Fotografía: Wendy Pérez Bereijo
Onírica

Mentira

Por: Pablo Dussac

Que tengo el verso obsoleto,
que lluevo sobre mojado,
que muestro lo que otros ya
antes en el pasado…

Que no hay causa para mi lucha,
que acepto los concensos,
que se me arruga el pellejo
mientras me abraza el silencio.

Que no me duele el éxodo
de quienes hicieron del mar
su féretro y encontraron lo que buscaban,
pero fuera de sus cuerpos.

Que me rendí ante el cetro
tirano de un dictador,
que se me secó la ternura
y el odio me gobernó.

Que la tristeza de mi gente
a corazón no estremece,
que suscribí mi palabra
a la cuenta de un agente.

Que dejé de ser consciente
y mi discurso manipula,
que a la primera salida me quedo
y no vuelvo a Cuba.

Que reniego de mis raíces,
que tergivercé a Martí,
que quemaré la bandera
por la que sangró el mambí.

Que mis manos se detienen
y mis pulmones no dan más,
que mi pueblo no está sufriendo
¿Y que vivimos en libertad?

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