Economía en Cuba,  Opinión

Un selfie al modelo económico (I)

Por: Julio Pernús
Este artículo lo hago con el deseo de hacer más digeribles algunos de los fenómenos de la economía cubana. Por eso he intentado llevar al español mis lecturas sobre la realidad económica del país. Por supuesto que no espero poder responder preguntas cómo, ¿por qué somos un país endémicamente pobre? Soy solo un comunicador que intenta dar pistas, para, desde mi cosmovisión católica, contribuir a un pensamiento emancipador con propuestas tangibles de progreso.

En esta ciudad globalizada son mayoría los países que funcionan con economías consideradas mixtas. Nosotros los cubanos, venimos de un modelo de planificación central estilo soviético y no parecemos encontrar la forma de librarnos de él. Sobre todo, porque es imposible crear un modelo económico eficiente, a través de un buró o desde la imposición de leyes, eso es insostenible. Pues hablamos de un animal vivo, con movimientos indescifrables y difícil de domesticar.
“Un sistema económico eficiente debe ser capaz de pensar, cómo articular en sí mismo: lo estatal, lo privado, lo cooperativo que no es estatal, pero tampoco es extranjero” (1). Esta pregunta, es una de las que quedó incluso sin resolver en la votación de la nueva Constitución, donde no se plasmó una propuesta definitiva del sistema económico a desarrollar. En pos de poder hacer esta deseada sinergia entre los distintos actores de nuestra economía, debemos empezar por eliminar el sobrepeso en el control que regula estas relaciones contractuales.
Cuando uno analiza los actores económicos que están en este momento tirando de nuestra sociedad, es casi obligatorio mencionar el factor del mercado, vinculado en gran medida con el sector privado y antecedido por la piedra angular del sistema, la empresa estatal socialista, locomotora oficial, de cualquier posibilidad de desarrollo interno. El «emprendedurismo», ya es una variable que aparece dentro del discurso económico de la dirección del país, negar su importancia por temor a vernos vinculados al sistema capitalista, sería un eufemismo. Hoy dentro del PIB cubano, tiene un peso mayúsculo aun el sector estatal, y los actores de la economía que son pertenecientes a este, por lo que me resulta descabellado menospreciar la importancia de la empresa socialista, pero comprendo que la sostenibilidad de nuestro modelo ha sufrido mucho por sus probadas ineficiencias. También, es de suma importancia conocer y darle un plus de valor dentro de nuestro complexus económico, a los más de 600 mil trabajadores con los que ya cuenta el sector privado, aunque quisiéramos, en este minuto, es imposible darle marcha atrás a ese proceso de liberalización económica. Pues, dónde ubicaríamos a esa masa de trabajadores si mañana se decidiese cerrar el sector privado. Según Pedro Monreal (2): sí se aplicase un necesario recorte de trabajadores en el marco de las empresas estatales, este sector pudiese llegar a 1 millón y medio de personas (3).
En Cuba existen empresas hoy con 100 % de capital extranjero y este tipo de institución, creció un 15% en el último año. Los directivos de varias de nuestras empresas no logran generar un pensamiento exacto entre la concepción de cómo funciona el mercado y la realidad de su entidad. Por lo tanto, sus líneas de eficiencia productiva entran en contradicción en múltiples ocasiones. Con respecto a los cuentapropistas, se ve la necesidad de nuevas tipografía o licencias, pues dentro de los que existen, hay muchos oficios primarios; pero dentro de las ramas profesionales, no son tan amplios los derechos para ejercer esta forma de vida económica. Habría que ver, el impacto real que tiene cada cuentapropista en su familia, una buena pregunta es, ¿por qué un trabajador estatal, no logra en muchas ocasiones, mejorar desde un trabajo honrado, su calidad de vida? Sin esto, será difícil pedir una mayor cuota de sacrificio.
Con el tema de las cooperativas hay miles de propuestas o proyectos que no han llegado a ninguna parte. Quizás por ser una ley experimental, son varias las causas que han influido en el no crecimiento de este sector, entre las principales, el desbordamiento económico del mismo. Pero, «vitaminar» la creación de cooperativas puede aportarnos logros interesantes de cara al futuro del país. Hoy, estamos en una situación económica nueva, marcada por reformas visibles que van emergiendo de forma gradual en nuestra vida cotidiana. Un detalle significativo es ver qué pasará con el sector privado en un futuro inmediato, pues se habla de que durante el 2020 pueden llegar a sobrepasar el millón los trabajadores de esa rama. Pero, esa masificación del «cuenta-propismo» requiere una infra-estructura (ley de pequeñas y medianas empresas) para poderlos integrar con otros sectores de nuestro modelo económico cómo: el estatal y las cooperativas, ya que se nota que se necesita un encadenamiento de estos servicios para lograr mejores productos y generar plusvalía.
El temor gubernamental es que con estos negocios hay muchas personas con posibilidades de tener éxito y aumentar su capital económico, generado una clase social (rica, sin temor a la palabra) visible en el país. Pero, también el Estado tiene la disyuntiva de cómo no dejar desprovistos del todo, a esos negocios privados que van a fracasar, pues hay mucha improvisación en el gremio. Por ejemplo, hay quien dice: voy hacer una paladar en la sala, sin pensar, quién va a cocinar, pues el mismo se ve como mesero y pide 100 mil pesos para la inversión y luego, si fracasa su apuesta, cómo le paga al sistema, los préstamos que recibió. Estas variables pueden retrasar la apuesta decisiva hacia este sector que es parte insoslayable de nuestro futuro.
Hoy es diferente el fenómeno de la integración de los actores de la economía al de los años ‘90, pues en aquella época, cada uno andaba por su cuenta, eran entes aislados, y no había voluntad gubernamental de integrar lo privado con lo estatal. Hoy, es otro el deseo económico. La planificación es la gran deuda heredada de la economía cubana, en esta área hay dudas sobre cuál es la mejor forma de aplicarla. Quizás, una sugerencia válida sea mirar cómo estaban articuladas en el año 68, las casi 60 mil empresas privadas que se cerraron y pensar, ahora, qué es lo que nos traba. Tal parece que destrabar nuestra economía y hacerla eficiente, es la historia del huevo y la gallina, pues nos cuesta decidir qué debe nacer primero. El nivel de integración que se busca ahora es otro, ejemplo de esto es la primera empresa mixta entre una cooperativa y una empresa extranjera.
Una traba de las reformas económicas es la de los gobiernos territoriales, pues en cada provincia parecen existir concepciones distintas de cómo tratar estos temas. Cada vez que hablamos del modelo económico a implementar en cualquier territorio, no hay manera de evitar mencionar a los actores y la forma de propiedad, pues son preguntas constantes de decisores con mucho temor a equivocarse. El gobierno debe resolver las dinámicas de crecimiento de lo que no es estatal.
La empresa estatal socialista está casi quebrada, sobre todo, en su imaginario. Algunas veces se dice que trabaja sobre una mentira, porque ve el peso convertible con un cambio de uno a uno y fuera tiene un valor 25 veces mayor; esto vuelve indescifrable los resultados de cualquier proceso productivo empresarial. Los funcionarios de las empresas deben mirar y llevar buenas prácticas a su dirección. Yo diría por lo menos, tomar nota de las cooperativas exitosas. Pues, ellas han levantado empresas enteras que parecían estar sumergidas en la insostenibilidad. El sector privado corre el riesgo de no ser eficiente; el estatal, ya lo es.
En el modelo económico se dice que la empresa estatal debe funcionar en igualdad de condiciones con el privado y con todos los agentes del mercado, pero en la práctica es el menos favorecido. La tasa de uno a uno en la empresa estatal estimula la importación, los privados tiene la ventaja de poder cobrar 25 a 1 sus resultados, eso se configura en mejores beneficios de su trabajo y una mejor producción, mediada por elementos reales para su evaluación. Para empezar a enderezar un poco la indisciplina que tenemos, debemos hacer un ordenamiento de las tasas de cambio, parece que viene en camino, pero no llega. La planificación centralizada es la razón de ser de una sociedad socialista, pero es malo que esté tan centralizada.
A mediados de la década del ‘60 se llegó a eliminar alguna vez el dinero, pues se tasaban las cosas solo desde el punto de vista material, pero estos experimentos no han sido viables en el tiempo, por lo que no es bueno beber de ellos. En los ‘80, se mejoró un poco la economía, pero no se reconoce al mercado, tampoco es que hiciera tanta falta, pues los recursos venían de forma constante por el bloque socialista. Ya es un hecho que en esta época, año 2020, sí se va a reconocer el peso real del mercado. Es importante preocuparnos por la empresa estatal y su futuro, pues al verlo como un sector maltrecho de la economía que no se ha podido estabilizar, sus pérdidas repercuten de forma notable en nuestra percepción social de bienestar para la fuerza de trabajo en ese sector.
En el modelo que se está estableciendo, la planificación centralizada no debe chocar con el mercado. En este momento funciona así, pues los recursos se asignan de forma centralizada y no desde una visión estratégica de desarrollo que contemple las reglas del capital. En la economía cubana de hoy, falta transparencia, no hay claridad en muchos aspectos. Por lo que a mí, me resulta un poco borroso, tildar de totalmente ineficiente a una empresa estatal socialista que no se sabe cuáles son sus logros verdaderos, con resultados medidos desde una moneda real.
Una pregunta interesante a pensarnos es ¿qué sería de la empresa estatal socialista si pudiese trabajar con condiciones económicas favorables? o ¿qué no sería?, pues ahora mismo, un tercio de ellas son ineficientes. Sí se le crearan las mismas condiciones que tiene el sector estatal, al no estatal ¿qué podría pasar con estas pequeñas empresas privadas que afloran en el país? Aquí se reconoce al mercado, pero no queremos admitir que tiene sus leyes, pues se le trata de regular precios. Una vez que tú desatas esa economía, es imposible casi exigirle regulaciones centralizadas. En el sector por cuenta- propia, se miden muchas veces por igual, al abordar sus beneficios económicos, el dueño y el trabajador. El socialismo de mercado a la Unión Soviética la hizo evolucionar a otra cosa que no es socialismo, pero en China y Vietnam con un sistema parecido se siguen llamando socialistas, entonces, hay formas eficientes de hacer la transición.
El gobierno por planificación debe garantizar a las empresas estatales los recursos mínimos para su producción y esto por disímiles motivos internos y externos, como el bloqueo, se deja de cumplir en muchas empresas. En los años ‘90, hubo una serie de medidas descentralizadas producto a la necesidad, pues no se puede hablar de una economía renovada por medidas estratégicas en esa época, como se ha intentado esbozar en algunos análisis. En Cuba hay “23 mil millones de peso de inventarios ociosos, pues no se compra según la necesidad, sino, según lo que aparezca” (4). Pues después, puede que eso no sea parte de mercado bloqueado y vivir en esa compra desesperada nunca es eficiente.
Aquí, si no cumples como empresa el plan te sancionan, pero si lo sobrecumples sin planificación, también. Pues usaste unos recursos que no estaban planificados para lograr tus objetivos, nada, cosas de nuestro entorno económico. Las empresas estatales no quieren comercializar con el sector extranjero, pues no ven un beneficio tangible a esto, no pueden poner sus salarios acorde con la entrada de efectivo de esa gestión.
Los privados no tienen una clara estructura legal, pues muchas veces hay un dueño que es el que tiene la licencia y los demás son, socios-dueños, pues no pueden ser dos los propietarios de esa inversión. A lo mejor es tiempo de sacar una ley de empresas (está calendarizada, pero no se ha filtrado su contenido) y regular estas situaciones que conocemos y arrastramos hace unos años. Los privados tienen limitaciones grandes para ejercer su labor, como la importación de varias materias primas, o la de poder brindar otras actividades comerciales que no están legisladas. En la empresa privada, los servicios son mejores entre otras razones, porque son mucho mejor remuneradas que en la empresa estatal. Desde el 2010 se está hablando de transformación, aquí tal parece que hay una fe ciega en los instrumentos administrativos para resolver la crisis, pero en la concreta, necesitamos liberalizar toda la estructura burocratizada para obtener resultados tangibles. Yo veo que hay una definición determinista de los papeles a interpretar por cada uno de los actores del modelo económico, pues hay mucho miedo; se dijo separar a las empresas estatales del burocratismo y lo que se hace es crear más estructuras para atender este fenómeno. Si uno acepta que los instrumentos administrativos son parte del problema, no puede resolverlo, creando más instrumentos administrativos.

Notas

(1) Nota del autor sobre el planteamiento del asesor del Ministerio de Economía y Planificación, Lázaro Toirac, en debate sobre el Modelo Económico, en el Centro Cultural
(2) Destacado economista cubano que ha podido predecir algunas de las crisis recientes de nuestro sistema económico.

(3) Programa radial el enjambre capítulo 4, plataforma en Telegram del Toque, donde aparece un análisis amplio de Pedro Monreal de nuestra economía.

(4) Viaje al Centro del Modelo; notas del último jueves de Temas en: http://www.temas.cult.cu/ultimo-jueves-detalles/3158#collapse; visto el 30 de enero de 2020.

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