Economía Política,  Marxismo,  Opinión

Quién crea valor

Por: Miguel Alejandro Hayes Martínez

 

En materia económica se habla mucho de la creación de valor. Esta cuestión ha sido abordada por diferentes corrientes de pensamiento. Dentro de estas, está el marxismo, el cual se ha visto seriamente afectado por la influencia de estas. Es por eso, que me planteo la interrogante, ¿cómo entender desde la teoría de Marx quién crea valor?

Entre las concepciones más difundidas sobre la creación del valor está la smithiana. Esta afirma que se genera solo en la industria. Eso responde a ideas de épocas del capitalismo naciente, y deja un vacío y desprecio al sector de los servicios.

Dentro del pensamiento de Marx existen afirmaciones, como por ejemplo cuando afirma como caso de ese “trabajo productivo” al del maestro: “Si se nos permite ofrecer un ejemplo al margen de la esfera de la producción material, digamos que un maestro de escuela, por ejemplo, es un trabajador productivo cuando, además de cultivar las cabezas infantiles, se mata trabajando para enriquecer al empresario. Que este último haya invertido su capital en una fábrica de enseñanza en vez de hacerlo en una fábrica de embutidos, no altera en nada la relación. El concepto de trabajador productivo, por ende, en modo alguno implica meramente una relación entre actividad y efecto útil…” (1 pág. 616)

Sin embargo, esto es muy enriquecedor a otros debates pero únicamente sirve para desmentir la teoría que solo apuesta por la industria (Smith). Hay elementos de la concepción de la creación de valor en el proceso productivo que son de otra índole y que evidentemente responden a una noción de lo que es el valor. Es por eso que a partir de plantear los errores de las interpretaciones engelsianas del valor (Ver Qué fue del valor) (2) y cómo se entiende desde estas (3), es necesario someter a revisión sus posibles implicaciones para entender quién crea valor en la economía de una sociedad.

Cuando se habla de esto, no se puede dejar de mencionar de la fuerza de trabajo. Esta es el elemento de la producción que crea el excedente. Esta idea, asociada a pensar el valor como “tiempo de trabajo materializado” (4 pág. 74), conduce a cierta teoría.

Según esta, con el aumento de la inversión en capital constante(c) y el desplazamiento de fuerza de trabajo (v)-el que crea valor-, se genera una caída de la ganancia, y de esa lógica se desprende la famosa teoría de la caída de la cuota media de ganancia. ¿Qué implicación desde la teoría del valor y desde la filosofía de Marx tiene esa concepción?

Desde cierto marxismo aceptado, todo aquel trabajo que a su resultado la sociedad lo reconozca como útil, crea valor, y de ahí un supuesto importante. Ahora, dentro de estos trabajos reconocidos, crean más valor los que menos composición orgánica del capital tienen (más fuerza de trabajo que máquinas). Esto sucede por contener estos más trabajo humano, que es el que crea el excedente.

Se podría refutar esto (como hacen la mayoría que no conoce la teoría clásica marxista) con una serie de elementos muy razonables. Por ejemplo, si esto es así ¿por qué no es precisamente la manufactura, que por tener mucha fuerza de trabajo un sector que crea mucho valor, el que mayor reconocimiento social posee? ¿O la industria petrolera, que crearía poco valor, por qué tiene altos ingresos, por qué es altamente lucrativa?

La racionalidad engelsiana llevó al concepto de cuota media de ganancia (de la forma que lo conceptualiza él) y toda una serie de definiciones que plantean una “repartición” de los valores creados en una economía. A partir de la competencia interramal (5 pág. 376), los productores van de una rama a otra y se distribuye el valor socialmente. Así, del valor de la manufactura se redistribuye a otras ramas y así el petróleo garantiza una alta rentabilidad y ganancias.

Todo eso tiene mucha lógica, ya que permite explicar cómo el valor de una rama no se queda ahí y es redistribuido en las diferentes ramas. Así, lo aprendido en el Tomo I del intercambio alrededor del valor, es tomado como mera abstracción utópica de Marx, y sustituido por un aterrizado precio expuesto en el Tomo III, resultado de esa redistribución del valor creado. No me resulta extraño que todo esto le causara más de un dolor de cabeza a Böhm-Bawerk y a par de economistas neoclásicos más, y afirmara el primero de un “suicidio teórico de Marx” (6). Lo cierto es que no tiene mucho sentido construir toda una lógica del valor, para después decir que no es así, y que todo eso se reajusta. Esa interpretación confunde abstracción con supuestos metodológicos y muchos malos entendidos.

Hay que recordar que ante la baja valorización de ciertos sectores de la economía, esa redistribución es muy lógica, y evidentemente la deficiencia de entender las fuentes del valor no se encuentra en ese mecanismo. Böhm-Bawerk intentó demostrar el error de la teoría de Marx (la de Engels en realidad) (2) a partir de negar la coherencia valor-precio (6), cosa que Engels tenía muy bien explicado y se pudiera pensar que la crítica no fue muy certera. Algunos como Rolando Astarita han explicado bien esta cuestión. ¿Cuál es el problema de esa teoría engelsiana entonces?

Como mencionaba al inicio, el verdadero problema de esa forma de entender quién crea el valor esta en el concepto de valor que posee. ¿Tiene algún sentido pensar que el simple hecho de tener más fuerza de trabajo hace que se cree más valor? ¿No parece esto un axioma? En realidad lo es, y ya ese es el primer error entonces, introducir un axioma para juzgar la realidad. Ya lo he escrito en otras ocasiones, eso solo conduce a construir un juicio de valor, para decir que tal o tal cual rama crea más valor y no le está siendo reconocido. Pero como sabemos Marx no es un juicio de valor, por tanto eso está equivocado.

Por si esto quedó en duda, hay que partir de la teoría del valor. Según he explicado, el valor es el reconocimiento social a los resultados de la actividad humana en determinado período de tiempo y lugar (3), lo cual implica la racionalidad, es decir, el acto consciente de los individuos que participan en el intercambio. Es desde aquí desde donde debe enfocarse la cuestión.

¿Habrá alguna racionalidad que al decir que con más maquinas se crea menos valor? Por supuesto que sí, pero no precisamente haya menos “trabajo materializado”. Recordando lo que es el valor (lo que he expuesto), tiene toda la lógica del mundo que al intervenir máquinas que faciliten la producción, los hombres de una sociedad, le den un menor reconocimiento (figurado en un precio) al producto resultante. Sin duda alguna hay una reducción del valor, pero no por las maquinas per se, sino por el efecto en el subconsciente colectivo (cosa objetiva) y la nueva percepción respecto a los resultados del trabajo, a partir de los cambios en su producción.

El problema es que esta generalidad, no tiene por qué ser tal. Si bien se cumplía en la época de Marx donde la industria comenzaba a dominar sobre la manufactura y todavía hoy se cumple en muchos sectores, no tiene que ser necesariamente así, ya que en determinas líneas de producción, se tecnifican rápidamente y no disminuyen su valor.

Entonces la tesis de el aumento de la composición orgánica(c/v) y sobre todo de la creación de valor, no debe verse desde la teoría material del valor (la que cuestiono) para poder comprender la lógica del reconocimiento social que esconde la creación del valor, donde no es la cantidad de energía transferida, sino el reconocimiento por su valor para el uso, lo que le da carácter de valor.

Lo otro que puede señalarse, es –al igual que todo lo que deriva de la teoría del valor cuestionada-, la idea de entender un contenido material en el contenido del valor. Esto convierte toda esa teoría del valor, en una teoría de flujos de energía donde en un primer momento (Tomo I) se crean y después se re-circulan (Tomo III).

Si bien no es muy favorable pensar que el valor solo se crea en la industria, tampoco lo es mucho pensar que entre los trabajos de utilidad social, crea más valor el que más fuerza de trabajo posea en su estructura productiva.

Cuando Marx planteaba que el valor se crea en la producción, daba paso a la principal confusión sobre el tema. A lo que se refería, era a que ese reconocimiento que se da en la sociedad, no sale evidentemente de la nada, es decir, ese reconocimiento es de algo que tuvo un origen, y ese origen es propiamente la actividad humana, lo cual no quiere decir que el valor propiamente se cree ahí. En la producción (en la fábrica, etc) se crea el elemento material, físico, corpóreo que luego va a ser reconocido. Tal y como pudo ser el efecto Pigmalión, el cuerpo estaba, pero la vida, se la dio la mente humana -la sociedad en caso del valor- condicionada por sus necesidades.

Es muy importante para la economía marxista contemporánea aclararse estas cuestiones. El valor depende de cómo se inserta el objeto creado dentro de la satisfacción de las necesidades de la sociedad. Mientras mejor se posicione, en ese sentido más valor se le reconocerá, y no por la cantidad de hombres que intervienen en su creación precisamente. Esto permite afirmar, que se crea valor en la medida que los valores para el uso son reconocidos por la sociedad, y esto sin importar quién lo haga.

Bibliografía

1. Marx, Carlos. El Capital I. México : Siglo XXI, 2002.

2. Hayes Martínez, Miguel Alejandro. Rebelión. Rebelión. [En línea] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=236994.

3. Martínez Hayes, Miguel Alejandro. Rebelión. Rebelión. [En línea] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=235741.

4. Rodríguez, Sarah. Fundamentos generales del Modo de producción capitalista I. La Habana : Félix Varela, 2006.

5. —. Fundamentos generales del modo de producción capitalista II. La Habana : Félix Varela, 2004.

6. Foncerrada Pascal, Luis Antonio. Sraffa y Böhm-Bawerk . 2002.

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