Opinión

Entrega: una telenovela de alto vuelo espiritual

Una mirada desde la iglesia sobre el impacto social y humano que ha tenido la novela cubana

Por: Julio Pernús

En los últimos tiempos he sido testigo de que la espiritualidad no es patrimonio exclusivo de los cristianos, sino un ejercicio sanador del Alma, un regalo especial, destinado a todos los seres humanos.

No soy un aficionado fervoroso de las telenovelas, menos de las cubanas, pues en realidad destino mi tiempo libre sobre todo a leer y ver películas; pero la trama de Entrega, última producción nacional en curso, me ha logrado cautivar y junto a mí, a gran parte de la población.
Sobre Entrega y sus microtramas se han hecho varios artículos, pero en especial me gustaría abordar la forma tan estética y creativa en que se manejó una escena vinculada a la religión en el capítulo transmitido el lunes 6 de febrero. En la escena, Jaime cuentapropista, interpretado de forma elocuente por Patricio Wood, le pide a Hortensia, profesora hermana de Gladys (Nancy González) -su gran amor, enferma terminal de cáncer- que le acompañe a rezar en la Iglesia más cercana.

En ese momento de la trama, el diálogo despega con un alto vuelo espiritual, pues Hortensia -una estricta educadora formada intelectualmente bajo la filosofía de que Dios no existe-, le confiesa al hombre, que ama con toda su vida a su misma hermana, que ella es atea, por lo que no le ve sentido a rezar en un templo por aquella. Él, contemporáneo suyo, le dice lleno de tristeza:

Yo también soy ateo, pero en estos momentos, se me hace necesario buscar algo que trascienda lo meramente racional.

Luego dice:

Yo no le voy a pedir a Dios que la salve, sino que la ayude a morir en paz, sin tanto sufrimiento.

Ya al final del capítulo se ve cómo la muerte de Gladys transcurre en un ambiente de armonía y tranquilidad.
Desde mi ser católico, aprovecho estás líneas paraagradecer a Amílcar Salatti, guionista de la novela, y a su director, Alberto Luberta Martínez, por ser arriesgados para plantear dentro de su obra, la dimensión de la conciencia espiritual. Quizás muchos de los televidentes sean también personas ateas que se vean interpelados por preguntas tan acuciosas como esa: ¿qué hacer ante la muerte?, ¿por qué en determinadas situaciones experimentamos la necesidad y se nos plantea la lógica de que “algo” o “alguien” nos trascienda? Tras ese capítulo veremos claramente que existe la oportunidad de buscar a Dios en los momentos más duros de la vida. Incluso, sin creer en Él en el plano de las ideas. Pues en parte así crece y se desarrolla la fe y la espiritualidad de cualquier ser humano, en una búsqueda constante. A veces las ideas se nos plantean antes que las vivencias. Pero en ocasiones especiales, las urgencias de la vida suscitan en nosotros vivencias que nos muestran otra cara de la realidad.
La invitación desde este artículo es a ver esta Entrega tan rica que nos ha llegado en tiempos difíciles. Ojalá se sigan promoviendo en Cuba figuras cotidianas como el profesor Manuel, magistralmente interpretado por Ray Cruz, pues muchos como él, a pesar de sus limitaciones humanas, serían actores principales en la sanación del cuerpo espiritual de nuestra nación.

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