Política en Cuba

Cinco párrafos de palabras a los intelectuales que no son citados en muchos debates

Escribo esto a propósito de lo sucedido con la estudiante de periodismo http://www.somosmascuba.com/2017/04/joven-estudiante-de-periodismo-es-expulsada-de-la-universidad/ y la respuesta de la FEU

http://www.uclv.edu.cu/declaracion-la-feu-uclv/ donde, en mi opinión, manipulan el discurso de Fidel, restringiéndolo al párrafo:
“…dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada. Contra la Revolución nada, porque la Revolución tiene también sus derechos; y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir. Y frente al derecho de la Revolución de ser y de existir, nadie.”

Texto citado tanto para justificar políticas represivas, como para empañar el pensamiento de Fidel. Propongo otros cinco párrafos que creo que deberían acompañarlo en cualquier discusión, análisis, o declaración justa y ética sobre el tema. Pues manipular o mutilar a Fidel es para mí, uno de los actos más grave de contrarrevolución que alguien puede cometer:

1. Permítanme decirles en primer lugar que la Revolución defiende la libertad, que la Revolución ha traído al país una suma muy grande de libertades, que la Revolución no puede ser por esencia enemiga de las libertades; que si la preocupación de alguno es que la Revolución vaya a asfixiar su espíritu creador, que esa preocupación es innecesaria, que esa preocupación no tiene razón de ser.

2. …la Revolución debe tratar de ganar para sus ideas a la mayor parte del pueblo; la Revolución nunca debe renunciar a contar con la mayoría del pueblo, a contar no solo con los revolucionarios, sino con todos los ciudadanos honestos, que aunque no sean revolucionarios —es decir, que no tengan una actitud revolucionaria ante la vida—, estén con ella. La Revolución solo debe renunciar a aquellos que sean incorregiblemente reaccionarios, que sean incorregiblemente
contrarrevolucionarios. Y la Revolución tiene que tener una política para esa parte del pueblo, la Revolución tiene que tener una actitud para esa parte de los intelectuales y de los escritores. La Revolución tiene que comprender esa realidad, y por lo tanto debe actuar de manera que todo ese sector de los artistas y de los intelectuales que no sean genuinamente revolucionarios, encuentren que dentro de la Revolución tienen un campo para trabajar y para crear; y que su espíritu creador, aun cuando no sean escritores o artistas revolucionarios, tiene oportunidad y tiene libertad para expresarse. Es decir, dentro de la Revolución.

3. Cuando hablábamos de los casos extremos, nosotros lo hacíamos sencillamente para expresar con más claridad nuestras ideas. Ya dije que entre esos casos extremos hay una gran variedad de actitudes mentales y hay también una gran variedad de preocupaciones. No significa necesariamente que albergar alguna preocupación signifique no ser revolucionario. Nosotros hemos tratado de definir las actitudes esenciales.

4. La existencia de una autoridad en el orden cultural no significa que haya una razón para preocuparse del abuso de esa autoridad, porque, ¿quién es el que quiere o el que desea que esa autoridad cultural no exista? Por el mismo camino podría aspirar a que no existiera la milicia, que no existiera la policía, que no existiera el poder del Estado y que incluso no existiera el Estado. Y si a alguien le preocupa tanto que no exista la menor autoridad estatal, entonces que no se preocupe, que tenga paciencia, que ya llegará el día en que el Estado tampoco exista (APLAUSOS).
Tiene que existir un consejo que oriente, que estimule, que
desarrolle, que trabaje para crear las mejores condiciones para el trabajo de los artistas y de los intelectuales, ¿y quién es el primer defensor de los intereses de los artistas y de los intelectuales si no ese mismo consejo?

5. Nosotros aquí, sinceramente, no hemos querido sino contribuir a la comprensión y a la unión de todos. Y hemos tratado de evitar palabras que sirvan para herir a nadie ni para desalentar a nadie. Pero es incuestionable un hecho: que pueden darse casos de esas luchas o controversias, en que no exista igualdad de condiciones para todos. Eso por parte de la Revolución no puede ser justo. La Revolución no les puede dar armas a unos contra otros, la Revolución no les debe dar armas a unos contra otros. Nosotros creemos que los escritores y artistas deben tener todos oportunidad de manifestarse; nosotros creemos que los escritores y artistas, a través de su asociación, deben tener un magazine cultural amplio, al que todos tengan acceso. ¿No les parece que eso sería una cosa justa?

Además de estos párrafos remito a cualquiera que quiera volver a citar un párrafo de este discurso a que se lo lea completo
(http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1961/esp/f300661e.html) además que busque las condiciones en las que fue dicho (momento en que existían serias controversias dentro de todo el proceso
revolucionario, además de una espiral de violencia a partir de los enfrentamientos con Estados Unidos), hoy nuestra situación es completamente distinta, si bien existen agresiones en el plano ideológico y económico, hace muchos años que no suena una bomba ni se produce una muerte por un atentado, además de que existe una embajada en La Habana de Estados Unidos.

Usar un fragmento descontextualizado y mutilado del discurso de Fidel es para mí uno acto de manipulación. Si la acción viene de un cientista social será aún peor, porque caerá en un acto de consciente que inmortalizará como dogma un debate que inició el 16 de junio de 1961, y para ser coherente con el proceso revolucionario, deberá ser actualizado y recontextualizado dialécticamente con nuestras condiciones históricas actuales.

Tomado de El imperfecto mundo de Sarastro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: