Fotografía: Wendy Pérez Bereijo
Política en Cuba

Un nuevo sistema

Fotografía: Wendy Pérez Bereijo

Por: Ernesto Núñez

Ya las utopías existen
¿Qué estamos haciendo?
¿Qué hiciste?

Cada debate político en el que tengo posibilidad de participar, ya sea coloquial o en espacios creados para este fin, siempre termina en críticas que van de un lado a otro y en reconocimiento de errores prácticos, teóricos e ideológicos, y de si existe una verdadera voluntad de cambio por parte de los participantes. Nunca he conocido de alguien que tenga una solución adaptada a nuestro tiempo y espacio, a nuestro contexto histórico-político-social-cultural. Y si se presenta la cuestión, todos parecen reconocer la titánica tarea que supone siquiera pensar en eso.
Pero ¿No es tarea de sabios la búsqueda soluciones? ¿No es tarea de los jóvenes, de las nuevas generaciones, mejorar el rastrojo de mundo que nos dejan? Tendremos hijos, nietos que preguntarán cuando les contemos nuestra historia: ¿Y qué hicieron? Con vergüenza solo podremos responder:

nada, solo hablamos de nuestros problemas a esperar que alguien los solucionara.

Ni siquiera intentamos pensar.
¿Por qué no pensamos? Tal vez porque nos llenan las responsabilidades, o por pereza, o porque pensamos que solo genios son capaces de tales desafíos. Coincido con las dos primeras posibilidades. Pero si bien es cierto que han sido los genios los que nos han legado las utopías, algunas más posibles que otras, hoy más que nunca tenemos el poder de crear o idear un mejor sistema político, una mejor propuesta, una realista. Pero ¿Cómo?¿Acaso es posible superar las genialidades de Platón, Aristóteles, Voltaire y Karl Marx-por solo mencionar algunos-? Pero ¿Hay que superarlas?¿Por qué no las usamos como base?

Una genialidad no tiene que venir solo de un genio, puede venir de muchos talentos.

Hoy tenemos, como clase, una herramienta muy poderosa, la más poderosa que jamás tuvieron los artesanos griegos o los proletarios de Karl Marx. Es tan poderosa que se le ha clasificado fuera de los medios clásicos de comunicación por algunos expertos para concederles una clasificación aparte como quinto poder. Los nuevos medios, internet en toda la extensión del término, son la posibilidad más real que ha tenido ningún pueblo de participar activamente en la política de un Estado y también al menos, de pensar como ente único para luego actuar consecuentemente.
Nosotros, las nuevas generaciones, tenemos la oportunidad de usarlos para unir nuestros esfuerzos y talentos para crear una obra genial, para asumir entre todos esa tarea titánica de pensar una solución. Pero desde la base, pensando en cómo debería ser, desde todas las aristas, desde nuestro tiempo. Deberíamos pensar en todas las herramientas que tenemos y podemos usar para ayudar al funcionamiento de una sociedad plenamente democrática. Tal vez sepamos que nadie hoy va a escuchar nuestra propuesta, pero es nuestro deber, al menos, tener una solución bajo la manga para nuestros hijos y nietos cuando pregunten qué hicimos. Tal vez debamos pensar que les adelantamos a ellos la parte teórica del proyecto de cambio, tal vez la tarea de ellos sea la de actuar.

Lo que sí no podemos hacer es esperar que ellos piensen y actúen.

Si no vamos a actuar, porque no sabemos cómo hacerlo, porque no queremos hacer un desastre que luego no sepamos arreglar, al menos debemos dejarles a nuestra prole un mapa del posible camino. Pero un mapa realista, no utópico. Ya las utopías existen, ahora usémoslas para aterrizar una idea posible.

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