Opinión

Que venga, ¡qué lo estoy esperando!

Por: Miguel Alejandro Hayes

El 2019 me dejó algunas cosas.
Por primera vez: asistí a una marcha que se realizó sin autorización, pedí disculpas por no ir a otra, falté a un 1ro de mayo, me dejaron de publicar por ser malo escribiendo, me enamoré de una mujer más de lo que esperaba, participé en un podcast, bloqueé a alguien, dije malas palabras varias veces en redes sociales, estuve más de una hora hablando sin decir yo, Marx o Hegel.
También por primera vez: hice un cartel con spray en una calle para hacer una confesión, tuve que usar gafas de miope, me hice un tatuaje, maldije toda la mierda que me rodea, fui partícipe del descubrimiento de una especie (el ciberjurel), quise matar a alguien aparte de Trump, y sentí que toleré más de lo que debía (y menos de lo que podía).
Aprendí de una vez, que la dialéctica no se aplica, sino que se hace, que las personas actúan por intereses y no por racionalidad teórica, que el marxismo está más jodío de lo que yo pensaba, que el verdadero reto de toda revolución es seguirlo siendo, y que al pensamiento no le gusta pensar.
Aprendí también que nunca seré buen poeta, que hacer un blog decente lleva no solo mucho tiempo, que abunda más el odio entre cubanos de lo que esperaba, que puedo despertarme a las 4 y 45 de la mañana para sacar un perro a orinar, que me interesa la fama menos de lo que yo mismo creía, que arriba o abajo se goza igual, que ser hétero y tener y sentir orgullo de los amigos gays no es mucho pero tampoco es nada, que todavía no me gustan los gatos, que el inglés sigue en lista de espera, que Podemos no puede (bueno, eso ya lo sabía), que el fascismo pisa los talones a la humanidad, y que Guanabacoa es parte de La Habana.
Le agrego, que dividirse en izquierda o derecha es tan productivo como dividirse en madridistas y barcelonistas, que los oportunistas se han apoderado de casi todos los credos, que hay gobiernos que sacan ojos y matan a sus pueblos en pleno siglo XXI, que la izquierda sigue siendo tan sectaria como siempre, que un buen presidente puede ser despreciado aun siendo buen presidente, que el bloqueo está duro, que los cubanos nos ayudamos en los peores momentos, y que los más grandes tornados, son los de amor.
Demasiado para un solo año, y para recordarlo mientras espero un brindis en familia. Sin tener el recurso literario necesario para cerrar estas líneas apuradas, solo me queda despedir al 19, y decirle al 20, que venga, ¡qué lo estoy esperando!

5 Comentarios

  • julio Morantes

    Excelente conteste e identificado con lo que has escrito. Saludos, llegó el 2020 y estoy con el bate ecendido en una discusión con gremios de empresarios que siguen los mismos paradimas económicos que hasta ahora hemos visto han fracasado.

  • Sender

    Migue muy bonito pero… y los monos qué pasa con los monos qué los mencionaste nuestra amistad peligra si no te disculpas y dices m… Jjjjj lo esperamos bro lo esperamos

  • Sender

    Migue muy bonito pero… y los monos qué pasa con los monos qué NO los mencionaste nuestra amistad peligra si no te disculpas y dices m… Jjjjj lo esperamos bro lo esperamos

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