Onírica

Pensé en Pepe

A Martí, a Helmo

Por: Miguel Alejandro Hayes

Pensé en Pepe.
¿Cómo podía pasar el día sin hacerlo? ¿Quién soy yo para hoy no escribir sobre él? ¿O quién soy, tan arrítmico, asimétrico, disonante, amorfo, para hacerlo?
También pensé en Victor Hugo, que como no es arrítmico, ni asimétrico, ni disonante, ni amorfo, podía imaginar para mí un mundo con Pepe.
¡Ay Pepe!, no pienses que por eso te sobrevaloro, o que te hago deidad, o piedra. Que te leí (un poco, algo, lo suficiente como para soñarte, elevarte, y después bajarte). Y es verdad, no me engaño (como también sé que no nos quieres engañar). Que no eres filósofo, y pesar de que esos fanáticos nos lo quieran hacer creer, sabemos que no. Que sí, que me fijé en tus apuntes.
No importa, no te pido que seas filósofo (para eso tengo a Charlie y a Hegel). Que no diste pie con bola con el racionalismo continental (que se nota en tus apuntes). Y claro que no es culpa tuya, era lo que llegaba a las aulas españolas, tranquilo.
Pero a ti qué te iba a importar eso, si apretaste en unas cuantas cosas. ¡Viste venir lo que venía! Y diste tremenda poesía y una prosa densa, pero fina. A quien le va a preocupar el lenguaje filosófico si es capaz de predecir y explicar más allá de su temporalidad.
Siempre he querido decirte que te pasaste con el imperialismo. ¡Qué Lenin, ni Lenin! ¿Cómo fue que asociaste el imperialismo al papel del estado antes que nadie? Eso no es normal, tú lo sabes.
Lástima que no leíste al Charlie ( que tu con lo que estabas familiarizado no era con él, sino con John Rae, acuérdate). Aunque pensándolo bien, no te hacía falta leer al Charlie. Tú tenías tus propios problemas, aunque se hubiesen llevado muy bien ustedes (y le habrías aclarado sobre lo que dijo de Bolívar).
Dime la verdad, ¿estás viendo esto? ¿Qué te parece? Deja, no me digas. No quiero alterarte hoy. Bastante ya que te han cogido para el chanchullo y el brete (aquí y allá).
Sabes que no me gusta citarte, pero, ¿no tendrás una frase para esos que siempre te citan a conveniencia? Digo, para llevarlos a la paradoja a ver si aprenden. Pero tú no cojas lucha, tú tuviste bastante con tu tiempo, así que déjanos este a nosotros.
Ya es tarde. Debes andar en tus cosas. No te molesto. Solo quiero decirte: ¡Felicidades Pepe!

Un Comentario

  • Norma Normand Cabrera

    Querido Miguel, así es el Martí de mi imaginario: campechano y cubanazo. Que no por gusto su mejor amigo fue Fermín, siempre alegre y revoltoso, según cuentan quienes lo conocieron.
    Como a ti, sus Apuntes y Notas me develan un Martí como nosotros: preocupado por cosas diversas, confundido a veces, sincero consigo mismo.
    Seguro que le ha gustado tu felicitación.
    Gracias!
    Un abrazo.

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