Onírica

A latir de pecho

Por: Pablo Dussac

Se unen corazón y palabra,
trazos desde el alma,

la tarde se torna gris, pero mis ojos,
De colores, todo lo que toca baña.

Una sensación me abraza,
de las que estremecen el cuerpo,
el día se me hace viejo y yo,
cual viejo, todo lo veo nuevo.

Me acarician los sonidos que
anuncian que vivo en Cuba,
el transporte, el estres, son solo
sombras de una dictadura.

Un gobierno no decide
cuán libre se siente un ser,
las cadenas que se imponen,
yo las puedo romper.

Tengo fe en quien soy,
lo que soy, lo que doy,
en lo que construyen mis manos…
Y en Dios.

Siento como vibra la armonía
en mi frecuencia y dejo que
fluya amor por los ríos de mi esencia.

Me alejé del odio, abandoné el rencor.
Aprendí a perdonar y alimenté a mi valor.

Hicieron de mi verso
el arte de lo prohibido
pero yo, tranquilo,
hay seres de luz conmigo.

Me libero en la escritura,
me desato en el papel,
el bolígrafo, la herramienta
que expulsa de mí la hiel.

Intercambio con mis guías,
confío en sus consejos,
me mostraron el camino
y me alejaron del miedo.

Me rige una verdad sencilla
que vence al tiempo:
libertad para tu espíritu
es libertad para tu pueblo.

Abandona los prejuicios
que impuso esta sociedad,
camina a latir de pecho…
Y ya verás.

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