Opinión

La Armadura de Dios

Por: Julio Pernús

Él acaricia con sus manos un elefante dibujado a todo lo ancho de la pared. Tan quieto. Y yo me molesto con mi falta de imaginación.

…soy aquel piloto del cuento francés que ha perdido la capacidad de imaginarse algo grandioso dentro de un simple dibujo de papel.

Durante mucho tiempo crecí con la ilusión de haber comprendido El principito -quizás por ser lo primero que leí dentro de una protestona adolescencia. Solo al escribir este artículo en mi mente, mientras visito a uno de mis mejores amigos en el patio de siquiatría del hospital Calixto García, me percato de cuán equivocado estaba. Ahora, con 30 años, soy aquel piloto del cuento francés que ha perdido la capacidad de imaginarse algo grandioso dentro de un simple dibujo de papel.

Tal vez somos una generación perdida

A estas alturas, muchos se preguntarán el tema de mi relato; les aseguro que es un texto sobre la migración. Esa que se lleva a más de 40 mil cubanos anualmente de nuestra Isla. Mi amigo era, hace unos meses, otro muchacho buscando la felicidad en tierras tan distantes. Su verdadera historia, lo que le pasó, solo quedará en unos recuerdos indescifrables dentro de su cabeza. Tal vez somos una generación perdida, con una migración mental diseñada extraterritorialmente sobre sueños capitalistas inhóspitos. No obstante, los años no acaban de cuajar en esa infraestructura social que tanto nos merecemos. Hoy comer es un desafío y tener acceso a una vida confortable parece un sueño.
Meses antes de pensar estas líneas, una madre nos llama con un llanto irreparable y nos dice: “he perdido a mi hijo en medio del Darién; una serpiente me lo envenenó.”
Otro cubano más, tragado por esa enmarañada selva colombiana.

¿Qué nos pasó, cuando hace 60 años veíamos el futuro con vestigios de esperanza?

La realidad no es absoluta; aquí tenemos cosas buenas, lo sé, pero hay una pregunta importante dentro de nuestro contexto. ¿Qué nos pasó, cuando hace 60 años veíamos el futuro con vestigios de esperanza? Una amiga psicóloga me dijo una vez: “Julio, es por falta de oportunidad.” El futuro es concreto, y parece insuperable esa depresión económica, sembrada en nuestro patio desde los noventa. Por las noches, cuando rezo, termino pidiendo para los jóvenes lo mismo que el Papa Francisco: coraje
Mi amigo, en una de mis visitas, dibujó un traje en la pared; me dijo que quería compartirlo con todos los cubanos. Su esbozo representaba la armadura de Dios.
Y no un elefante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: