Fotografía: Wendy Pérez Bereijo
Política en Cuba

Ser comunista en Cuba

Por: Miguel Alejandro Hayes

El comunismo está llamado a ser la doctrina de lucha de la clase obrera. El comunista lucha por la emancipación de esta sin distinción alguna. Pero, ¿se sabe lo que es realmente ser comunista?

“la lucha por la emancipación de la clase obrera no es una lucha por privilegios y monopolios de clase, sino por el establecimiento de derechos y deberes iguales”

Las tesis de lo que hubiese podido ser el movimiento comunista, fue elaborada por Marx -y Engels-; en su mayor parte, expuestas en su famoso texto El Manifiesto Comunista. Años más tarde, para la batalla de la liberación de los obreros, explicaba Marx: “la lucha por la emancipación de la clase obrera no es una lucha por privilegios y monopolios de clase, sino por el establecimiento de derechos y deberes iguales” (1).

Viendo esto, puede salir a la luz cuál es el papel que debe jugar ese militante comunista en cualquier sociedad, y sobre todo, en la cubana. Tiene que romper con cada postura de comodidad -y es difícil hacerlo-, y luchar por el bienestar, no de los que ya están bien, sino de esos obreros que van detrás en los niveles de vida.
El ideal comunista debe mirarse desde el mismo tipo de ojos que fue creada: desde el marxismo. Esto implica que su lectura no puede ser a golpe de fe, sino que reconstruya el pensamiento, cómo se va perfeccionando, y contextualizarlo a nuestros días.

A grandes rasgos, el Manifiesto era -en el mejor sentido de la palabra- un panfleto.

Hay que superar las numerosas limitaciones teóricas -que no expondré aquí- del Manifiesto Comunista (2), ya que sobre la interpretación de este que arrastran dichas limitaciones- se ha hecho todo el programa ideológico de los que dicen ser seguidores de esas ideas.
A grandes rasgos, el Manifiesto era -en el mejor sentido de la palabra- un panfleto. Un documento para que los obreros se llenaran de esa efervescencia revolucionaria y estallara la revolución social contra la burguesía explotadora. Eran tiempos de revolución. Solo hay que ver que pocos meses después de su publicación estalló la revolución de 1848, para comprender los aires que respiraban sus autores.

El joven Marx, dio grandes saltos en su pensamiento y dejó de ser aquel muchacho tomador y alocado. Se convirtió en un pensador serio, que no caía fácilmente en romanticismos. Sus ideas, fueron tomando la forma lógica que él mismo vaticinaba en los textos de la juventud (3). A la luz de su Economía Política, todo su trabajo previo era sacudido por un nuevo pensamiento. Ya en 1850, se comienza desdibujar el uso de la palabra comunismo en sus obras (4).

Queda mucho que conquistar para los obreros cubanos.

No hay que afirmar nada acerca del abandono o no de un proyecto social. Sobre todo, que si Marx supuestamente lo hizo, no implica que nosotros -los cubanos- debamos hacerlo. Aun más, cuando las condiciones por las que surgió el comunismo, existen en nuestro país. Sea lo que sea, con o sin burgueses en el poder, aún queda mucho que conquistar para los obreros cubanos.

No podemos permitirnos como sociedad que muchos se pongan la etiqueta de algo que no son. Las estructuras burocráticas y los estatismos de las mentes dogmáticas no pueden ahogar la esencia revolucionaria del militante comunista.

Es necesario que nuestros militantes asuman la lucha que lleva implícita su condición. El partido -el comunista-, no debe estar ahí para perpetuar el estado actual de las cosas, ni a las élites en el poder. El comunista no puede quitar un clero para poner otro. Su compromiso, es con los obreros, y de ellos, con los de más atrás de la escala social y no es un secreto para nadie que apenas les alcanza el salario.

La lucha, sigue siendo, por el más desposeído.

A decir de Foucault: aliarse con el proletariado significa aceptar sus posiciones, su ideología y sus motivos de combate (5) , en pocas palabras: con los problemas que estos tienen. En Cuba tenemos obreros, que son proletarios. El comunista cubano, no puede olvidar eso. La lucha, sigue siendo, por el más desposeído. Si no es por eso, no tiene sentido vanagloriarse de presumir de la más alta condición de un marxista revolucionario: la de decirte comunista.

Notas

(1) Marx, Carlos. Estatutos Generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Obras Escogidas en tres tomos (II). Moscú: Progreso, 1973, págs. 14-17.
(2) La principal limitación de Marx en el Manifiesto Comunista es la misma que en todas sus obras previas a 1857-1858. En ellas, no separaba el trabajo de la fuerza de trabajo. Abstracción esa, que le permite comprender la categoría plusvalor de manera orgánica y explicar el modo capitalista de producir.
(3) En trabajos como los Manuscritos del 44 y La Ideología Alemana, hacía ya la presentación de todo un sistema de razonamiento -su dialéctica-, pero que no era totalmente consecuente con esto. Así por ejemplo, era un Marx, que no comprendía aun el carácter fetichista de las categorías de la Economía Política, a pesar de saber que estaba ocurriendo ese fenómeno a nivel teórico.
(4) Luego de en una serie de artículos publicados entre 1848 y 1850 titulados La lucha de clases en Francia, se comienza a apreciar un desuso de la palabra. Marx comienza a centrarse en la explicación del sistema capitalista. Así, el comunismo, idea que formaba parte de los debates de ciertos pensadores, comienza a quedar atrás, solo haciendo apariciones esporádicas.
(5) Acanda, Jorge Luis. De Marx a Foucault, poder y revolución. De Marx a Foucault, poder y revolución.

Versión original publicada en La joven Cuba

13 Comentarios

  • Norma Normand Cabrera

    Miguel, cuántas veces, de manera involuntaria, me he sorprendido pensando en la Biblia, en los postulados cristianos (de los que únicamente puedo decir que algo conozco), en la bondad que proclaman, en el amor que invocan. Si se llevaran a la práctica, de seguro tendríamos un mundo mejor (no hubiera existido la Inquisición, ni tantos sacerdotes abusarían de menores, por solo mencionar dos ejemplos simples). Pero “los siete pecados capitales” crecen como la mala yerba.
    Por qué pienso en el marxismo yo?, porque es una fuente de donde puede fluir un mundo mejor, porque así lo concibieron sus creadores, que pensaron, PENSARON!, en los más, en los que sustentan -los que sustentamos- la sociedad, en nosotros los de a pie, Miguel. Y volvemos a la práctica y su función de criterio valorativo de la verdad: qué difícil les ha resultado a los que han pretendido hacerlo llevar a la práctica tan noble teoría. Pasando por el Caribe, claro está.
    No sé si logro hacerme entender, es un tema que me duele particularmente: tenía quince años cuando dejaba de merendar en el Pre, o dejaba de coger la guagua para regresar a mi casa y poder ahorrar centavo a centavo para comprar mis primeros libros de Marx, de Engels, de Lenin. El Manifiesto Comunista me costó diez centavos (hablo de 1962). Lo leía todo a escondidas, en mi casa no querían que la hembra tuviera nada que ver con la política, eso era para mi hermano varón.
    Buen resto de domingo para ti.
    Un abrazo.

    • oscaracso28944

      Este comentario y el texto deberían ser usados por la UJC como parte de sus textos fundamentales o algo así. A ver si en vez de número buscan calidad. Como decía un post anterior de este blog.

    • Hayes Martinez

      Jaja Oscar. El comentario de Norma viene a puntualizar.
      Realmente material de estudio corre el riesgo de dogmatizar…y sería crear un dogma de este diálogo. Por eso, la mejor sugerencia es educar en la postura de la reflexión…y eso es más difícil de lograr en la lógica de una organización.
      Un abrazo

    • Hayes Martinez

      Gracias Norma. Tu historia la entiendo y me toca. En una casa de personas que venían de adentro de estructuras del estado, no era muy agradable que el pequeño Migue, o el flaco Miguel de pantalón azul anduviera leyendo esos libros de comunismo. Yo fui el niño que leyó el manual de la academia de ciencias, y leía las recetas del Socialismo, mientras se preocupaban por mí. Sé que no era por mal, asociaban tantos errores y carencias a todo el marxismo y comunismo. Y sí, aquellos manuales hacían daño…pero no era todo el marxismo. Por eso tu historia me llega ( aunque ya yo los leía en digital en una PC). Hoy tengo dos juegos de obras escogidas de Marx y Engels en 3 tomos.
      Y sí, los problemas somos los hombres que llevamos los ideales. Recuerdo que lei hace par de meses un discurso de Fidel, año 60, explicándole al pueblo, la relación entre valores del cristianismo, y el comunismo.
      Creo que lo más importante es cultivar las buenas prácticas, sin importar los nombres. Por razones culturales, creo que en Cuba debemos construir un nuevo sentido del comunismo ( un amigo me comentaba la idea del.comunismo ( como movimiento político) del siglo XXI)). Cada cual debe defender las buenas prácticas desde su identidad ( política, religiosa, etc). Nosotros, lo haremos desde el comunismo.

  • Tamara Dovale Moisés

    Estoy de acuerdo con el hecho de que muchos militantes del PCC, no son verdaderos comunistas, algunos tienen menos valores humanos y conciencia revolucionaria que yo, que no soy militante. Cuando veo el fervor revolucionario de amigos de otros países que estudian a Marx y Lenin, siento que son más revolucionarios y comunistas que muchos cubanos que vivimos en un país socialista. Que ha pasado: la falta de educación política e ideológica, la falta de problemas como la desigualdad y otros males del Capitalismo, el consumo del paquete y poca TV Cubana, los convierte en personas apolíticas, que sólo se preocupan por sus problemas personales y por su familia y no le dan importancia a lo que sucede fuera de su casa. Son personas sin sentido de pertenencia con su país, con su trabajo, personas que critican los problemas pero no buscan soluciones, que aportan poco y exigen mucho sin comprender las limitaciones económicas que nos impone el Bloqueo. Siempre se puede hacer más, todos juntos, con valentía y compromiso. Nuestros líderes a los que no considero una élite, empezando por Fidel y terminando por Díaz-Canel, son verdaderos comunistas y revolucionarios, que se entregan al trabajo por el desarrollo de nuestro país. Sólo hay que estar en sus pellejos para saber lo que es sacrificio por la patria. Opinar y criticar es fácil, lo difícil es construir un Sistema Socialista frente al Imperio mas agresivo y poderoso del Planeta. Viva la Revolución Cubana. Hay que hacer más y criticar menos.

    • oscaracso28944

      Sobre el contenido de este comentario voy a ir respondiendo desde el final al inicio.
      El ejercicio de la crítica es tan importante como el arte de construir. Viva la Revolución Cubana… pero si murió en el 68 ¿ Es correcto decir viva?… Imagino que sí sea difícil, pero más aún si se elige el capitalismo de Estado como sistema económico. No es fácil opinar y criticar, fácil es levantar las manos en todas las asambleas y no mostrar nunca desacuerdo – ya sea por miedo a perder el «tráfico de influencias» de la clase burocrática gobernante o porque deciden no pensar -. No pudiera imaginar nunca lo que estar en sus pellejos ¿Alguna vez ha estado usted? Si es así cuénteme q se siente y responda las siguientes preguntas: ¿Por qué no se enseña la historia en las escuelas desde la concepción marxista? o ¿Por qué se induce un tipo de ideología en las asignaturas del estudiantado cubano a través de todas las asignaturas? ¿Qué se hizo con todo el dinero q invirtió la URSS? ¿Por qué no somos aún un país independiente, después de todo? ¿Por qué el quinquenio gris? … En fin, si sigo con todas las preguntas puede que no termine nunca. Habla usted de educación pero no del sistema educacional que me dio una profesora de secundaria que escribía «istoria» así, sin la «h». Por dar un tonto ejemplo. Son miles. La gnte no ve la TV xq hay desconfianza en las instituciones – y esto solo sucede cdo estas demuestran que no funcionan – la gnt ve a Serrano y no ven a un periodista de un sistema informativo, ven a un agente propagandístico de un partido político que nunca cumplió sus promesas y solo dió excusas. La ideología no se enseña, se elige. Saludos. Voy a terminar aquí porque la verdad q es mucho.

    • Hayes Martinez

      Gracias Tamara por comentar.
      Creo que criticar no es fácil. El ejercicio de la crítica en la filosofía no es ejercicio fácil. No hay que ir tan lejos para ver gente que estudie a Marx( acá hay gente que lo hace), y no hablo de Lenin, lo conozco y no es un pensador de mi agrado ( que eso no lo demerita, es una cuestión de gusto). Justo las obras de ese Marx, las más grandes son crítica a…
      Por otro lado, lo de criticar menos y hacer más, lo dice usted por mi post? Saludos

    • Norma Normand Cabrera

      En 1986 viajé a la todavía URSS y allí el traductor nos contó algo curioso: tenía un amigo que estudió Filosofía Marxista y se graduó con diploma de oro. Enseguida pidió su ingreso para estudiar Teología y hacerse sacerdote. Asombrados los más, le preguntaron cómo, entonces, había sido de excelencia en una carrera tan diferente como la Filosofía Marxista. Él respondió: “porque siempre me preguntaban que habían pensado Marx, o Engels, o Lenin, pero nunca qué pensaba yo”.
      Muchos compañeros míos del Pre no pudieron ni asomarse a la escalinata. No eran políticamente correctos. Yo lo era, estudié Historia y Ciencias Sociales. Pero el dolor de aquellos nos llegaba a los que los amábamos y lo creíamos injusto, aunque nada podíamos hacer, salvo eso, solidarizarnos.
      Qué bueno expresarse con libertad y poder ser transparente!!! Qué bueno que vivo para verlo!

  • Hayes Martinez

    Parece que sin querer, borré un comentario de un lector que se identifica como Isola. Aquí, gracias a la copia que se envía a mi correo de cada comentario, lo reproduzco.

    En esta época de individualismos aupados por una creciente hola de nacionalismos insanos y populismos descarnados, la revalorización del marxismo es una utopía cuasi ciencia ficción a nivel internacional. A escala de país y en el caso de nuestra Isla, el comunismo como nutriente del pensamiento revolucionario se ha transformado en dogmático, su enseñanza teórica ha atravesado diversas etapas que van desde doctrina de culto (cuando estudiaba en la Universidad en los 80’s) a tema de estudio en la evolución del pensamiento económico y político sin más pretensiones, o eso me lo parece por los comentarios en los corrillos. Quizás me equivoco, pero de apreciaciones personales se nutren historias todos los días. Me atrevo a afirmar que las organizaciones sindicales obreras cubanas poco o nada aplican esta doctrina o por lo menos ignoran la función real de un sindicato en una sociedad que aspira a Comunista. Las administraciones en en la sociedad cubana (que fungen como patronales) imponen las reglas del juego sin temor a enfrentar jugosas demandas de los sindicatos y empleados en situaciones de despidos injustificados, accidentes laborales, etc. Luego el proletariado cubano, que percibe salarios irrisorios (si se toma el cuenta el nivel de precios existente) tiene además que lidiar con la mirada negligente de las organizaciones destinadas a proteger sus derechos.
    En Cuba se da el hecho de que el Partido Comunista no lo encabezan los que abrazan la doctrina por convencimiento y que pretenden empoderar al proletario. Los dirigentes, en los niveles verdaderamente decisorios, se van separando de los objetivos programáticos en la medida en que ascienden y van creando castas, que disfrutan de prebendas materiales no asequibles a sus bases.
    Los comunistas cubanos (en su gran mayoría, no me gusta generalizar) serían herejes a los ojos de Marx. El teórico no se conformaría con la pálida defensa del proletariado que realizan sus seguidores caribeños. Por lo pronto les queda una ardua tarea a los que verdaderamente abrazan la teoría con la ilusión de llevarla a la práctica. Suerte, entonces, a los entusiastas y convencidos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: