Onírica

Guardián endémico

Por: Anckla

Tan prolífico como el moho en un pan viejo a la intemperie, un tanto racional, como perro rabioso, quizás sea tétrico como las gárgolas góticas, pesado como una ex despechada, y patético como el novel de la paz en la oficina de Donald Trump;
tan inteligente que supera a una sardina enlatada, y tan leal como Barcelona a España, es constante y presente como Haley, tan misterioso como los cubitos de hielo en un scotch;
igual de cálido y preciso en sus pensamientos como neurocirujano con parkinson, puntual como cronómetro sin baterias, y respetado como el mausoleo de Cortés en México;
dispuesto a tu favor como la gripe en verano, y tan sigiloso como el piojo en las primarias, y dije prolífico, igual que piojo en primaria;
humilde que ensombrece al redentor de Brasil;
es tan fiero cuando está solo, que que se puede comparar con una larva y acompañada inofensiva con el cólera, nos protege y nos asegura nuestra vida como condón caducado, y nos da el espacio necesario de la caja del muerto;
es del color del safiro su piel y translúcido cuando la muda, es igual de discreto como los herpes en la boca, pero ¡cuidado cuando habla!, su canto es comparable a los truenos de oriente, y así impone su autoridad a los ciudadanos que vivimos al oeste.

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