Onírica

¡Qué molesta la virginidad!

Por: E. Roca

Cuando fui niña me la pasé jugando en la calle, pintando paredes, siendo feliz hasta las ocho. Cuando fui niña ensucié mi ropa, hice pandillas, tuve un novio de mentiras y tres mejores amigas: la rubia, la trigueña y la pelirroja. Cuando fui niña escribí un diario y guardé deseos para mi fiesta de quince años.
Todo mentira.
Cuando fui niña maté gorriones. Pinté cristales blindados y la acuarela duraba poco. Aprendí las dinámicas de pandillas. Mi novio de mentiras: el rey rodeado de súbditos. Estas tres niñas: robaban labiales rojos, tenían períodos de reinado inestables, a escondidas se odiaban entre ellas.
Tuve tantos diarios como mil tonos rosa: con candados, con mariposas, con pastelitos. Empezar “Querido diario” y nunca pasar de ahí. La fiesta de quince años: ¡qué molesta es la virginidad!, los vestidos con piedras brillantes, la corona de reina de turno y la pandilla reunida leyendo el “Querido diario”.
Ensayar con el vals de todas, el momento donde el rey de siempre me sostiene la mano.
Ya de mujer… el vals de todas, el rey de siempre y ¡qué molesta la virginidad!

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