Fotografía: Wendy Pérez Bereijo
Opinión

Reguetón, ¿vanguardia?

Por: Ernesto Nuñez

¿Es el reggaetón arte? Creo que es esta la cuestión. Me parece arrogante la negación de algunos a aceptarlo como música. Eso, teniendo en cuenta que todo sonido rítmico creado por el ser humano es considerado musical -incluso unas simples palmadas-. Pero que sea considerado como música no define su calidad, ni lo convierte en arte.
Lo que pudiera definir al reggaetón como arte es la búsqueda de un sentido, de un concepto. Imaginémonos ver a los exponentes del género como artistas que defienden una idea, y crean en función de esta -esa es la razón que me arrastra a redactar estas líneas-.
Habrá que darles a los reguetoneros un sentido con el cual se puedan defender como artistas, y no solo eso, sino también como exponentes de una nueva vanguardia artística. Una vanguardia que retoma los preceptos Dadá y neo-Dadá, a la vez que entabla un diálogo con el público, para lo cual utilizan una estética Pop y consumista.

Su discurso no explica, sino demuestra la decadencia de la sociedad que consume su obra.

La idea central, dentro del género, es depauperar la “calidad” musical a los niveles más pobres alcanzables. Es el público el que, en última instancia, decide hasta dónde puede ser “desmejorada” la calidad de la música que escucha. De esta forma, muchos artistas del reguetón han ido probando el nivel de adormecimiento que vive nuestra sociedad.
Estos creadores revolucionan el discurso punk de que no es necesario el virtuosismo musical para triunfar, pues ahora nos enseñan que no solo no es necesario el talento, sino que nisiquiera es importante tener todo el conocimiento o noción musical para alcanzar la cima. Demostrando nuevamente la inmensa simplificación alcanzada por el cada vez mayor público que sigue su arte.
Imagino a los grandes exponentes sentados en una mesa redonda decidiendo cómo simplificar más la música. Tarea sublime, considero. Los imagino inconscientemente burlándose de su público en secreto. Pues solo risa le puede provocar a un artista acorde con estos ideales las reacciones que el reguetón causa en las masas.

Los imagino planeando en secreto la más inmensa broma que el arte haya conocido en su historia.

Y ha sido grande su logro, pues hoy la academia y los medios, a fuerza, han tenido que ir reconociendo el reguetón, sacándole de las oscuras sombras de la música underground, donde se originó. Hecho el cual debe causar más risas aún entre los artistas de la naciente vanguardia, pues ya no solo las masas lo aclaman, sino que la -al parecer- imponente academia lo acepta, e incluso les colabora. Lo que lleva a preguntar si estas colaboraciones de las grandes leyendas de la música tradicional con los reguetoneros son conscientes de los ideales de estos o no. En cuyo caso debería declarar el triunfo del reguetón como movimiento vanguardista, pues han logrado aceptación en círculos de muy difícil acceso, cambiando de esta forma las nociones sobre el deber ser de la música y el arte en general.

3 Comentarios

  • Osvaldo Ferrari Diez

    Hace pocos días le pregunté a un joven universitario si le gustaba el reguetón, y me dijo que no, pero que lo prefería, por sobre cualquier otra expresión musical. Al indagar sobre tamaña contradicción, me contestó:
    !! porque no hay que saber bailar!!

    • Hayes Martinez

      Qué tal Osvaldo. Quien le escribe, tiene 23 años. Solo escucho Sabina, Silvio, Aute, y Bruce Springsteen. Y el comentario que le hicieron, introduce una nueva variable, y es el tema de los momentos de en qué se escucha. No me agrada la vulgaridad ( tenga la forma que tenga), pero tampoco tengo una cruzada. Ahora, pensándolo bien, en un escenario donde se deba bailar, concuerdo!, es mejor una música que no haga falta bailar. Me quedo con esa idea

    • oscaracso28944

      Yo he encontrado en otros generos esa… facilidad… por llamarle de alguna forma. El jazz, es genial ir a ver una banda de jazz y ver cómo se comunican… se conectan… los músicos. Me encanta, me eriza la piel, siento orgasmos mentales.

      No desprecio el reggaeton, la verdad. Mi posición es que es un RESULTADO de la educación en la sociedad latinoamericana.

      No creo q sea correcto discriminarlo. Creo que debe tener sus espacios, cierto es que a veces a la gente le gusta «no bailar» el reggaeton. Y, sin excesos, eso desconecta. Para gustos los colores. Pero el espacio del género no debe ser TODOS lados.

      Solo mi opinión.

      Ah, y otra cosa es que sería genial que los reguetoneros hicieran lo que hacen con la idea de criticar o con algún concepto, no sé. Ya eso es cosa mía. Pero están moviendo la sociedad y ni tienen idea del poder que tiene… o simplemente no les interesa.

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