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Los fraseólogos revolucionarios

Por: Alina B. López Hernández

Según varios diccionarios consultados, fraseología es: 1. Conjunto de modos de expresión peculiares de una lengua, grupo, época, actividad o individuo.||2. Conjunto de expresiones intrincadas, pretenciosas o falaces.||3. palabrería.||4. Conjunto de frases hechas, locuciones figuradas, metáforas y comparaciones fijadas, modismos y refranes, existentes en una lengua, en el uso individual o en el de algún grupo.

Lenin analizó lo dañina que resultaba la fraseología en la construcción del socialismo. En su artículo “A propósito de la fraseología revolucionaria”, la define como una simple repetición de consignas sin tomar en consideración las condiciones objetivas de una situación dada y de determinado sesgo de los acontecimientos: “Las consignas son excelentes, brillantes, exaltan los ánimos, pero carecen de fundamento”.[1] (un ejemplo clásico en nuestro medio fue: ¡Y de que van, van!)

Consideraba que la ideología pequeñoburguesa, el oportunismo de izquierda, el dogmatismo y el sectarismo se escondían bajo su manto. Caracterizó al oportunismo de izquierda como revolucionarismo pequeño burgués –o  “bolcheviques que padecen del forúnculo de la llamada fraseología”[2]-, elementos extremistas que encubrían sus posiciones teóricas y políticas, erróneas por completo, con la fraseología revolucionaria, de la que rechazaba el uso del tono amenazador y de exclamaciones efectistas.

En su trabajo “A propósito de las consignas”, argumenta que “cuando la historia da un viraje brusco, hasta los partidos avanzados dejan pasar un tiempo más o menos largo antes de orientarse en la nueva situación creada y repiten consignas que, si ayer eran acertadas, hoy han perdido toda razón de ser tan súbitamente como súbito es el viraje de la historia”.[3]

Asimismo afirmaba: “hay que combatir las frases revolucionarias, es imprescindible y obligatorio luchar contra ellas para que el día de mañana no puedan echarnos en cara esta amarga verdad, la fraseología revolucionaria sobre la guerra revolucionaria hundió la revolución”.[4]

Dado lo perjudiciales que pueden ser, ofrecemos a continuación una serie de recomendaciones sobre cómo reconocer a un fraseólogo revolucionario:

  • Son hijos de pathos (la teatralidad, el dramatismo) y no de logos, la palabra razonada. De ahí su grandilocuencia.
  • Nada se asemeja más a un fraseólogo revolucionario que otro fraseólogo revolucionario. Parece que estudiaran juntos y prepararan sus deberes juntos. De ahí lo aburridos que pueden ser cuando se unen dos o tres de ellos en paneles de opinión, o actos públicos.
  • Se alimentan de tensiones y crisis… externas. Nuestros fraseólogos disponen de efectivos catalejos, pero no distinguen bien su realidad inmediata.
  • Les encanta distribuir etiquetas a todos aquellos que discrepen de sus ideas: un día centrismo, otro zanjonzismo. En fin, son muy creativos al respecto.
  • Su patetismo les lleva a ver enemigos por todas partes. En realidad, todos aquellos que no piensen como ellos son adversarios peligrosos.
  • Disfrutan de un estatus de privilegio, pueden ser convertidos en especialistas o ensayistas de la noche a la mañana, e incluso ser promovidos rápidamente. Paradójicamente, se pasan buscando la paja en el ojo ajeno y denuncian financiamientos del enemigo incluso cuando no existen.

En tiempos de tensiones y crisis aumenta la cosecha de fraseólogos revolucionarios. Así que tenga cuidado, no se convierta usted en uno de ellos. Pueden resultar contagiosos para aquellos que no posean un pensamiento crítico y el valor de marcar la diferencia.

[1]V.I. Lenin: “A propósito de la fraseología revolucionaria”, Obras Completas, t. XXVII, Editora Política, La Habana, 1963, p. 11.

[2]Ibídem, p. 20.

[3]V.I. Lenin:”A propósito de las consignas” Obras Escogidas, Editorial Progreso, Moscú, 1960, p.200.

[4]V.I. Lenin: “A propósito de la fraseología revolucionaria”, Op. Cit., p. 22.

 

Tomado de La Joven Cuba

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