Política en Cuba

No miro el abismo

Por: Orlando Ocaña Díaz

Miguel Alejandro Hayes:
He leído con detenimiento dos artículos recientes publicados en Joven Cuba, respectivamente, el primero redactado por Yassel Padrón, titulado Todos los tonos del gris y el tuyo: La relación del presente con el futuro…, y debido a su contenido me surgen algunas ideas que quiero hacerles llegar.

Quizás cuando ya la nieve de los años comiencen a entintar tu cabellera llegues a la conclusión que lo más importante no es la temporalidad, sino conocer cuáles son las verdaderas intenciones de la vanguardia, que se autoerigió o auto-eligió para dirigirnos.

Fidel fue un nacionalista muy preocupado por la soberanía y la independencia de Cuba, pero no era comunista, lo intentaba ser, pero al final de su vida, como te dije en otra ocasión, afirmó que aquí nadie sabía cómo se construía el socialismo. Como dice el Francotirador del Cauto, lo que sí sabemos es como no se construye y en eso llevamos 60 años tirándole plátanos al mono, sin dejarlo salir de la jaula.

Fidel fue un martiano profundo, y el líder antiimperialista por antonomasia del Siglo XX, que logró llevar a vías de hecho y a su término la frustrada intención de los mambises del Siglo XIX de lograr la independencia y la soberanía de nuestra isla. Y Martí no era marxista, y que visión en su carta a Spencer, donde vislumbró como una burocracia le birlaría el poder a las clases populares en el socialismo, la casta de burócratas que proliferó en el socialismo real, que aún boquea, por falta de aire y de todo en nuestro país.

Tampoco podemos contentarnos con el entendido de que las revoluciones, en este caso el socialismo, lo construyen los soñadores, lo llevan a la práctica los pragmáticos y la disfrutan los oportunistas. Eso ha pasado hasta ahora y es hora de cambiarlo. El socialismo no es una tarea de vanguardias elegidas, sino una construcción popular, en un amplio marco democrático.

El artículo de Yassel es muy bueno también, pero le envié una nota donde le decía que el futuro solo existía en nuestras mentes, es una imaginación personal de cada persona o grupo de personas. Puede avizorarse en un plan, pero no en la realidad como tal.

La racionalidad nos permite hablar de un futuro que está por llegar, pero que no ha llegado. Es algo así como mirar el horizonte, que siempre mantiene la distancia, es intangible por la redondez de la tierra.

Más importante es luchar por el presente, esperando que nos garantice el futuro deseado. El futuro, en política, no es más que un deseo racional o irracional, depende de los objetivos que perseguimos y los instrumentos que utilizamos para alcanzarlo.

Si no logramos la eficiencia ahora y el presente es una porquería, eso se traslada al futuro, por mucho que pensemos que el futuro será diferente ello no resolverá los problemas actuales. El futuro depende del presente, entonces luchemos por garantizarlo.

En Cuba no fue el socialismo quien logró la soberanía y la independencia del país, fue la Revolución. El socialismo fue una meta trazada por la Revolución y el pueblo en los años 60.

Dice Yassel que una sociedad en transición socialista es una sociedad que se traza su historia de manera consciente. Entonces ¿qué sucedió en el Siglo XX y lo que va del XXI? ¿Faltó el socialismo o la conciencia? Creo que ambas.

¿En el socialismo solo es tan importante el futuro y el proyecto? ¿Qué hay de las intenciones de la vanguardia? ¿Las equivocaciones? ¿La agresión imperial? Qué hay de las confusiones que enmarañan socialismo con estatismo y totalitarismo? ¿Qué papel juega entonces la democracia en ese entorno?

El partido se desarma solo con sus constantes errores, internet lo único que hace es pegar presión. Usted, si es abstemio, nadie podrá demostrar que es un alcohólico. El enemigo juega con las debilidades del socialismo cuartelario. Marx decía que el socialismo tenía que tener más libertad y democracia que el capitalismo. Los imperialistas lo saben y se esfuerzan con su agresividad a que la libertad y la democracia estén limitadas. Le pasó a los bolcheviques cuando triunfaron en 1917 y a la Revolución cubana desde 1959.

Estimo que Cuba no debe solo modificar su modelo de planificación de la economía, debe proponerse realmente construir el socialismo que no es solo un modelo de planificación.

Yo no soy filosofo ni académico, pero tampoco tonto, por eso no miro el abismo, es mejor contemplar el universo, que es capaz de lograr la unidad en el caos, esa unidad que falta en la izquierda para acabar de abrocharnos fuerte el cinto y lograr lo que millones de seres han aspirado en la historia de la humanidad.

Y en este presente anómalo que vivimos lo que más enorgullece a las viejas generaciones, es que jóvenes como ustedes, como lo hicieron los jóvenes de los sesenta, se han echado sobre sus espaldas el fardo de la lucha por el verdadero socialismo en Cuba.

Un abrazo fraternal.

* La Trinchera publica esta carta, no solo para compartir con los lectores un diálogo con los textos en ella mencionados, sino también porque aporta argumentos a la necesaria reflexión que como sociedad podemos hacer en torno a un proyecto país. Se hace con expresa autorización del autor.

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