Política en Cuba

Goticas homeopáticas

¿Efectividad real o un placebo colectivo

Por: Danilo Euser
Por las dos primeras palabras del título, seguramente sabes ya de lo que a continuación hablaremos: de las gotas homeopáticas recomendadas y repartidas por las entidades de Salud Pública de Cuba (oficial) para el uso de la población.
¿Para qué se están repartiendo estas gotas a la población? ¿En qué consisten? ¿Qué es la homeopatía? ¿Existe evidencia científica que la respalde? ¿Sus efectos son superiores al placebo? ¿Qué problemas puede conllevar su uso?
¿Para qué se están repartiendo estas gotas a toda la población?
En palabras extraídas del periódico cubano Juventud Rebelde:
Como parte de la estrategia de prevención de la COVID-19 que se desarrolla en Cuba, ha comenzado a suministrarse a la población el medicamento homeopático Prevengho-Vir, (“Un nuevo medicamento homeopático para prevenir enfermedades respiratorias”), evaluado y aprobado por el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED) con este fin.
Hasta aquí todo parece correcto, un –fármaco– aprobado por una entidad de prestigio para ayudar en la prevención de enfermedades respiratorias (COVID-19 incluido).
Pero para aquellos más escépticos y curiosos que se hayan puesto a investigar sobre sus mecanismos de acción, (basados en los principios de la homeopatía) y que además tengan un conocimiento básico de química, física y biología, quizás se encuentren un poco desconcertados con este medicamento y sus pretensiones.

¿Qué es la homeopatía?

La homeopatía fue inventada por Samuel Hahnemann hace más de 200 años. Está basada en la idea de que lo similar cura lo similar: si una sustancia causa síntomas de enfermedad en personas sanas, curará a personas enfermas que presenten esos mismos síntomas. Por ejemplo, si el arsénico produce problemas respiratorios, podría utilizarse para curar enfermedades que generen estos síntomas, como el asma.

Como segunda idea principal, propone que cuanto más se diluya esta sustancia, más potente será su efecto, lo que explica el proceso de fabricación de medicamentos homeopáticos:
Tomamos una sustancia de partida, que supuestamente podría curar una enfermedad. Se puede hacer un remedio homeopático a partir de casi cualquier cosa (una planta, veneno de serpiente, arsénico…).
Se diluye una gota de la sustancia en 99 gotas de agua y se agita.
Se toma una gota de la sustancia resultante y se vuelve a mezclar con otras 99 de agua. Se agita.
Se repite el paso anterior una y otra vez. Después de 10 diluciones (lo que se llama 10C), tenemos una disolución con el equivalente de una gota de sustancia inicial en todo un océano. Es totalmente indistinguible del agua. Pero no se detienen aquí. Se repite el proceso hasta 30 veces (disolución 30C). Esto equivale a tomar una molécula de la sustancia original y diluirla en buena parte del sistema solar (ya no hay suficientes moléculas en la tierra).
Se pone una gota de la disolución 30C sobre una pastilla de azúcar o en una solución alcohólica. El medicamento está listo.
Homeopatía y cienciaEs cuestionable que la sustancia de partida cure. Pero con el beneficio de la duda, el resultado final del proceso es que no existe una sola molécula de sustancia activa en un medicamento homeopático. Es agua con un poco de azúcar y/o alcohol.
A esto se le suman teorías como la de la potenciación o la memoria del agua…
Aceptar que la homeopatía funciona de esta manera equivaldría a admitir que todo lo que creemos saber de química, física y biología es equivocado. Soy el primero en dejar siempre una puerta abierta a lo desconocido, pero quizá esto pudiera ser demasiado… (1).
Si bien se pueden encontrar muchos estudios sobre la homeopatía, la inmensa mayoría presentan problemas, tanto por conflictos de intereses claros como por problemas metodológicos.
La homeopatía se enmarca dentro de las terapias de la Medicina Natural y Tradicional, y aquí esta quizás una de las razones por la que genera tanta confianza y aceptación: el llamado sesgo de lo natural.
Si bien muchas de las terapias y estrategias usadas ancestralmente han sido o están siendo amparadas por la ciencia (como algunas plantas: adaptógenos, relajantes, analgésicos, etc.), no quiere decir que todas, ni mucho menos, las ideas ligadas a lo natural sean útiles, beneficiosas ni seguras. Todo debe pasar por el buen filtro de la investigación y el método científico, por muy natural y tradicional que se presente. Y la Homeopatía es una de esas prácticas que no lo ha hecho.
¿Cómo se explica entonces que miles de personas utilicen este tratamiento y aseguren que les ha curado?
La homeopatía funciona a través de procesos conocidos y ampliamente estudiados, pero tan sorprendentes que hacen a la gente buscar otras explicaciones (como que el agua tiene memoria). Es importante entender estos fenómenos: (1)el efecto placebo y (2)la regresión a la media.
El efecto placeboCasi todos conocen el concepto del efecto placebo, pero se ignora su poder. Esto mantiene vivos muchos tratamientos como pseudocientíficos, pero también muchos errores de la medicina científica (farmacología y cirugías sobre todo).
El efecto placebo representa una ventana a lo más profundo e insospechado de nuestra psicología y nos da pistas sobre las increíbles capacidades curativas del cerebro, la farmacia más sofisticada. Desde antaño sabemos que los pensamientos se convierten en la realidad del individuo. Si el cerebro cree que algo va a ocurrir (vas a mejorar por tomar una pastilla), tiene muchas más posibilidades de experimentar dicho efecto.
Una pequeña muestra del poder del placeboUna pastilla grande funciona mejor que una pequeña, aunque tenga igual composición, y/o no contengan ningún compuesto activo.
El color de la pastilla altera su efecto (2).
Las pastillas caras funcionan mejor que las baratas, y los tratamientos presentados como novedosos mejor que los tradicionales (3), aunque en todos los casos se use lo mismo (nada).
Una inyección funciona mejor que una pastilla, aunque en ambos casos se utilice una sustancia inerte. Al percibirse como un tratamiento más drástico, nuestra mente lo hace más efectivo.
Cirugías falsas de rodilla (se deja una cicatriz pero no se interviene) alivian el dolor igual que las cirugías reales (4).
Quienes reciben morfina falsa (placebo) sienten menos dolor que los que reciben morfina real sin saberlo. La morfina real sólo supera el placebo a partir de dosis elevadas (5).
El efecto placebo es contagioso. No depende sólo de lo que el paciente cree, sino también de lo que el médico espera. Por ello funciona también en animales y niños (6). Es necesario que cualquier buen ensayo clínico (incluso en niños o animales) sea doblemente ciego: ni los participantes saben qué tratamiento reciben ni los investigadores saben a priori cuál están administrando a cada uno.
Y quizá lo más increíble: en muchos casos funciona incluso, si sabes que es un placebo (7), (8).

Los defensores de la homeopatía se agarran a múltiples ensayos que muestran un beneficio superior al placebo, pero todos estos ensayos individuales tienen fallos metodológicos que permiten actuar alguna de las múltiples e increíbles facetas del efecto placebo.
Si revisamos metaanálisis que sólo consideran ensayos clínicos aleatorizados a doble ciego (eliminando todos los posibles sesgos), los remedios homeopáticos no muestran beneficios respecto a un buen placebo (meta-análisis, (9). El efecto placebo no se limita a la pastilla o las gotas.
La experiencia de una consulta homeopática es muy diferente a la que experimentas en una consulta convencional. Está demostrado que este proceso tiene beneficios clínicos concretos (10).
Aunque este efecto placebo es la principal explicación de por qué «funciona» la homeopatía, no nos podemos olvidar de otro importante factor, la regresión a la media.

Regresión a la media (curación natural)

Es un fenómeno bien conocido y relacionado con prácticamente todos los sistemas (económicos, biológicos, psicológicos, etc). Cuando un valor se aleja en extremo de la media, tiende a acercarse de nuevo a la media en su siguiente medición. El momento de mayor oscuridad es justo antes del amanecer.
Aplicado a biología, la enfermedad es una anomalía, un dato extremo. El cuerpo lucha siempre por recuperar su media, su homeostasis. Si tienes una fiebre extrema un día, lo más probable es que al día siguiente haya bajado y esté más cerca de la media. [Recordar que la fiebre es un mecanismo de defensa básico de nuestro cuerpo para combatir enfermedades]
En la mayoría de las enfermedades y sintomatologías comunes ocurre este proceso de forma natural.
¿Tienes gripe? Tu cuerpo se va a curar en unos días, aunque no tomes nada. Pero si cada vez que tienes gripe recurres a algún tratamiento, tu mente asociará el tratamiento a la recuperación, aunque sea falso.
Así mismo sucede con síntomas comunes como dolores de cabeza, de garganta, etc.
Las enfermedades (que no te matan) tienen un ciclo natural. Tu cuerpo enferma, lucha y, finalmente, se recupera. Como decía Voltaire «el arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad«. Muchas veces lo mejor que puedes hacer es no hacer nada y dejar que tu cuerpo haga su trabajo. [Claro que para esto es esencial que tu cuerpo esté fuerte y preparado]
De este mecanismo natural seguramente vienen la mayoría de los beneficios que se asociaron a la homeopatía en sus inicios, puesto que en esa época las alternativas «médicas» convencionales estaban más cercanas a la muerte que a la curación real de las enfermedades (terapias agresivas y sin ninguna eficacia como lavativas, sangrados, inducir vómitos o administrar productos tóxicos como el arsénico, el mercurio y el plomo).
En palabras del químico, Doctor en Bioquímica y Biología Molecular, investigador y divulgador científico J. M. Mulet:
Era más probable que el paciente se muriera por el tratamiento que por la propia enfermedad. En ese contexto, un método basado en dar agua o pastillas de azúcar, es decir, en no hacer nada, evitaba el daño que provocaba la propia medicina, y los resultados, para afecciones que podían curarse solas, eran muy satisfactorios. Por eso triunfó hace 200 años.
No obstante, en dos siglos la ciencia ha avanzado mucho. La aplicación del ensayo clínico ha conseguido logros como la vacunación o los antibióticos, además de fármacos efectivos contra muchas afecciones que en tiempos de Hahnemann eran mortales y que hoy se consideran problemas menores. ¿Y qué ha hecho la homeopatía en este tiempo? ¿Alguien conoce algún tratamiento pseudocientífico que haya desplazado a alguna medicación convencional? Ninguno. Y no será porque no se ha probado. Se han hecho cientos de experimentos para ver si tiene algún tipo de efectividad. De momento, sin éxito.
La realidad es que la homeopatía es a la medicina lo que la astrología a la astronomía o la alquimia a la química. Todas tuvieron un origen común hace tiempo, pero las primeras se basan en ciencia y las segundas en superstición.

Con todos estos datos quizás has llegado a la conclusión de que, bueno, parece que estos (no) medicamentos no son superiores a un placebo, pero que al final como no hacen nada (por sí mismos) no van a tener tampoco efectos adversos, y quién sabe, algo es mejor que nada… ¿No?
Pues lamentablemente y como dice Buena fe: “a veces la lógica es muy cómica y tiene una idea mejor”…

Problemas del uso de la Homeopatía
Resumidamente:
Malgaste de recursos [materiales de fabricación, energía y desperdicios en la producción, transporte y suministración]
Engaño y/o verdades a medias [desinformación respecto a los efectos y utilidades del producto]
Promoción de ideas anticientíficas, carentes de rigurosidad y pensamiento crítico.
Posible abandono y/o reducción de la práctica de las estrategias realmente eficaces y pertinentes para prevenir o curar las enfermedades.
Facilitación de pensamientos de excesiva tranquilidad y confianza, que puedan generar acciones negligentes y problemáticas (sensación psicológica de -falsa- seguridad).

Conclusión final
Creo que la Medicina y las instituciones de Salud Pública no deben olvidar que la mejor herramienta que tenemos como humanidad para resolver realmente nuestros problemas es la (buena) Ciencia: la investigación rigurosa y el pensamiento crítico; acompañada de una visión humanista e integradora.
No debemos tampoco olvidar que, al menos, una buena parte de los problemas que han azotado y azotan aún al planeta y a los seres humanos tienen que ver con las creencias erróneas, la superstición, y la carencia de comprensión y pensamiento científico.
Hoy más que nunca, no abandonemos las trincheras de ideas y conocimientos, por las de la superstición y la fe ciega.

Artículo apoyado en los trabajos de grandes divulgadores científicos como: Marcos Vázquez; J. M. Mulet; Fernando Frías; Jesús Fernández Pérez; entre otros.

2 Comentarios

  • Claudia Rafaela

    La homeopatía tiene el mismo efecto que el placebo, está claro. Y como bien reconoces y linkeas, el placebo tiene resultados positivos sobre las personas y sus padecimientos, que lo explica el valor simbólico de la medicina y las capacidades curativas del cerebro, que refieres. De ahí que me resulten contradictorios los problemas que mencionas al uso específico de la homeopatía.
    Entonces, resumidamente, te respondo:
    1. No van a ser recursos malgastados si efectivamente puede ayudar a las personas a tener una mejor dispocisión inmunológica ante la enfermedad. El optimismo es bueno para las defensas.
    Sobre esto es importante mencionar que los frascos de prevengho-Vir ya están hechos y circulando, o sea que esos recursos ya se gastaron, so… lo mejor que podemos hacer ahora es administrarlos.
    2. Aquí hay que tener (que no lo estamos teniendo) un riguroso cuidado con su aplicación y divulgación. Explicar correctamente que el prevengho-Vir no nos hace inmune a la enfermedad es imprescindible, y que hay que seguir reforzando el resto de las medidas implementadas para el no contagio.
    3. No considero a la homeopatía anticientífica, es como decir que el valor simbólico de la medicina (recontraestudiado y probado) o la psicología lo es, aquí tienen su principio esta medicina. Incluso la fe, la religión, nos sirve para compensar angustias que nos hacen vulnerables, incluso inmunológicamente.
    4. Nuestra industria farmecéutica es seria. Suponer un abandono y/o reducción de la práctica científica y eficaz es una cojetura. Y sí, si lo pones en el contexto de este trabajo, además por la dramaturgia del mismo, aunque no lo explicitas, mi lectura entiende que lo sugieres.
    5. Esto conecta con lo de arriba, es importante seguir trabajando en la percepción de riesgo de las personas, sobre todo (y no creo sea culpa del prevengho-Vir), porque la gente sigue tirándose a la calle por cualquier cosa.
    Saludos!

    • Danilo Euser

      Coincidimos indudablemente en varios puntos Claudia. Sobre todo en el increíble poder del placebo y otros mecanismos presentes en el cerebro.
      Al mismo tiempo considero que pq una práctica simule un efecto placebo y sus posibles beneficios, no justifica que se estudie, institucionalice y promueva dicha práctica, aún cuando sus principios van en contra de todas las leyes de la naturaleza y de la propia medicina.
      En España x ejemplo está práctica (y otras pseudo terapias x el estilo, basadas en creencias infundadas y sesgos mentales) han sido responsables de conductas altamente peligrosas x los pacientes y “terapeutas”, al hacerles creer q se van a curar (o inmunizar) con sus “tratamientos”.
      ¿Dónde poner el baremo entre lo realmente eficaz (por mecanismos moleculares, directos o indirectos, y buena praxis) y lo aleatoria y subjetivamente efectivo, según mecanismos dudosos y provenientes de charlatanería (como lo son los de la homeopatía)?
      Sin dudas la “medicina convencional” también peca muchas veces de los mismos o similares problemas, al basar las terapias en creencias y/o malas interpretaciones de estudios, descontextualización, desactualización, etc.
      En lo personal soy un fiel defensor de la Medicina Integrativa y Funcional, de la Psiconeuroinmunologia y de la aplicación de “terapias naturales”, pero siempre con sustentos reales, y no con engaños multinivel y creencias infundadas.
      El objetivo del artículo no es tanto hacer q las personas dejen de tomar el PrevengoVir, pues como mencioné, los efectos de hacerlo o no pueden ser bastante intrascendentes, y como dices, el gasto ya está hecho. Mi intención es motivar al pensamiento crítico y el uso de la evidencia científica más rigurosa y relevante, y sobre todo de promover el escepticismo científico y el cuestionamiento de las cuestiones oficiales, pues éstas no siempre son acertadas ni aceptables, pues los problemas con los “consensos científicos” darían para otro artículo, con la inmensidad de sesgos, falacias y disonacias cognitivas q se dan en los mismos…

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