Onírica

Emancipada

Por: E. Roca

Su perfume oprime perfumes ajenos. Once de la mañana. Debe tener en el bolso peine, esmalte de uñas y espejo con polvos. La punta de sus zapatos del mismo color que su blusa. Nunca se viste de negro porque vestirse de negro es fácil. Hay que combinar las flores del vestido con los pulsos de la mano derecha, o los tirantes con el labial.
Libreta a renglones, márgenes blancos, termina una hoja y empieza la otra. Siempre al principio de izquierda a derecha, horizontal. Las d hasta arriba, las p hasta abajo ¡Lo escribe todo! Enumera por plequitas, por punticos.
Se va la luz, levanta el dedo, manda a un hombre y respira ¡Qué mal le queda el rosa! ¡Qué bonitas pecas tiene! Sus dos senos a mi alcance.
Le dice “exactamente” a la persona sobre el estrado y asiente con la cabeza como gato repetido de feria. ¡Silencio! dará su opinión: “a ver, yo pienso que todos y todas…” ¡Shhh! Perdiste.
Que pena ser yo una todas. Ser un todos para enseñarle el poder de plantar dos rodillas. Quitar sus anillos, el pulso. Mostrar la cara con tantos colores se vale pero mejor que use el negro. Ponerle una burka y ahora: ¡emancípate! Hay placer y astucia en querer callarse. Acariciarla: ¡Intenta ser libre con la boca llena y cerrada!

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