Opinión

Sobre la Cuestión Coreana (II)

Por: Joel Ernesto Marill Domenech

Hace unos días publiqué la primera parte de este post,  donde exponía una serie de datos sobre la República Popular Democrática de Corea y algunas interpretaciones que de esto se podían hacer. Traté de ser objetivo, pero solo hasta cierto punto, pues no escondo mi simpatía con el derecho de los norcoreanos a elegir su destino.

No quiero enredarme con estadística, pues esta dice todo, menos lo fundamental. Detrás de la Norcorea actual hay una historia, marcada por años de colonialismo y dominación Japonesa, por años de lucha por su liberación, de división de un pueblo y de una guerra en la cual se vieron envueltos como escenario de choque entre intereses extranjeros.

Hoy, a 65 años de la división de Corea en dos naciones independientes, se le trata de presentar al mundo la verdad “indiscutible” de que el estado del sur ha salido  claro vencedor y que la experiencia norcoreana no es más que un estado fallido y una despótica dictadura. Es imposible saber con total seguridad cuánto hay de verdad y de mentira en esta afirmación, más aún por encontrarnos en la contienda con dos polos muy opuestos de la guerra mediática. Por un lado un país hermético del que se conoce poco, por otro una nación que ha inundado la escena mediática con su cultura y desarrollo.

Una buena parte de nosotros, sin saberlo, estamos inoculados con una simpatía implantada hacía Corea del Sur, creada por la imagen de ella  que se proyecta en el mundo: un país estrella en el desarrollo económico. ¿Quién no sueña o ha soñado con un teléfono o televisor Samsung, o disfrutado al ritmo del conocido “Gangnam Style” o escuchado de alguien que recientemente ha sido invadido con miles de horas en doramas?

Esta inundación del mercado occidental con productos surcoreanos, no son un ataque directo hacia su vecino del norte, pero si son embajadores de la cultura, la vida y la nación del sur, que crean un ambiente favorable en la tarea de traer simpatizantes a su causa. Ni siquiera estoy diciendo que esto se haga de forma intencionada, es una cuestión objetiva que ocurre más allá de nuestra voluntad.

¿Que nos llega de Corea del Norte? Es la imagen de un país cerrado y militarizado, un “joven dictador” que puede traer el apocalipsis, los tanques y soldados en los desfiles, la represión de un partido autoritario, películas como la de James Franco (The Interview) en la que se muestra un país pobre y hambriento, película que por suerte no ha sido emitida en nuestros medios de comunicación, aunque no pocas veces ha sido socializada en el paquete semanal.

La guerra que termino en el año 1953 (terminó en términos de enfrentamientos bélicos, pues aún formalmente ambos países continúan en guerra), se traslado rápidamente al plano mediático y esto se ha profundizado con el desarrollo de las nuevas tecnologías, dejando en un lugar muy desventajoso al estado norcoreano, enfrentando solo al gran poder en comunicación de las potencias occidentales.

Es tanto este poder mediático en la actualidad, que logra crear una atmosfera de rechazo a casi todo lo referente a Corea del Norte, una atmosfera que influye en casi todas las valoraciones que se realizan sobre este enigmático país, aún para personas con tendencias políticas que se podrían considerar afines a las de esa nación.

Un ejemplo claro es el modo que al mundo se nos presenta los esfuerzos de desarrollo nuclear de la República Popular Democrática de Corea, un esfuerzo que este país desarrolla bajo una necesidad  que las potencias occidentales han decidido satanizar y calificar como un peligro para la seguridad internacional. La condena a Corea del Norte por su desarrollo de armas nucleares encabezada hoy por todos aquellos países que ya son poseedores de estas armas, es una muestra más de la doble moral de las grandes potencias, que se escudan en tratados internacionales (Como el de no proliferación) para mantener su poder hegemónico sobre los países que tratan de salir de su lógica imperialista.

¿Y por qué no desarrollar armas nucleares? Sobre Irak en 2003 cayó igualmente una presión similar y se creó por los medios la misma idea de desconfianza y rechazo hacia Irak, con la única diferencia que Sadam Husein no tenía finalmente armas de destrucción masiva y abrió las puerta a observadores internacionales.

En Libia desde principios de siglo las potencias occidentales instaron al líder libio Muamar Muhamad Abu-minyar (el Gadafi) a deshacerse voluntariamente de todo sus armamentos antiaéreos, a petición de buena voluntad por parte de occidente, para luego ser destruido desde el aire (recordar la zona de exclusión aérea que implantó la OTAN sobre Libia en el año 2011), que era el país con mayor nivel de vida del África Norte.

La historia se repite en Siria donde el presidente Bashar al-Asad y el gobierno sirio se deshizo de su arsenal químico, tras las fuertes presiones  y la amenaza de una invasión. A pesar de eso, tras casi 8 años de lucha este milenario país sigue siendo reducido a ruinas.

Norcorea parece que ha aprendido bien la lección, que no olvida y que confía poco en sus enemigos, a diferencia de una buena parte del mundo que sigue dejándose llevar por los cantos de sirenas y viven solo dentro de la gran burbuja mediática creada en contra de un país que realmente en la práctica no ha cometido crímenes de ningún tipo contra el resto de los países del mundo, como si han hecho en repetidas ocasiones aquellos que hoy lo acusan.

Jamás he ido a Corea del Norte y probablemente nunca iré, solo tengo de ese lejano país referencias lejanas, las noticias dudosas que de los medios occidentales me llegan tanto de un lado como al otro del espectro político, desde la CNN hasta Telesur, a las cuales solo puedo mirar con cierto escepticismo. Por otro lado están  o las estadísticas frías que expuse en el post anterior y que como dije, dicen mucho sin decir lo fundamental.

La cuestión real aquí sigue siendo una cuestión de intereses, Corea del Norte es un país independiente que está en total derecho a elegir su futuro de la forma que más concuerde a sus intereses y que garantice su reproducción como sociedad, las potencias occidentales, también países independientes defenderán los suyos.

Para el resto del mundo y la gran mayoría de las personas esta no puede ser más que una guerra mediática, de crear opinión pública a favor y en contra, pues para ser franco es poco probable que con lo que está en juego (con armas nucleares de por medio) la sangre llegue jamás al río.

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