Onírica

Demanda por plagio a científicos norteamericanos

Por: Jorge Fernández Era
En mitin efectuado hoy frente al monumento a Ubre Blanca, un grupo de investigadores cubanos del Departamento de Proteína Animal del Ministerio de la Agricultura anunció la demanda judicial por plagio que presentará ante el Tribunal Internacional de La Haya contra el periodista, ecologista y profesor de la Universidad de Harvard Michael Pollan, autor del libro El dilema del omnívoro, convertido en best seller de la noche a la mañana, es decir, de la comida al desayuno, pues llama a cancelar la carne dentro de la dieta humana debido al impacto de la cría global de ganado en el pernicioso cambio climático del planeta.

Los estudiosos cubanos amanecieron con la noticia gracias al destaque que se le ha dado al hecho en Juventud Rebelde, segundo diario de circulación nacional en la Isla.
Una de las pretensiones del tal Pollan —quien ha declarado, cual si fuera un planteamiento original, que comer carne de res es tan dañino como quemar combustibles fósiles— es lograr, primero, que la gente coma carne una sola vez por semana, y segundo, que los productos animales sean obsoletos para el año 2035, haciendo que las plantas sepan a carne. Él y sus colegas de Estados Unidos hacen mutis ante la aplastante realidad de que Cuba lleva décadas luchando en ambos sentidos. El esfuerzo mayor ha venido a consumarse en los mercados cubanos en el presente mes de diciembre, cuando, ya próximas las festividades de fin de año, se ha logrado cosechar y comercializar tomates a treinta pesos la libra y coles a veinte la unidad, todos con un ligero sabor a jamón serrano.
Ignorando los estudios hechos por agencias internacionales de medio ambiente pertenecientes a la ONU, que desde hace décadas avalan a Cuba como uno de los países de atmósfera menos contaminada del planeta, el científico norteamericano ha declarado además: De todas las cosas que hacemos los terrícolas que contribuyen al cambio climático, la carne de res está en la cima, porque las vacas emiten gases de efecto invernadero a través de eructos y otras flatulencias o elementos gaseosos residuales del cuerpo.
Sandalio Remigio Ferrer, un graduado de la Universidad Agraria de La Habana, fue enfático al declarar a este reportero: ¿Acaso no poseen todos los medios técnicos a su alcance? ¡Yo los reto a que se monten en un carro con un aparatico de los mismos que utilizaron para acusarnos de agresión sónica y recorran la carretera Central de Oriente a Occidente a ver si logran grabar de alguna vaca un solo peo!

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