Política en Cuba

El perdón histórico

Nota del autor:
Escribir para mí nunca ha sido ejercicio. Inspiración, incluso vicio, pero nunca ejercicio. Por eso hice este pequeño texto en ese comercial formato de las quinientas palabras, para los que hacen la lectura inteligente, esa de la diagonal que nunca aprendo a hacer. Aquí está una de las tantas cosas que pongo en un Word y se quedan meses abiertos, sin guardar. Hoy lo redescubro, en medio de un mundo que tiembla ante el virus.
Sé que no es el mejor momento para estos temas, pero aprendí de Aristóteles que nunca es el momento correcto. Por eso lo publico ahora, no sé cuánto tiempo pase hasta que me vuelva a encontrar este post dando vueltas en la PC.
Se lee rápido. Luego podemos volver al tema. Incluso puede contar conmigo para ayudar.

***

Por: Miguel Alejandro Hayes
Pedir perdón es algo que se debe aprender. Tal vez no arregla el daño, pero ayuda a aliviar el dolor. También acerca a ser perdonado, acción sin la cual es más difícil una espiritualidad satisfecha consigo misma. Y si de hechos del pasado que tocan una dimensión política se trata, no estamos ante una excepción.
Muchos pueblos merecen una disculpa por las atrocidades que contra ellos se cometieron; atrocidades que siempre dejan más dañados a los inocentes, que son esa yerba debajo del combate de elefantes. Luego, si el arrepentimiento devenido en acciones reparadoras no llega, contribuye a la persistencia un dolor histórico que sobrevive y se manifiesta en la cultura, en la cotidianidad, incluso en la rebeldía. Como respuesta a la acumulación de estas, se han proclamado no pocas revoluciones.
Pero las revoluciones también cometen errores. Como toda subversión social, en ocasiones se descalibran en el acto de normalización y, en el sostener de cierta hegemonía, confunden el abuso con justicia, el ser violento con su ser revolucionario y el atropello intolerante con la transformación. Es un riesgo del que casi nunca se escapa. Por eso, en clave de una sabia enmienda, hay revoluciones que, en su reafirmación como tales, deben pedir perdón. La cubana es una de ellas.
Es un hecho todo lo que se logró transformar con respecto a la Cuba previa al 59, pero la otra cara de la moneda deja un caudal de momentos cotidianos -también políticos, claro- que nuestros libros de historia y el discurso político oficiales no mencionan.
A pesar de que se anunció la rectificación de errores y tendencias negativas, que marcó una auto-revisión necesaria, otra parte de lo que merecía ser revisado, incluso que lo ha merecido en un posterior congreso del PCC, no se ha generalizado, ni se ha creado desde la voluntad política oficial una visión crítica al respecto.
Tenemos en el ayer cercano hechos que han pasado a la historia, otros que solo son testimonios personales -y no por eso menos válidos- de usos arbitrarios del poder político. El cierre de puertas a intelectuales, el ejercicio de Buchaca, el quinquenio Gris, las UMAP, tirar huevos, gritar que se vayan, el cierre del Departamento de Filosofía, botar del trabajo por criterios que hoy serían absurdos a mi generación, son solo algunos ejemplos. Y entremezclo acciones que venían directamente de la alta dirección del país con otras que eran realizadas y autogeneradas con mayor horizontalidad dentro de la escala de poder, para ilustrar que hay más de un culpable si es que es justo usar ese término- y diferentes niveles de altitud de esas culpas.
Mientras no aparezca ese perdón histórico y necesario, ese que nos haga reconciliarnos como sociedad y no como signos políticos, porque estamos hablando de humanidad; mientras no se reconozca el error, mientras no se entienda que la política es menos humana cuando es intolerante, no podremos mirar al pasado con naturalidad, libres de rencores o de soberbias pasiones.

3 Comentarios

  • @adriancamaguey

    Y cuando quienes agredieron y agreden pedirán perdón ? Y por demás…esos errores tienen una cosa llamada “contexto histórico”…lo ignoramos ? Ignoramos que los huevos lanzados fueron luego del asesinato de un policía para que miles se metieran en una embajada, mientras por las radios contrarrevolucionarias, que no han cesado de emitir odio hacia Cuba se seguía agrediendo ? Que mientras las UMAP se creaban y luego desaparecieron apenas Fidel Castro se dio cuenta del desastre que eran , en USA la represión a los homosexuales era peor ..O sea, que no era un tendencia exclusiva de Cuba ?
    tendremos que pedir perdón también por las nacionalizaciones ? Por derribar aviones con ciudadanos norteamericanos lanzando bombas sobre centrales ? Es todo culpa de la Revolución o de algunos en nombre de la Revolución ?.
    Sinceramente, no veo razón alguna para ese pretendido mea culpa. En lo personal, me han sancionado alguna vez en el Partido Comunista (y a mi padre también). Quiénes me quisieron sancionar (no lo lograron del todo, mis compañeros rebajaron la sanción) están en su mayor en parte fuera de este país. Otros han comprobado que después de todo, a pesar de sanciones, lo que yo defendía (y defiendo) era la Revolución.
    reitero: Mea culpa ? Que se disculpen quiénes tomaron decisiones en nombre de la Revolución, sin comprender que era y es la Revolución.
    por demás: Reconciliación ? La Revolución cubana ha tendido puentes hacia la reconcialiación desde 1978. Basta leerse las palabras de Fidel en entrevistas en ese año. Ah..claro…ningún pueblo es 100 % monolítico, y siempre, siempre, quedará un sector que no guste de esa reconciliación..y que para mayor coincidencia, es la que lanza campañas un día si y el otro también, contra su propio país, porque gozan de mucho poder mediátivo y político. Reconciliación ? Está en marcha, hace años.

    • Hayes Martinez

      Gracias por su comentario. Pero me parece que fue claro en el texto. Hablo de Revolución, no de gobierno. Hablo del proceso social. Por tanto, el perdón es con nosotros mismos como sociedad. Entiende que no estoy hablando del gobierno? Obviamente son errores de personas en nombre de la revolución, por tanto, errores de la revolución.
      Ahora, la tarea de esa reconciliación, o mejor dicho, el poder para hacerlo, insisto de nosotros con otros mismos, lo tiene el gobierno.
      Y no se avanza en esa reconciliación mientras se piense al diferente como enemigo.

      Por todo lo demás que menciona… En este espacio le tengo declarada la guerra al binarismo. Estamos hablando de Cuba, no de estados Unidos.

  • Ramón García Guerra

    Acabo de hacer tres comentarios a propósito del tema que abordas tu artículo. Quizá el tratar un caso concreto nos ayude a entender mejor lo que dices.

    COMENTARIO 1.

    Amiga, ¿cuánto es el odio acumulado en tu pecho?
    Sucede que muchos de los que dieron palos y tiraron los huevos a tu familia están ahí en Miami.
    Esta es la historia de un cachumbambé.
    Cuando el verdugo se convierte en víctima y viceversa, entonces el culpable es el sistema. Luego, todos somos el “sistema”.
    Advierto que el régimen se sostiene en un frágil equilibrio de poder en que participamos todos los cubanos.
    La sociedad que abrió su ciclo histórico en 1959 se agotó sus posibilidades en los años 2000. Desde esa fecha no hemos abierto a un nuevo ciclo histórico que se haya hoy (2019/2021) en un punto de inflexión.
    Debemos de reinventarnos, como personas y como sociedad.
    Para las últimas tres generaciones de cubanos, que van siendo la mayoría, esa lucha entre Montescos y Capuletos es agua que no mueve molinos.
    Entiendo su dolor, pero debe ponerse en paz consigo misma. Tomemos nota de lo que sucedió para que nunca más vuelva a repetirse. Ahora Ud. debe ponerse a la altura de su tiempo.

    COMENTARIO 2.

    Amiga, si Ud. me lo permite, le voy a confesar mi credo más íntimo.
    La patria es un círculo, como Dios, que tiene el centro en ningún lugar y los límites en cualquier parte.
    Somos una sociedad abierta al mundo. Estamos en 138 países.
    Defiendo el derecho de todo cubano a disfrutar de una ciudadanía integral, donde quiera que se encuentre.
    Pienso que el destino de todo cubano, siendo consecuentes, no nos puede ser ajeno. Porque allí donde él esté, está la patria.

    COMENTARIO 3.

    Excepto la idea fascista del final, amigo, todo me parece bien.
    Ahora, debes de saber que el régimen se mantiene con nuestra complicidad y aún resulta hoy funcional.
    Consentimiento colectivo; esa es la palabra.
    Sucede que éste se mantiene a partir de un frágil equilibrio de fuerzas.
    Somos el “sistema”.
    Cuando en medio del proceso el verdugo se ha convertido en víctima y viceversa, ya no se puede culpar a las personas.
    Castrismo no es Castro sino castrense.
    Incluso ese estado autoritario lo reproducimos en nuestra vida cotidiana. Domesticamos a nuestros hijos, producimos becarios dóciles que viven al amparo del presupuesto del Estado, nos agotamos en estériles intentos de fuga del sistema.
    Significa que este último ni siquiera se molesta en excluirnos.
    Hubo un tiempo en que el régimen gozo de legitimidad, pero luego se agotó y mostró lo peor del mismo. La solución no es ir al otro extremo; esto es, regresar al capitalismo.
    Debemos de reinventarnos como personas y como sociedad.
    Para ello hemos de aceptarnos tal como somos. Pero el odio obnubila la mirada.
    Fíjate en esta iniciativa, como echan a un lado la política. Realpolitik. Hacer eso es salirse de una guerra que nunca fue nuestra.

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