Política en Cuba

¿Martiano?

Mi catarsis limitada, a propósito de la Marcha de las antorchas en condiciones de un desastre natural

Por: Miguel Alejandro Hayes

La Habana se estremeció. Estamos inmersos en un proceso donde los lazos humanos muestran que la cultura humanista de los cubanos no se ha perdido. Todos nos mostramos preocupados por los demás, por cómo están, cómo estuvieron, qué necesitan. Incluso, no faltó quienes llamaron a mi seguro y alto Marianao, preocupados. Siento orgullo de la cubanidad, que no le tiembla el brazo para ayudar.
Pero no observo la misma actitud en todos lados. Veo a la soberbia, al delirio autocrático y sus siervos, defendiendo lo indefendible.
No se me pida cordura en estas líneas, porque no las tienen, ni la tendrán. La vida humana, la que se pierde hoy, la que quedó pero que perdió mucho, es más importante, pero mucho más importante que cualquier propiedad privada. Eso, aprendimos del Che.
Pero al parecer esta vez no se pensó así. Se prefirió antes que la vida humana, la marcha. ¿La tradición? Más bien el interés del los que la organizaron, era evidentemente hacerla, en vez de ayudar.

Era más importante proteger la propiedad privada cultural, simbólica y política del gobierno, que la vida humana.

Al menos, eso mostraron.

Esta marcha no fue por Martí. Por Martí no se marcha por marchar cuando hay gente a unos kilómetros que lo perdió todo. Por Martí no se le pide a los jóvenes que se movilicen cuando se respira la tristeza, la zozobra y el dolor de la piel de otro como en la propia.
Por Martí, miles de jóvenes deberíamos ir a ayudar, a recoger, a dar un aliento. Aprendemos de Martí que no se puede sentar uno a descansar mientras haya un hombre infeliz en esta tierra, pero nos vamos a celebrar un desfile con tanta tragedia cerca.
Aprendemos que patria es humanidad, aquella porción de la humanidad que más cerca nos queda, pero preferimos marchar y mirar a otra parte.
Se está dispuesto a ir a Venezuela y ayudar por allá, pero se ignoran a los de aquí en los momentos cruciales.
Estoy seguro de que eso no es nada martiano, de que esa indolencia demostrada no es la sensibilidad humana que el Maestro nos legó. Ser martiano es saber que “…debe hacerse en cada momento lo que en cada momento es necesario”. Tocaba ayudar, guardar la calma, pero no se hizo.
Siento vergüenza de esa Marcha, y de sus responsables.

5 Comentarios

    • Hayes Martinez

      Gracias Mauricio. Tal vez fui agresivo, tal vez eché en el mismo saco a mucha gente, pero me llene de indignación.

  • dederechakrnívora

    Como muchas cosas en este país, la marcha, en mi opinión, fue más una cuestión de propaganda política; amén de que gran porcentaje de los asistentes fueron porque “había wifi gratis” y no precisamente por sus convicciones martianas. En fin, buen post. Un fuerte apretón de manos, Miguel; claro, con la derecha. 😉

    • Hayes Martinez

      Gracias compadre. Coincidimos en ello, dicha marcha era una demostración de músculo político… que deja incluso otras cosas que desear.
      No importa de donde venga la mano, siempre y cuando sea sincera. Saludos

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