Opinión

Héroes del 6 de enero

A propósito del Día de los Reyes Magos

Por: Julio Pernús
Durante mucho tiempo he pensado que la pobreza me persigue, pero como me dijo una persona a la que siempre querré mucho, a veces soy injusto y quejoso con la vida.

Todavía mi papá me recuerda lo mucho que disfrutamos caminando los 3 km de nuestra casa a la escuela. Vivir en Junco Sur, un reparto de Cienfuegos, significaba en la década del noventa y quizás en esta también, ver las guaguas como un cuento de hadas. Le agradezco pocas cosas al periodo especial, pero me dio la oportunidad de poder escribir este artículo dando gracias a mis padres y a tantas personas en Cuba que inventaron de todo para que los niños de esos tiempos no sintiéramos el peso de la miseria en sus juguetes y estómagos.
Mi mamá sabe lo que significa cocinar con lo que aparecía y no lo que se quería, pero nunca dejamos de alimentarnos; ahora valoro mucho más ese pan con aceite y sal que ya he perdido la costumbre de comer. La Navidad era un regalo para nosotros, tres hijos de dos jóvenes católicos profesionales que luchaban contra la escasez que opacaba y opaca la prosperidad en estos lares. Nuestra familia fuera de Cuba no sabe cómo nos ayudó a sentir un poco menos lejos el día de los Reyes Magos, ante la falta de herramientas propias para poder comprar –desde nuestra economía doméstica- en la estratosférica industria en divisa del juguete nacional.

En realidad, nunca nos sobró nada en casa, pero tampoco nos faltó lo principal: el amor. Yo creo que el día de los Reyes es un lindo momento para desprendernos de cosas que nos gustan y acompañar los sueños de otros. Les aseguro que esos momentos familiares valen más que un avión de control remoto. Ahora que ya vamos creciendo y que nuestros proyectos de vida nos alejan más entre nosotros, pienso que si mis hermanos y yo cerramos los ojos y recordamos juntos cada 6 de enero, podemos sentirnos desbordantes de risa intentando abrir esos regalos que nos dejaron nuestros “dos reyes magos cubanos” en el arbolito.
Mientras redacto este texto estamos viviendo tiempos coyunturales, por lo que pudiese parecer un tanto injusto esto que pido; pero sería bueno que al menos en nuestras comunidades pudiésemos incitar la realización de algunas acciones tangibles para regalar un presente de Reyes a sus miembros más bisoños. A mí, en lo particular, me alienta mucho saber que el Cardenal cubano, de seguro, llevará algún detalle para sus niños preferidos, esos olvidados de La Edad de Oro.
Hoy es también un lindo día para dar gracias a esas mujeres y hombres que con sus luces y sombras nos regalan sueños increíbles en estas fechas; por supuesto, también a esos abuelos y abuelas que no han cesado de inventarse Navidades y presentes casi de la nada. Quizás, aunque el título suene grande para algunos, son héroes del 6 de enero.

3 Comentarios

  • oscaracso28944

    Metro primero del libro segundo de «La consolación de la Filosofía» de Boecio

    *_En que la Filosofía pone el oficio y costumbres de la Fortuna, que es abatir y elevar a los mundanos.*_

    Cuando aquésta sin reposo
    su rueda empieza a girar,
    es un golfo poderoso
    sin poderse remediar;
    ríese de los gemidos
    de los que deja burlados,
    abate los muy sobidos,
    y de esclavos abatidos
    hace reyes coronados.

    Juega siempre sin pereza
    este juego relatado:
    jamás demuestra firmeza,
    tiene por mucha lindeza
    burlar al asegurado;
    quiere parecer señora
    entre los de su valía,
    porque en una mesma hora
    hace reír al que llora,
    y al que llora da alegría.

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