Opinión

La noche antes

Mensaje a SNET

Quizá mañana sea un gran día. No solo para SNET -los miembros que estarán ahí a cualquier precio-. Podría ser un día para Cuba; no para este o aquel signo político, sino para la sociedad cubana -sin cargos, sin carneces, simplemente, cubanos.
Mi madre, la fiel, no escudera, sino inspiración de mi adarga -siempre adarga, nunca lanza-, sostén del aspirante a Quijote, esta vez no lo supo. Olvidé decirle. Olvidé decirle porque sé que está ahí, porque sé que es una Celia de la Serna que prefiere el temor, antes que cortar las alas.
Pero la persona con la que aspiro a compartir las noches en la misma cama, me pide que no vaya. Teme que me pase algo. No sabe bien qué, pero teme. Me excuso entonces por no ir. Más bien no me excuso, solo digo por qué no podré ir.
Consciente soy de que se me dirá, exagerado, que se me desborda un exceso de entusiasmo por causas que, no son en apariencia la mía y que no son parte de mi realidad inmediata.
No obstante, yo creí que sería como ese que debía repetir que debía ser. Nunca lo seré, pero al menos lo intento: las injusticias, son problema de todos, y debemos sentirlas. Por eso es también SNET mi causa.
Vendrá, por otro lado, el ataque por la “cobardía”. Así se me acusará de temer, de haber sido “tocado”, y por eso, el advenimiento de un supuesto silencio, de la ausencia de mis publicaciones en los circuitos donde habitualmente lo hago.
Pues no, nada de eso. Ninguna llamada ni amenaza vino a mi persona. No tengo miedo estar. Tan solo otras razones más grandes que yo me dicen de no ir. Tal vez no sea lo suficiente, pero qué voy a hacer, soy solo un hombre. Todos somos un poco libres, y a la vez, esclavos de algunos sentimientos.

No haré promesas de próximos encuentros porque lo que importante son las acciones y no que se estén anunciando.
Siento los cristales rompiéndose, y no estaré ahí. No estaré para decir, para representar la idea de que la lucha por SNET no lo es por cambiar el sistema político cubano, no estaré para defender que no debe ser la acción un parteaguas que nos deje tan binarios y tan llenos de partidismos a ultranza -como siempre.
Esta noche -mi noche antes-, invoco a los santos en los que no creo, a los dioses, a los dioses de mis padres y de mis amigos, a Francisca, para que mañana Cuba sea un poco mejor, para que el odio no prime sobre el diálogo, para que el bandalismo de los extremistas y oportunistas – oportunistas de cuentas y oportunistas de carné- no sea el protagonista.
Pido perdón a SNET. No es cobardía, espero que quien me condene, me entienda. Soy ante ustedes, como un Cortázar ante un Guevara. Estoy dispuesto a asumir las mismas responsabilidades que esos jóvenes que defenderán su red, como si mi cuerpo estuviese ahí mañana.
¡Fuerza¡
¡El presente es de lucha!

Miguel Alejandro Hayes.

La Habana, Año 61 de la Revolución. 17 de agosto. 2:23 am.

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