Política en Cuba

La puesta en escena de esa ley

Por: Miguel Alejandro Hayes

Me gustaría decir algo sobre Alcántara. Aquí, un brevísimo comentario.

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La manera en que se plantea la problemática puede aportar o desviar el debate, pienso yo. Por eso estas líneas.
A mí no me agradan los modos de actuación de Luis Manuel, pero dudo que esto deba tratar de empatía.
No me gusta lo que hace . Me parece facilista y poco elaborado conceptualmente. No diferencio entre lo que hace y lo que haría un niño sangrón en medio de un aula de una secundaria básica.

A sus performances no los considero arte. Pero es mi gusto, y me da igual si viene el dios en el que no creo y me dice lo contrario. Como tampoco quiero imponerle a nadie mi criterio sobre sus obras, sobre todo, porque la cuestión no es si el Alcántara es o no artista.
Además, podemos debatir qué tan retrógrado llega o no a ser lo legislado sobre los símbolos nacionales. Lo cierto es que encontraremos en el mundo países en los que se puede emplear legalmente de manera muy “liberal” la bandera, y otros en los que no. Del mismo modo que encontraremos países en los que se elige directamente el presidente y otros en los que no. Pero tal vez por la condición de subdesarrollado, y la ausencia de una tradición etnocéntrica propia, hacen que busquemos fuera para legitimar lo de dentro.

Da igual francés o inglés, lo importante es la legitimidad interna.
Lo que hace Alcántara con la bandera tipifica como delito, según interpretación a la ley de símbolos. ¿Tiene tal delito legitimidad y existe el mecanismo institucional que de fe de ello? Entonces, podemos preguntarnos si queremos que esos empleos de la enseña sean delito y si queremos llevar a plebiscito popular una ley de símbolos.
Eso nos conduce a otra cuestión: la puesta en escena de esa ley.

Alcántara no es el único que ha violado lo vigente. Arte, deporte, política han sido escenarios de uso incorrecto (¿ilegal?) también. ¿Por qué la discrecionalidad entonces? La aplicación selecta de la ley dice mucho de nosotros como sociedad, incluso, del discurso del socialismo cubano.

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