Opinión

Coronavirus (COVID-19): pánico vs negación (II)

Perspectivas, realidades y consejos útiles

Por: Danilo Euser

Consejos útiles para prevenir/mitigar el contagio

En este sentido tenemos que hacer una distinción entre las recomendaciones de higiene a un nivel social, y las estrategias individuales para protegernos y/o hacer frente a la infección.

Higiene y Salud pública:

En el primer grupo estarían las propuestas por las entidades médicas como: lavarse las manos recurrentemente; evitar las aglomeraciones públicas y los espacios cerrados; taparse la boca con el interior del codo al toser o estornudar; minimizar saludos con contacto físico; cocinar bien las carnes y huevos; evitar el contacto con animales salvajes y de granjas; usar mascarilla si es necesario…

Empoderamiento Individual

Las medidas mencionadas anteriormente han demostrado ser las más eficaces para prevenir/reducir el contagio. Al mismo tiempo hemos de saber que a paridad de riesgo epidemiológico de infección, la respuesta individual a la misma puede ser muy diferente, y esto tiene mucho que ver con el estado de nuestros sistemas de protección y homeostasis.
Nuestros cuerpos están biológicamente preparados para enfrentar un sinfín de agentes patógenos, con los cuales hemos coexistido por miles de años, incluidos virus, parásitos, bacterias, hongos, etc. A este sistema de defensa se le conoce como el Sistema Inmune Innato. Pero por supuesto, la biología busca la evolución y la persistencia, y en esto los microorganismos son especialmente buenos. Por esto hemos desarrollado un sistema de defensas basado en el «aprendizaje» (Sistema Inmune Adquirido), el cual se fortalece con la adversidad: exponiéndose a un entorno vivo (rico en microorganismos) y resistiendo a patógenos (los llamados “anticuerpos”); así como mediante el correcto funcionamiento de todos los sistemas corporales: Microbiota, sistema endocrino, circulatorio, linfático, neurológico, etc.

Consejos para fortalecer nuestro Sistema Inmunitario

En nuestro Sistema Digestivo se encuentra la mayor cantidad de células inmunitarias de nuestro cuerpo (hasta el 80%), por tanto un buen estado del mismo será clave para poder estar protegidos.

Alimentación (esencial):

Buscamos disminuir al máximo todo aquello que cause una inflamación a nuestro cuerpo, para que así este pueda resolver la infección con éxito, y es que hay pocas cosas más inflamatorias que una mala alimentación.
En este sentido la mejor comida es… ninguna! Como lo oyes. ¿Te has parado a observar que hacen los animales cuando enferman? Pues lo que hacen de forma natural es… No comer!
Esto tiene mucho sentido, y es que la ingesta y digestión de alimentos es un proceso muy demandante para nuestro cuerpo, tanto para asimilar los nutrientes como para prever cualquier tipo de amenaza/patógeno que pudiera estar presente en ella, reclutando nuestro sistema inmune a través de un proceso inflamatorio de bajo grado, empeorando su eficiencia para combatir otras amenazas si se mantiene activo mucho tiempo.
Tranquilidad! No hace falta que estés una semana sin comer, con aumentar un poco el período de ayuno nocturno (14-16h para empezar), aumentar el espacio entre las comidas (4h mínimo, evitar el picoteo), limitándonos a no comer más de 3 veces al día, en un horario coherente, buscando recuperar los mecanismos naturales de hambre-saciedad, puede ser suficiente.
Dicho esto, el qué comemos (y qué no) es igual de importante que el cuándo. En este sentido lo más importante es evitar al máximo los productos ultraprocesados e inflamatorios (dulces; fritos; harinas refinadas: galletas, pan, pizzas, pasta, etc.; aceites vegetales refinados: soja, canola, girasol, margarinas, etc.; bebidas azucaradas; alcohol…).
Buscar alimentarnos con comida real y de calidad: verduras; frutas; vísceras; pescados; mariscos; huevos; carnes de calidad; grasas saludables: oliva, coco, frutos secos, nata y mantequilla preferentemente ecológicas; viandas; legumbres, si te sientan bien, y poco más…

Complementos Inmuno-potenciadores:

Ajo; jengibre; Té verde; Vit. C (cítricos: limón, naranja, mandarina; coles: brócoli, coliflor, kale; hojas verdes; kiwis); grasas Omega3 presente sobre todo en pescados azules (EPA y DHA); Vit.D (Sol); Vit.A (hígadoy huevos); Carotenos (zanahoria, calabaza, pimientos…); Zinc (mariscos y semillas); suplemento de L-Glutamina neutra; probióticos (encurtidos, chucrut, kombucha, kéfir, yogurt artesanal, o suplemento de calidad)…

Estado psico-físico:

Aspecto clave también. Nuestras emociones afectan nuestro cuerpo, por lo que tener una buena gestión de las mismas es fundamental para mantener un buen estado de salud en general, e inmunitario en particular. Todo lo que nos ayude a regular estados de estrés y ansiedad es bienvenido. Manejar las situaciones diarias con serenidad y calma; cuidar nuestro lenguaje, tanto externo como interno; hacer suficiente actividad física, preferentemente en exposición a naturaleza y luz solar; practicar técnicas de relajación como meditación (con 5-10 minutos de respiraciones profundas y conscientes, acompañado de algún sonido relajante, puede ser suficiente); DESCANSO de calidad (profundo; suficiente:>7h; en horario nocturno:10-11pm; y continuo) …
En definitiva tener un estilo de vida saludable y coherente con nuestra biología es imprescindible para poder responder de forma eficaz y contundente a amenazas como esta.

¡¿Y si me contagio?!
Pues… nada! Como cualquier otra infección viral…
En la inmensa mayoría de casos no se necesitará nada especial, un antiviral como máximo, con favorecer buenas condiciones inmunitarias, y sobre todo, evitar el contagio de otros (yendo a hospitales sin necesitarlo realmente, por ejemplo) bastará.
Lo que nos dicen las investigaciones actuales es que el factor de resigo para la mayoría es muy bajo, solo en personas vulnerables e inmunodeprimidas se debe tener un especial cuidado, al igual que otras infecciones comunes.
Ya vimos que el principal riesgo que puede tener esta pandemia es su efecto exponencial y sistémico: el colapso del sistema de salud y graves consecuencias económicas. Por eso lo más importante es favorecer la disminución del contagio, y sobre todo, evitar el pánico injustificado, que pueda ocasionar una saturación de los sistemas sanitarios y comportamientos negligentes.

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