Engels, solo otro nombre para la misma cosa. En suma, cualquiera sea la organización social, capitalista o comunista (anarquista, incluso, podría añadirse) se nos imponen ‘una cierta autoridad”, “una cierta subordinación” debido a las condiciones materiales de producción y circulación. La organización social del futuro restringirá la autoridad únicamente cuando los límites se hayan vuelto inevitables por las condiciones de producción. La desaparición de la autoridad política -el estado- objetivo que todos los socialistas se proponen alcanzar mediante la “próxima revolución social”, a partir de la cual, las funciones públicas se convertirán en funciones administrativas. Marx fue más contundente al ponerlo en términos dialécticos: “actuar políticamente contra el estado, implica reconocer el estado; hacer huelga para conseguir mejores salarios implica reconocer la institución del salario; coaligarse para arrancar concesiones al estado burgués como la limitación legal de la jornada de trabajo, implica aceptar compromisos con la patronal, en una palabra, es violar los eternos principios de la emancipación de la clase obrera”.
En la década de los ’90 y primera del siglo XX Pior Kropotkin, fue el ideólogo que continuó con el ideario de Bakunin, que apropiándose del internacionalismo que instaló el marxismo, insistió con las bases del ideario reaccionario de Proudhon, al que ahora, con la aparición de la electricidad propuso la descentralización de la industria en el campo, como la competencia del pequeño taller, donde encontrar la felicidad producto de la producción de baja escala. Este anarquista ruso se entusiasmó con las nuevas tecnologías derivadas de la electricidad para llevar la producción en masa de la fábrica a la pequeña escala de la aldea; donde los trabajadores podrían combinar las actividades industriales con las agrícolas.

Opinaba que ningún trabajador debía practicar un solo oficio.

Al igual que Fourier pensaba que la variación de ocupaciones y la posibilidad de elegirlas, estaba el mayor goce que podía conocer la especie, donde la educación adquiriría una dimensión nueva al tener la acción como determinante del conocimiento, lo que implicaba el fin de la coacción de las relaciones humanas.

La elaboración de productos de alta calidad desarrollados en comunas basadas en la ayuda mutua.

Esta vivencia alimentó el sentimiento socialista de todas las épocas.
El abuso del principio de autoridad, se verifica en muchos actuales partidos, leninistas-trotskistas, especialmente en la manipulación de sus congresos. Ésta manipulación se realiza a través del control los temarios, limitar los tiempos de exposición, por lo menos, es lo que se manifiesta en muchas organizaciones latinoamericanas, especialmente, aquellas más “exitosas”. Estas tendencias son fáciles de subsanar, por ejemplo, con la reglamentación estatutaria que permita Asambleas planas, es decir:

que se discuta temario, antes que línea, diferenciado de las promociones automáticas que los partidos realizan a partir del nombramiento de delegados.

El partido se tiene que refundar todo el tiempo, sobre la base de la politización de los integrantes de ese momento. Las células deben enviar sus congresales temáticos para defender los temas que más los inquietan, para que las bases puedan orientar temáticamente la discusión congresal. Independientemente, también debe la promoción de cuadros ser producto de una votación que atraviese todo el partido, eligiendo el personal de acuerdo a la afinidad con el programa triunfante en el congreso temático. La actual organización leninista, debe en esta época, evolucionar hacia formas organizativas que sean contenedoras de su personal, comprendiendo que este es su principal activo.
Aunque estás deformaciones son patrimonio de cada organización. Tampoco cada organización puede prescindir del sentido de autoridad, ya que nuestra actividad está basada en sentido de liderazgo, primero dentro de la organización, luego, con partidos o agrupamientos que conduzcan el conjunto del movimiento y por último, las Asambleas centralizadas orientando la rebeldía del universo trabajador.

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