Fotografía: Adriana Castro
Política en Cuba

El estado cubano necesita asimilar con urgencia el activismo por los derechos de los animales

Por: Carlos Ávila Villamar

Las organizaciones de masas cubanas se encuentran en crisis. Los CDR no captan el interés de nadie menor de cuarenta años. La UJC es un nido de oportunismo, hipocresía y despilfarro. La FEU a menudo se comporta como una empresa organizadora de eventos, que pone los extras a cuanta marcha se les ocurra a los líderes de la UJC, para justificar que se está haciendo trabajo ideológico. La FMC es tan invisible e inútil como la CTC, con la peculiaridad de solo estar integrada por mujeres. El PCC se llama a sí mismo comunista, sin embargo la única base comunista que posee el noventa por ciento de sus miembros será algún manual soviético leído durante la enseñanza media hace siglos.

Los cubanos en su compleja jerarquía política ratifican cosas a oyentes invisibles

Cada vez que escucho una proclama triunfalista y vacía dentro de una de estas organizaciones siento una indignación física, porque estoy seguro de que quienes las hacen no podrían decirme lo mismo en privado sin titubear. Es sabido, las proclamas, las asambleas, las rendiciones de cuentas, se hacen para ser escuchadas por los superiores, o por el hermano pueblo venezolano, o por el imperialismo. Desde un punto de vista comunicativo las asambleas cubanas constituyen un absurdo, puesto que se dirigen en su mayor parte a oyentes invisibles. El país como ceremonia. Delirio colectivo. Los cubanos en su compleja jerarquía política ratifican cosas a oyentes invisibles (odio esa palabra derivativa e insensata).

La inmovilidad en la red de organizaciones de masas cubanas ha sido tal que no ha podido asimilar un proceso espontáneo, legítimo y cada vez más visible como el movimiento por los derechos de los animales. Hay un número nada despreciable de personas que en medio de la perpetua crisis económica cubana sacan tiempo de sus estudios o sus trabajos para alimentar animales callejeros, desparasitarlos y buscarles dueños en las redes sociales. No deja de sorprenderme el grado de operatividad de este sistema voluntario y sin financiamiento de ningún tipo. Hay gente por ahí con buenas intenciones, aunque a uno le cueste creerlo.

La causa de los animales me parece legítima porque muestra el lado más empático de los seres humanos

Como otros movimientos similares de centro-izquierda el movimiento por los derechos de los animales tiene múltiples matices. Habrá gente que una vez aprobada la ley contra el maltrato animal va a querer que se apruebe una ley contra el consumo de carne, y habrá gente que preferirá que el estado gaste sus recursos en alimentar perros callejeros antes de que lo gaste en alimentar personas. Asumo, sin embargo, que serán casos aislados. La causa de los animales me parece legítima porque muestra el lado más empático de los seres humanos y nos acostumbra a la generosidad. Se equivoca el que crea que no se trata de un movimiento político: 1) busca cambiar las leyes; 2) sus demandas traen implicaciones económicas y sociales; 3) posee cierto orden interno para asegurar su funcionamiento.

Ahora mismo el movimiento por los derechos de los animales se comporta de manera neutral frente a otras políticas del gobierno cubano. Por eso es que nadie ve su naturaleza política. Eso cambiará tarde o temprano. Este tipo de movimientos tarde o temprano se ve obligado a pactar con otros agentes a fin de ganar fuerza y reconocimiento. Ahora mismo las organizaciones de masas cubanas les están cerrando las puertas e indirectamente los están invitando a unirse a la oposición, o al menos a dialogar con ella. Muestra de la decidida estupidez política de más de un ideólogo que se creerá estar salvando el socialismo (o su pellejo).

solo alientan a los oportunistas. Y podrían aprender cómo dedicarse a hacer que una cosa en la sociedad funcione sin que la tarea

Creo que no solo el estado debe asimilar el movimiento por los derechos de los animales, creo que debe hacerlo sin pretender cambiar su autonomía y sin interferir en su funcionamiento. Creo, además, que el movimiento por los derechos de los animales podría convertirse en una experiencia interesante y útil para las organizaciones de masas ya existentes. Podrían aprender de ella cómo apelar a la buena voluntad de la gente sin estímulos (viajes a otras provincias, casas en la playa, pulóveres) que solo alientan a los oportunistas. Y podrían aprender cómo dedicarse a hacer que una cosa en la sociedad funcione sin que la tarea se vuelva burocrática y sin que se gaste la mitad del tiempo en supuestos trabajos ideológicos (otra forma de burocracia).

Una buena acción no necesita ser politizada, porque en sí ya es política. Si la CTC consiguiera un aumento salarial en el sector educativo, no tendría que agradecer al proceso revolucionario, porque ella misma sería el proceso revolucionario. Agradecer a la Revolución significa o excluirse de la Revolución o caer en un autoelogio vanidoso y ridículo. La FMC no debe ser el instrumento para que las mujeres cubanas se vuelvan comunistas, sino la fuerza autónoma que, luchando por los derechos de sus miembros, haga mejor un mejor socialismo para Cuba. La FEU no tiene que representar a los estudiantes y defender el socialismo, porque representar a los estudiantes es su forma de defender el socialismo. Cuantas más organizaciones tenga el socialismo trabajando para mejorar la sociedad cubana, más fuerte va a hacerse. Pido disculpas al lector por mi optimismo. Le aseguro que es retórico.

Tomado de Medium

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