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Opinión

Marx + Proudhón (I)

Por: Oscar Herrero

Como la sociedad no nos brinda previsibilidad, recurrimos a la religión

Esta conversación no se propone ser una investigación, sino apenas se permite algunas observaciones sobre el transcurrir de algunas experiencias revolucionarias.Examinando esa cuestión que obsesiona a muchos, como es la cuestión del programa o la línea partidaria en torno a la cual se nuclea la organización. Una discusión más vieja que la acelga, pero que se renueva de día en día. Empezamos problematizando algunos planteos aparecidos en el periódico El Aromo N° 100vocero de la organización RyR que contiene algunas notas que hacen hincapié, en la cuestión de algunos vicios que influyen en los métodos de organización. La más centrada en este punto es la nota de Eduardo Sartelli, titulada ‘con la vida en peligro’. Esta nota alude a la religiosidad en el marxismo. Allí Sartelli expresa: ‘Hay dos modos de ser marxista. Uno, el propio del ¨marxólogo¨; una religión que básicamente en puntualizar una y otra vez lo que dios dijo.Dos, el del ¨profeta¨, dado que dios ya lo dijo todo, andamos por el mundo predicando, más preocupados por el discurso emitido, que por su correspondencia con la realidad de la que se habla. El abigarrado mundo de la compleja realidad, de la bullente realidad de la imprevisible y siempre renovada realidad se reduce a un par de fórmulas contenidas en los libros canónicos, que permiten deducir con precisión el fluir infinito de las cosas. Marxólogos y profetas comparten una jerga de iluminados que da lugar a interminables discusiones completamente innecesarias. Para estar a la altura del buen feligrés, se exige un largo cursus honorum en lecturas y relecturas. Por supuesto, no hay contradicciones, no hay errores. Marx no se equivoco en nada. Elaboró un sistema cerrado que no tiene fisuras. Si la realidad no nos da la razón, peor para ella.’ Ajustada la nota en el señalamiento, de problemas realmente existentes, no los únicos, aunque son cuestiones que al menos merecen profundizarse. Los párrafos que van a continuación se proponen ese cometido.

La observación es palpable para cualquier interno de base,se trata de una afirmación irrefutable en su sentido general y tiene su anclaje en viejos hábitos, a veces disimulados por algunos triunfos históricos.La distancia que brinda el tiempo, permite análisis, más desapasionados y ponerle una lupa de mayor aumento a los modos organizativos del proletariado resistente, o revolucionario, si se prefiere. Hay economistas modernos que le reclaman a Marx no haber planteado obras acabadamente económicas. Obras que desarrollen un formato cabalmente científico. No mezclada con ‘cruces’ filosóficos y por momentos de llana literatura, como está conformada la obra del autor de ‘El Capital’. De conjunto se trata de obra iconoclasta. Es interesante, leerlo como literatura, quiero decir: no solo a Marx, sino al conjunto de la literatura revolucionaria. Leerla, como quien habla con amigos, de aquellos temas que atraen nuestra preocupación. Considerar la literatura revolucionaria, como un especial género, de discusión de la praxis, podría decirse, que contiene pinceladas de filosofía social, antropología social, historia, economía, política, que de conjunto puede considerarse como análisis de la realidad. De pedacitos de la realidad, de la realidad en su conjunto y esta es una facultad que puede ejercerla cualquiera. Con distinto nivel de profundidad, o de problematización, y de acentos con distinta coloratura de matices, etc. Pero, como facultad, cualquier corazón ardiente puede poner palabras sus sentimientos. No que puede, debe poner sus sentimientos en palabras. Esa es la esencia de la actividad militante. Se trata de mayor o menor experiencia, matizada con algo o mucho de información. Pero algo debe quedar claro, que la experiencia supera a la información, finalmente se trata de conciencia. De esta manera, podríamos caracterizar gran parte de la literatura revolucionaria y en especial de la de Marx, como la de un gran polemista. En sus textos siempre está discutiendo con alguien e indirectamente descubriendo conceptos, leyes invisibles de las relaciones sociales, paradojas inéditas. Se respira descubrimiento en sus textos, en incluso como puede apreciarse en el tomo I de ‘El Capital’exhala una poética en la forma, hasta armonía alemana en las frases. Como si fuera música de Bach: antecedente, consecuente y coda, luego variantes, manteniendo los motivos y así de seguido. Este tomo en ese sentido contiene rasgos de preciosismo estético. Otras no, tal vez por influencia de las traducciones y se las nota como escrituras más apuradas.Otras bellísimas como Los Grundisse, en su carácter mismo de borrador da la sensación que estás tachando y agregando con él.

La conciencia está relacionada con la conformación de la sensibilidad. ¿Cuál es la fábrica de sensibilidad? Relacionada a su vez con la fábrica de audacia. Estos son atributos, una vez más, producto de la experiencia, de alguna tradición, de cruces con las conclusiones de las mismas, etc. El Dr. Marx le puso un especial sello a la clase obrera. Que ‘El Manifiesto’ lo haya redactado él, en lugar de que una comisión de la propia Asamblea de la Liga de los Comunistas, mandatada por ella misma, implicó una clara acción de sustituismo. No entraña esto ninguna ilegitimidad, ya que seguramente fue aprobado por la Asamblea, acertada incluso, la votación. Lo notable es el establecimiento de una forma de organización con dos dinámicas, la de la dirección y la de la base, o para decirlo en términos modernos: el partido y la clase, planteadas como dos entidades, no como una misma cosa. Estas cuestiones de forma organizativa aunque adoptan ‘vuelo’ filosófico se encuentran en el núcleo de la discusión con Proudhón. El francés apegado a la forma federativa de organización, y en una conceptualización, basada en la tradición de lucha del proletariado de su región. Mientras que Marx parte del centralismo y de que la idea es anterior al movimiento.Idea, cardinal en Hegel que retoma y la trabaja como especialidad Foucault en ‘Las palabras y las cosas’, por ejemplo y el propio Marx, cuando establece la diferencia entre liberación política y liberación humana.

Tampoco hay que asombrase mucho con la cuestión religiosa, ya que las distintas corrientes socialistas hunden sus raíces en antiguas tradiciones teológicas que las antecedieron. Incluso en el bajo Medioevo hubo orientaciones teológicas tanto en el protestantismo, donde arrancó el comunitarismo teórico, como en el catolicismo, el planteo de la liberación sexual para ambos sexos, a nivel de pequeñas sectas, pero esas vanguardias se remozan en el movimiento socialista de principios del sXIX, europeo. El propio Proudhón lleva consigo el ideal de un suave patriarcado cristiano campesino, como el que él conoció en su infancia. Una utopía reaccionaria, si, pero cargada de realismo. Mientras que el ateísmo sí, es una noción que introduce Marx, tomado de sus polémicas con sus amigos de la cofradía filosófica alemana. Acá también se presenta ese rasgo propio de Marx. Una conclusión filosófica, dentro de una discusión filosófica, válida como posibilidad, El renano le da un armado teórico y la presenta como el devenir de una humanidad, que en la mayoría de los casos y al día de hoy, gran parte de esa humanidad, nunca se planteó esa posibilidad.En ese sentido muchos planteos de Marx, se plantearon como profecía. El pensamiento utópico, desde Platón en adelante, nunca estuvo ausente. Desde la propuesta utópica a la profecía hay un paso y desde la profecía al mandato profético hay otro. La principal función que cumplen los Partidos ‘revolucionarios’ en esta época de amenaza nuclear, de una transición con rasgos de profunda incertidumbre, los partidos, especialmente los trotskistas, cumplen una legítima función de contención social, lo digo, incluso desde la propia necesidad de ‘contención’, que supe tener y que todavía tengo. La primer necesidad de un militante ‘revolucionario’ hoy es de contención, luego si se puede hacer algo con mayor contenido se hace, pero cubriendo, esa primera necesidad estamos ‘pagos’, lo demás ya es ‘ganancia’ espiritual ytoma de poder, puede ser una ‘plusvalía’, que abriga, anda a saber qué cantidad de sufrimientos.

Otra cosa que nos legó Marx es la dialéctica, tal vez, la más importante filosóficamente hablando que si bien la tomo de Hegel como método de análisis, nuestro maestro nos la metió en nuestra propia vida personal. Nos enseño a caminar todo el día con las contradicciones puestas. Ver el movimiento en las dos direcciones simultáneamente, casi siempre lejos de las verdades absolutas. Se tenían que alinear todos los planetas para que aparezca alguna de estas (pero cada tanto, se alinean).

Volviendo al rasgo profético-idealista de Marx. Este aparece en las disputas con Bakunin, que puede resumirse lo que esa perspectiva ideal, donde el ideal conduce, tiene justamente como debilidad, otro rasgo muy conocido; Lo que no conduzco, lo rompo. Esto es así, porque el ideal cuando se subordina, cae. Y, cuanto más universalidad y más justificación histórica tiene el ideal, más vulnerable es en confrontación con otros ideales, especialmente, los más chiquitos, cercanos y concretos. En esto, de que el ideal o conduce, en la práctica significa el programa conduce. El programa viene de allá arriba, de los libros, de los que saben, o de todo eso junto, pero que el impotente explotado sabe que le antecede. El programa junta al proletariado disperso lo unifica en esa bandera que es el Partido. Como bien, El Aromo pone en boca de Lenin: ‘el partido es el programa’. Con este apotegma se graba a fuego en el alma de los desposeídos y después de la revolución Rusa adquiere los rasgos de ‘La Gran Iglesia Universal’. ‘El partido conduce’. Fue el sentimiento con el que los trabajadores ingresamos a la historia, luego vinieron las capillas y capillitas, que en su matriz genéticatienen como impronta: el programa o… desalojo, sino ‘te organizas’ te fundirás en las llamas del capitalismo. Vos podés y debés discutir, tomar posición frente a todas las cuestiones mundanales, pero las ‘Tablas de la Ley’ son inmutables. Así, como ellas ‘liberaron’, (el entrecomillado obedece a que muchas capillas considera que se ‘traicionó’ esa liberación) a un gran porcentaje de nuestros hermanos, nuestra pendiente liberación depende de las tablas de ley que nos proporcionó ‘la historia’, que hasta los años ’70 le denominábamos ‘socialismo científico’. Hoy ya con un poco de pudor y algunas derrotas, que nos han machucado la soberbia, le quitamos la palabra ‘científico’ e incluso a los estados obreros ya no le llamamos socialistas, apenas pos-capitalistas o proto-obreros (ultimo Mandel).

Dónde hay religión hay culpa. Hay volver alos programa de los cuatro congresos de la Tercera Internacional. Releerel de la Cuarta. Haber abandonado esta línea de programas históricos nos trajo a esta perdición. Hay muchos pecadores entre nosotros, por eso, estamos como estamos. Mientras más incomprensible es la realidad, mas catecismo. Mientras tanto, le sacamos la observación a las relaciones de fuerza concretas, entre el imperialismo y los estados obreros, (los sigo llamando Obreros) los avances que llevan, aún con los escasos márgenes de maniobra que les queda. No percibir que la decadencia es solo del capitalismo, que los estados obreros son arrastrados a la misma, pero siempre tienen plan B y siguen. Quehay un volumen de territorio conquistado, ya en forma de democracias populares, o ya como estados conducidos por los PP. CC. que se separan del área dólar, recuperando cotas de soberanía y quitándole ingresos que hace solo treinta años formaban parte de renta tributaria colonial del imperialismo. El imperialismo se funde y lleva a sus propias poblaciones a condiciones subdesarrolladas de vida, agotada su capacidad industrial. Y luego desetenta años de estar fomentando la industria del terror en todos los planos, hoy padecen obsolescencia hasta en la industria armamentística. Esto es en gran parte un triunfo, aunque no dentro de los esperados cánones que insuflaron nuestros salmos.

La lucha de clases, en tanto teorizada, Marx desarrolla un gran aporte conceptual, pone en palabras, lo que en la realidad, las muchedumbres desarrapadas expresaban en los hechos, la conceptuación de Marx constituye una profundización de los ejes centrales de las principales observaciones de Hegel, lo que podría sintetizarse, como una teoría del inconsciente de la historia, o la dicotomía entre lo explícito del movimiento humano y el desenvolvimiento real de la historia. En la teoría lacaniana del inconsciente, aplicada a la terapéutica individual se expresa esta misma teoría general. El inconsciente empieza a disiparse poniendo el dolor en palabras. La palabra es el comienzo de la solución. El comienzo, solo el comienzo, porque si después las condiciones materiales no te dan, tendrás que seguir zapando dentro tuyo hasta que aparezca alguna punta que te conecte con las relaciones económicas concretas y aún así, estas pueden continuar sin garantizarte la cota de salud necesaria, para desplegarte. Invirtiendo los términos, la teoría de Marx de la lucha de clases, complementada con la del materialismo histórico, tiene el mismo fundamento, el inconsciente inscripto en la conducta humana y en el estudio de las variables de esas conductas, durante el desarrollo de las guerras y el progreso. Obviamente, la teoría de Lacán es subsidiaria de la de Marx, pero es útil para explicar desde hoy, el inconsciente colectivo desenvolviéndose en el devenir histórico.

Las clases sumergidas hasta el día de hoy, sacan su material ilusorio del arsenal religioso. No obstante, el ropaje mítico no debe hacernos perder de el punto de vista de que la clase, ni los pueblos, ya como también podemos apreciar hoy, muchos pueblos, la mayoría de los subdesarrollados, constituyen por el entramado de sus intereses, una clase, en el sentido de lo que en el sXIX industrial, se entendía por clase. El proletariado europeo de aquel siglo, grandes contingentes expulsados del campo, aglomerándose en las ciudades, con escasa escolaridad, los más desarrollados, se aglutinaban en torno a los periódicos revolucionarios en busca de una salida. En la puja entre partidos, los centralizados, vencieron a los federativos, en la conquista del estado ruso. Por muchas razones, la principal porque tenían un mayor desarrollo.Desarrollo, que tal vez, no estoy en condiciones de aseverarlo, pero como explicación posible, haya estado determinado por el acierto de de una mítica más eficaz, un marketing, diríamos hoy, que encajó más adecuadamente en la demanda o expectativa de las masas de esa época. Tema para historiadores. Lo que sí, estoy en condiciones de afirmar es que las corrientes federativas no dejaron nunca de existir, ni dentro de la propia Rusia, ni en el resto del mundo. Y que estas corrientes comúnmente llamadas anarquistas han jugado un gran rol en la lucha de clases, donde por la naturaleza misma de su modo de construcción han sido menos visibles, cuando no totalmente invisibles o invisibilizadas. Por su carácter no idealista, en el sentido de sus programas puntuales, mimetizados en muchos casos por el movimiento general, aunque organizados en la acción directa. Hablando solamente de la propia Rusia, excluyendo esas masacres conocidas de los primeros tiempos, como Kronstadt y grupos proletarios disidentes, sin contactos con los blancos en los que se puede incluir el grupo ucraniano conducidopor Majno, excluyendo esos agrupamientos conocidos, el historiador italiano Domenico Losurdo en Stalin: historia y crítica de una leyenda negra, Edición El viejo Topo (2011)Reconoce al menos tres guerras civiles soterradas dentro de la URSS, expresadas en tembladerales políticos en el ’19, ’27 y ’36 respectivamente. Estas guerras se sustentan en que la lucha política dentro de URSS se volvió más intensa después de la toma del poder. Si nos quedamos con el relato trotskista de la historia, todo se reduce a puja entre buenos y malos, pero adentro de esa sociedad el motor de la lucha de clases no paró nunca, esta se expreso en dobles lealtades, agrupaciones secretas combinadas con estricta disciplina partidaria. Esto, en parte explica la gran obra que significo triunfar sobre el conjunto de las burguesías mundiales en ‘La gran guerra patriótica’. Un fenómeno casi inexistente en el mencionado relato. Lo destacable consiste en el modo de organización federativo, más eficiente para la clandestinidad, que el modo centralizado, a su vez de gran utilidad para ocupar espacios dentro de la legalidad, de relativa tolerancia en el campo represivo. Aunque a partir de la Revolución Rusa se fusionan en la composición de sus elementos. Lectura de la historia marxista, combinado con combate oculto, como método.

Otro detalle, es la concepción de la lucha de clases acotada a la lucha básica de patrones contra obreros. A partir del ’17 la principal expresión de la lucha de clases se expresa en la contraposición entre imperialismo y naciones subyugadas. Para las organizaciones trotskistas pasar cuatro periódicos en la puerta de la fábrica es una gesta superior a la liberación de Vietnam (3.000.000 de muertos) podrían decir, que en la guerra de Vietnam participaron sectores burgueses, orientados por las tendencias frente populistas tributarias del stalininismo. Entonces es una revolución sucia, contaminada de elementos patronales, ya que no se destacó por la dirección de los consejos obreros. Carátula: no fue ‘marxista’. Y como ellos son marxistas, los procesos de liberación nacional, preñados de tendencias poli-clasistas están fuera de su radar. ‘Las luchas de liberación nacional nada tienen que ver con el marxismo, por lo tanto no cuenten con nosotros’ podrían decirnos. Después se quejan de su soledad, por culpa del peronismo, que los trabajadores no se convierten en marxistas,dirán. Entienden que las naciones que se han separado del área dólar y separado del sistema defensivo del imperialismo, o sea que gozan de márgenes de autonomía relativos, ganados a fuerza de mucha confrontación, por caso Irán, Libano o Venezuela son capitalistas te dirán y sí son capitalistas tienen relaciones de mercado en su interior, aunque sea, como producto de una relación de fuerzas adversas. Pero si cuentan con independencia en las relaciones internacionales. Según esta concepción ‘marxista’, la defensa de dos trabajadores despedidos de una fábrica de trescientos, es una lucha superior a la que ejercieron y ejercen los palestinos durante los últimos setenta años, por lo mismo que en ejemplo anterior, Los palestinos, según esta lógica tienen propósitos burgueses, mientras que los trabajadores, por su condición de clase tienden al socialismo.

A propósito de nacionalismo, la mayoría de las organizaciones ‘marxistas’, tienen el concepto de las nacionalidades, instalado en la discusión revolucionaria en tiempos de la revolución bolchevique. Una discusión planteada en torno a las situaciones territoriales, que todavía hoy existen como soberanías no reconocidas. Más allá, de estas disputas, que efectivamente continúan existiendo, hay una dependencia que nace con la pos segunda guerra, que es la soberanía monetaria. A partir de Bretton Woods. Todas las naciones agrupadas dentro del ‘mundo libre’ son tributarias del dólar como moneda de cambio. Primero, casi como una continuación, con el patrón oro, como convertibilidad, luego en los ’70, con el dólar como valor de cambio, porque el dólar se transformo en petro-dólar. Este fue un pacto no escrito, pero con mecanismo atado a través de los organismos internacionales, como un aceitado mecanismo de extorsión, donde el sostén del dólar, ahora es el armamento imperialista. Armas que si bien fueron concebidas para combatir el comunismo, tenían un segundo objetivo, más prosaico y concreto, como es el de ‘apretar’ a las naciones del mundo ‘libre’, para que en ningún momento se olviden que a este régimen hayque sostenerlo. Una prueba de esto, es la suerte que le cupo al Irak de Houssein y a la Libia de Gaddafi, cuando intentaron vender el petróleo en otras monedas. Alguien podría decir, que además del dólar, existían otras monedas imperialistas, como el Euro, por ejemplo. Aún el Euro, también es una moneda subsidiaria del dólar. Cuando un país reclama su soberanía, hoy, está fundamentalmente hablando de esta soberanía. Confundir esto, con una vocación burguesa, de esas naciones, es marxisticamente hablando una aberración. Al enfrentar al imperialismo, este automáticamente lo situará en el campo comunista. ¿De dónde sacan estos ‘revolucionarios’, que las víctimas pueden elegir las condiciones de las batallas?

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