Política en Cuba

Me hubiese sentido como un cobarde de no haber ido

Fotografía: Adriana Castro

Por: Miguel Alejandro Hayes

Bufón estaba en la guerra de Vietnam. Era un militar. Llevaba pintado un símbolo de la paz, y un letrero: Nacido para matar. Él, era la contradicción: soldado que llevaba su contrario marcado en el casco.
Hoy, yo iba con un pullover blanco. En rojo 3 letras: FEU. Estaba en la marcha independiente por los derechos LGBTIQ en La Habana. Me sentí tan contradictorio como Bufón. No comparo, afirmo. Fui a una actividad no autorizada oficialmente, es decir, hecha al margen de la institución estatal; y yo con ese un pullover de la institución. No son excluyentes claro, pero yo llevaba un símbolo de una organización -a la que no pertenezco- que carece de autonomía del gobierno -más bien le pertenece a este- en medio de un acto que fue asumido por el propio gobierno como un símbolo de desobediencia. No sé qué tan certero sea, pero no pude evitar sentirme así en un ambiente que no tardó en llegar a la clásica polarización.
Llegué tarde, como a casi todo lo que voy. Sin carga en el móvil, también como es habitual. Acompañan a estas líneas una distante foto que una amiga decidió pasarme.
No me queda claro cuánto estuve físicamente ahí, aunque la parte intangible de lo que soy, sí estuvo todo el tiempo. Pero apenas pude expresar mi apoyo a los derechos de la comunidad LGBTIQ. Apenas pude…
Fui solo. Ningún amigo que avisé se dignó a ir. Otros que sí fueron, no me avisaron. Otros me llamaron, me advirtieron de no ir a la marcha, de que eso estaría malo. Argumento ese, que me parecía vacío.
Imagino, más bien sé, que a muchos se les dijo lo mismo, incluso los llamaron gente que no eran amigos.

¡Y pasó! Se hizo. Pero el acto cívico se convirtió en una marcha bloqueada.
No hace falta maltratar físicamente a todo un grupo para ejercer la violencia; ni siquiera hace falta tocar a una persona. Bastaba el estar ahí del cuerpo policial y de un grupo de ¿paramilitares? poniendo límite al recorrido. Eso hablaba por sí solo. La marcha fue hasta donde la dejaron, fue, lo que la dejaron ser. Creo que esa era la primera muestra de violencia. ¿ O cómo llamar al uso del poder, de su potencial simbólico como mecanismo de contención de los que expresan la necesidad de un merecido derecho?
También los golpes fueron. Sí, se dieron. Nunca pensé que iba a pasar, pero ocurrió. Sí, es verdad que fue a opositores al gobierno. Pero Cuba no es el Israel del Caribe, y mucho menos practicamos una especie de sionismo comunista. El estado socialista de derecho es de todos. ¿ O será que hay que ser “políticamente correcto” para poder defender una causa? ¿Tiene el gobierno la propiedad de algunas causas sociales? No se puede ser “contrarrevolucionario” en el momento en que se lucha por sensibilizar respecto a un tema que las propias autoridades y la política del país parecen apoyar. Comienzo a sospechar que a algunos les importa más el partidismo político que lo justo de las ideas.
Se marchó con gritos de Sí se pudo. Se siente orgullo de ser parte una movilización espontánea.
Triste el final, donde pudo más la soberbia, la maldita dominación con su rostro paternalista, incapaz de soportar la incertidumbre de no poder controlar.
Nos quedan muchas lecciones. Al gobierno, un llamado a la autorrevisión. Al parecer, pierde sensibilidad ante el reclamo de un sector aun marginado de la sociedad -a pesar de que se ha avanzado-. Deberá empezar a valorar que el poder no siempre es punto de partida, sino que a veces es resultado. Posiblemente tenga ahora una parte de la comunidad, que el Cenesex, de seguro tendrá que luchar para recuperar su confianza.
Al movimiento LGBTIQ en Cuba, la marcha le mostró su propia capacidad, al menos su propio potencial. También, le señaló el camino de la que hace falta su independencia, de que su causa debe ser guiada por ellos mismos, como hicieron está vez. Tal vez sea el comienzo de una organización y articulación autónoma de lo LGBTIQ, donde se realice la negociación con la institución, y no una subordinación a esta.
A nivel social, se pone la semilla de que se puede luchar por una idea, con o sin permiso.
Poco más puedo pensar en medio de la conmoción, y difícil ha sido concentrarme en estas líneas. Aún, no supero el día.

En cualquier caso, intenté aportar un granito con mi presencia. Me hubiese sentido como un cobarde de no haber ido.

11 Comentarios

  • Raul Javier Home Cartaya

    Sin lugar a duda queda mucho por hacer y esto es una muestra más . Solo con inteligencia y audacia se podrá hacer valer el concepto de revolución que nos dejó Fidel espero no se convierta en demagogia que manche para siempre y en la historia su nombre

    • Hayes Martinez

      Si, queda mucho por hacer. Y es un reto mayor hacerlo bien. Hay que moverse entre aguas de juegos de intereses ( por momentos no muy sanos), con cuidado de no servir de carne de cañón. Incluso, creo que una de las cosas más difíciles, es saber apreciar cuándo, a pesar de que sea algo beneficioso para el enemigo, lo puede ser para nosotros como sociedad favorable ( y no creo que sea algo alocado esto que planteo). Me refiero por ejemplo, a este caso. No dudo que al interés de hacer de Cuba un país subordinado a EUA le sea funcional una comunidad LGBTIQ activa, sin embargo, a la lucha por una Cuba mejor ( ya sea dentro de los marcos revolucionarios, de los oficialistas, o de la oposición honesta), es algo favorable también.
      Es solo la idea que me viene a la mente, los obstáculos y posibles escenarios complicados, son más de los que pueda pensar son más de los que una persona sola podria pensar, pero hay que recorrer el camino.
      Gracias por comentar Raúl Javier

  • Norma Normand Cabrera

    Años de conga para celebrar la fecha, el “Día del orgullo gay”, aunque nunca aquí se le llamara de ese, su nombre verdadero, sino “Jornada contra la homofobia y la transfobia”. Está bien, hay manía de cambiar los nombres, lo que importa es que se hacía. Este año fue como un tornado, todo virado al revés y explicaciones (?) muy poco convincentes acerca de la no realización de la conga. A un pueblo que sabe leer entre líneas no se le puede decir eso, caramba! Y por si fuera poco, nada de ir por su cuenta: “no, no, eso no se hace, eso no se mira, eso no se toca”.
    Gracias, Miguel, por tu valentía! Mis respetos. Y en especial a la comunidad LGBTIQ, a la que no pertenezco, pero con la que me solidarizo. Yo tengo los derechos que ellos no tienen y eso no me hace mejor, más bien me lleva a sentir vergüenza. Arbitraria e injusta una sociedad excluyente. Recordemos a Martí: “Con todos y para el bien de todos”.

    • Hayes Martinez

      Gracias Norma. Sentado en una esquina del portal de mi casa, pegado a la reja de la calle ( porque adentro los datos no me cogen hoy), leo su comentario, que me ha estremecido. Sí, vergüenza es la palabra. Mirarnos y sabernos con derechos que otros no, eso es lo que nos da. No sé que pase, pero un amigo me acaba de escribir para decirme cómo es increíble, que los reclamos por los derechos se inicien por la comunidad LGBTIQ. Y tiene razón, de tanto que hay que reivindicar, la comunidad lleva la delantera.
      Feliz día camarada!

  • Norma Normand Cabrera

    Gracias a ti por movernos los sentimientos y por hacernos pensar. Gracias a los que son capaces de arriesgarlo todo para reclamar sus derechos. De ellos, porque sí, porque les pertenecen y se les niegan, en nombre de qué? Es cierto lo que dijo tu amigo. Buena semana para ti!

  • Tamara Dovale Moisés

    Por qué ellos(LGBTIQ) hacen una conga y no se hace una conga o desfile por el Medioambiente. Yo creo que la discriminacion o el rechazo del cubano a los homosexuales es algo que necesita tiempo y no se va a acabar con congas, sino con un trabajo educativo en las escuelas, con el respeto a nuestra constitucion. Para mi la conga no es mas que un Show, que no resuelve ningun problema. Si la hicieron sin autorizacion por razones que explicó Mariela Castro, es un irrespeto a las autoridades. El Imperio usa todo para dañarnos y hay que saber con que intenciones se hacen las cosas. Yo, como todo el pueblo aboga por la tranquilidad, la paz y la disciplina. Empiezan por una conga y no se sabe como termina. Tenemos mucho problemas importantes que resolver. Que vayan a hacer un trabajo voluntario en la agricultura, a limpiar un río, algo meritorio y se ganaran mas reconocimiento en nuestra Sociedad. Para mi ellos no son diferentes, no necesitan hacer cosas diferentes.

  • Mauricio Cifuentes Nodarse

    Cuantos nombres conocidos por aquí, comentando, integrandose y participando. Verdad que La Habana es chiquitica al final del día. Ya la conga por la Diversidad era, desde sus inicios, una vulgata, un mambo contra la ilustración, una alegría y una euforia que tapaba la carencia de otras cosas. La misma Farah María, en la entrevista que le dio a Carrasco, reconoció que en la primera conga la misma Mariela le había dado un ¨regalito¨de 100 cuc por ir a mover el fono en primera línea en la conga. Entonces, precisamente, lo que no se quería, al parecer, era que ¨otros¨participaran en la conga de este año, porque se sabe, que a raiz de todo el feo asunto con el matrimonio homosexual, las aguas andan cálidas por el Caribe, y los ánimos caldeados. Con esta primera manifestacion espontanea – digamos que lo fue, amén de que Mariela ande repitiendo por todos lados que no, que no, y que no, y al que se atreva a contradecirla le regalará una carcajada, creo- se abre un diapasón de posibles futuros reclamos. Figúrense, en otros lares los derechos civiles de los homosexuales podrán estar a la orden del día. Pero y si la próxima marcha es un cacerolazo por la falta de comida? A preparar a las avispitas: las artes marciales en el cine de Kurosawa parecerán caricias comparado a lo que se verá.

    • Hayes Martinez

      Bueno es tener por aquí Mauricio. Pues sí, la ya devenida en Marcha del orgullo gay, fue vista y está siendo tratada como otra cosa por el discurso oficial

    • Hayes Martinez

      Gracias, de verdad. Si quedaron nítidas habrá sido casualidad. Escribí bajo tensión, y con incomodidad emocional. Le sugeriría el texto de Alberto Roque que compartimos aquí. Saludos

  • Yoli Gonz

    Cuba, desde el « final » del período especial marca al doble sus pasos. Núnca pensé que una sociedad, un gobierno, tan « bloqueado » pudiese transformarse de la nada al período post período especial. Ni sandalias, ni shorts, no colores rosado rojo o asimilado eran concebibles para hombres en medio de la sociedad cubana de entonces !
    Y hoy en dia qué ? Le zumba la carabina ! En Cuba todo tiene que llevarse al extremo y en menos de una generación ! Que exista y se desarolle el movimiento LGTBI y se peromueva el CENECEX que VA MAS ALLÁ, es un fenómeno que le gana tiempo a las mismas transformaciones en paises desarrollados y hasta sea ejemplo para esos mismos paises no desarollados.

    Como, quien tendria la osadía de catalogar a Cuba entre los paises perseguidores de la homo sexualidad ? Es pura calumnia ! Las mentalidades necesitan tiempo pero en lo que no escatima ni Mariera ni su formidable equipo del CENESEX es en eso. Reclaman justicia, igualdad y en eso prosperan por el bien de la sociedad y de su futuro, HOY !

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