Opinión

No están solos, y menos ahora

Por: Lázaro Benítez Díaz
La voz se fue corriendo, las redes sociales ayudaron muchísimo, y varios jóvenes de diferentes centros de estudios, artistas, amigxs nos fuimos reuniendo en el Pabellón Cuba. La idea era agruparnos para llegar al barrio de Luyanó cerca de la calzada de 10 de Octubre, uno de los lugares que sufrió grandes daños a causa del tornado del domingo 27.
Montamos una guagua, siempre estuvo aquella periodista que a pesar de decirle varias veces que la situación era delicada y se necesitaba más humanismo in situ que humanismo mediático, hizo poco caso a nuestras palabras.

La guagua no pudo llegar hasta el corazón del problema, a causa del estado en que se encontraban los alrededores. Descendimos y caminamos unas cuatro cuadras adentro, ahí nos esperaba la Coordinadora de la Zona, quien nos fue ubicando en las casas donde vivían ancianos, madres con niños, hombres solos, para ayudarlos a sacar todo el escombro a la calle, así los camiones luego lo recogerían.

Nos asignaron al Nene y los restos de su casa, éramos cinco. Ya él había comenzado la limpieza junto a una “hermana de la iglesia”, a causa de no presentarse en esos días en el templo, ella decidió ir a verlo y ayudarlo. De la casa del Nene con una dimensión de 214m², solo quedaron en pie y tambaleándose 40m². Comenzamos a limpiar lo que fue el pasillo exterior de la casa, que estaba lleno de planchas de fibrocemento en pedazos, algunos tablones de madera partidos y mucha tierra.

A los alrededores todo parecía igual

Todo en el mismo estado de destrucción. Frente a la casa una guagua con todos los cristales rotos- y según el Nene el tornado la había movido – otros compañeros que habían terminado sus labores se unieron a la nuestra y fuimos mejorándole un poco aquello que le quedó de su hogar. Una tarea de un inesperado equipo multidisciplinario entre físicos, historiadores del arte, pedagogos, danzólogxs y bailarinas. No dejó de hablar con nosotros, estaba muy emocionado al ver tanto jóvenes a su alrededor, todos universitarios de diferentes carreras, pero al mismo tiempo, se le veía un vacío en su mirada. Él nos comentó que trabaja en la Biblioteca Nacional y nos mostró alguna de sus revistas y libros que estaban en una de las despojadas habitaciones.
Luego fuimos a ayudar al vecino de al lado que se encontraba en la misma situación, una casa a medias hacer y en el acto de haberlo perdido todo,

insistía en preservar algunas cosas porque le podían hacer falta para reconstruirla.

En tanto ayudábamos a recoger y un poco organizar, pasaban amigos brindándoles donaciones a aquellos que lo habían perdido todo; latas de carne conservada, panes, pomos de agua, refresco, etc. De ahí recorrimos la zona viendo dónde más podíamos ser útiles, nos cruzamos con Athanai, Cucurucho Valdés, Yomil y el Dani, que también realizaban donaciones.

Seguimos caminando y encontramos a un grupo de personas con pulóver verde fosforescentes que decían YO VOTO SÍ, colocando bandera, también recogiendo escombros, aunque no faltó el vecino que dijo “dejen de hacer propaganda y ayúdenos”. Así seguimos hacia una escuela primaria, el tornado derrumbó el techo y las ventanas de algunas de sus aulas pero los trabajadores del centro nos estaban esperando con mucha alegría. Entre bromas, cantos, refranes, fuimos despejando las áreas de la escuela ocupadas por escombros.

Aunque no faltó la orden de un teniente coronel que quería que colocáramos los desechos a 50 metros de dónde se encontraba la escuela, negados a tal orden por no ser operativa ante la situación que se estaba viviendo,

decidimos continuar haciéndolo como hasta ese instante.

Compramos galletas dulces y saladas, los maestros junto a la directora del centro nos brindaron refresco y así terminamos el día, cuando nos despedíamos de la escuela, un hombre se nos acercó y nos dijo:

¿Ustedes son estudiantes de universidades verdad?Nunca olvidaremos este día, gracias de verdad.

Así nos alejábamos de él mientras comía un muslo de pollo.

La realidad que se vive en esos barrios es muy dura, triste, estremecedora, y al mismo tiempo se siente mucha esperanza. Por eso es importante hablarles, decirles que no están solos, tender una mano amiga que es un puente de vida. Aunque se ha utilizado el #FuerzaCuba o #FuerzaHabana, yo diría:

#fuerzaluyano #fuerzaregla #fuerzaguanabacoa #tornadodesolidaridad #estamosunidos

Tomado del Facebook del autor

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